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Teresa Perales, estrella en Avilés: así fue el baño de masas de la nadadora

“Esto no se me olvida en la vida”, afirma la premiada con el “Princesa” de los Deportes ante un abarrotado polideportivo del Quirinal

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Teresa Perales, en el polideportivo del Quirinal Ricardo Solís

El speaker, micrófono en mano y emoción pura, avisó antes del acto. “Ni se imagina lo que hay aquí montado”. Y era verdad. Porque la atronadora ovación que un público entregado le ofreció ayer a Teresa Perales (Zaragoza, 1975) en Avilés fue de aúpa. De las que marcan. “¡Qué subidón! Esto no se me va a olvidar en la vida. Gracias, de verdad”. La nadadora olímpica, premio “Princesa” de los Deportes, se dio un baño de masas en el polideportivo de El Quirinal ante más de 500 personas, muchos de ellos deportistas con discapacidad.

Perales era la estrella. La estrella de todos. Como si fuese una cantante de rock fue subirse al escenario y empezar los berridos. Por eso, entre broma y broma, quiso dirigirse a los cientos de niños y niñas que le escuchaban. “Os pido que soñéis, que si queréis lo lograréis. Aunque no es solo decir yo quiero. Es trabajar, esforzarse y disfrutar del camino. Lo importante es que el camino merezca la pena. No todo es ganar y hacerlo no solo depende de ti, porque todos tienen derecho a hacerlo”, dijo Perales. La ironía le acompañó en toda la cita para inculcar los valores del deporte. “No se puede hacer una ahogadilla para que otro no nos gane: lo mejor es el trabajo”.

Al encuentro, que se basó en un coloquio de la deportista con la periodista Almudena Rivera, acudieron 350 chavales pertenecientes a 21 clubes deportivos de Avilés. También hubo una quincena de asociados de Asociación de Discapacitados Físicos de Avilés y Comarca (DIFAC). La entrada era libre y gratuita hasta completar el aforo disponible. Hubo tiempo para todo, pero sobre todo brotaron las anécdotas más desconocidas de Perales, ganadora de 27 medallas en Juegos Paralímpicos y en una silla de ruedas desde los 19 años a causa de una neuropatía. “Con la silla he llegado a lugares donde otra gente no fue capaz”, confesó. Y tanto.

Rememoró Perales cuando subió “a culazos” a lo alto de una pirámide. Eran más de mil escalones. “Fue en el mundial de 2017, en México. Contratamos a una furgoneta para ir a las pirámides de Culiacán y me hacía ilusión subir. Cuando el conductor me vio subiendo a culo...”, recordó la nadadora, bajo un sano cachondeo general. Lo que pasó en su boda fue aún más curioso.

Así fue el emotivo recibimiento a Teresa Perales en Avilés X. Fernández/ R. Solís

“Estábamos con los preparativos y había un vestido de novia que me gustaba mucho. Cuando me lo probé en la tienda me di cuenta que tenía un poco de cola. Con la silla de ruedas no se iba a ver y pensé: me pongo los bitutores (una herramienta estabilizadora) que tengo en casa. Son como los de Forrest Gump, pero más modernos. Estuve ensayando cogida del brazo de mi hermano y con una muleta durante meses para poder hacer el paseíllo hasta el altar. Mariano (su marido) se quedó embobado”, contó Perales. Y fue un paso más allá. “Al cura le había dicho lo que iba a hacer. No vaya a ser que gritase: ‘¡Milagro, milagro!’”.

El polideportivo sonreía. Perales confesó después que los Juegos más complicados a los que se enfrentó fueron los de Río de Janeiro en 2016. También pidió más atención y respaldo al deporte paralímpico. Repitió que se siente una privilegiada y que el premio “Princesa” es el premio “con mayúsculas”. Acompañó sus reflexiones con cifras y datos. “En el mundo hay 50 millones de personas con discapacidad. Solo 4.500 logramos competir. Siento felicidad y orgullo. Espero que seamos muchos más”.

Perales encumbró a las madres deportistas, como ella. “Antes cuando dábamos a luz se nos consideraba baja por lesión y no por maternidad. Me llevé a mi hijo al Europeo de Berlín e iba corriendo después de las pruebas para darle el pecho”. En el acto intervino también Alberto Suárez Laso, atleta paralímpico asturiano y miembro del jurado del galardón. “Teresa es una gran merecedora de este premio. Estoy encantado de haber sido partícipe de ello y es un orgullo que esté aquí en Asturias”. Los asistentes despidieron a Perales con un aplauso interminable. Lo disfrutaron como las que más Eusebia y María Cruz Fernández, hermanas, madre y tía de la mujer de la tarde. “Honestamente, mi hija se merece el premio. Nos encanta Asturias, es una tierra maravillosa”.

Perales se marchó del polideportivo con un retrato pintado en directo por el artista local Samuel Armas y arropada por las autoridades. Mariví Monteserín, alcaldesa de Avilés; Nuria Delmiro, edil de Deportes; Beatriz Álvarez, directora general de Deporte del Principado; José Alberto Álvarez, presidente de la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF) y Enrique Rodríguez Nuño, de la Delegación del Gobierno, estuvieron en primera fila.

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