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La otra cara de la crisis del aluminio

Los efectos sobre la salud mental de una situación laboral de inestabilidad: el año y medio de zozobra en las plantas de Alu Ibérica

Un trabajador d de Alu Ibérica habla por teléfono sentado en una marquesina en cuya pared luce una pintura alusiva a la situación de la fábrica. | Ricardo Solís

Los episodios de insomnio, depresión y crisis de ansiedad se han multiplicado en la isla de La Palma a cuenta del volcán que ya lleva 43 días escupiendo lava. Las ventas de tranquilizantes han aumentado en las farmacias, aseguran, y el episodio ha venido a agudizar los problemas de salud mental, que ya se habían disparado con la pandemia. Para profundizar en esa realidad, el área de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo ha iniciado una investigación para chequear los efectos de tan destructiva erupción volcánica sobre la salud mental de los canarios. Esta iniciativa, que se lleva a cabo en colaboración con el Cabildo Insular de La Palma y el Servicio Canario de Salud, pretende dar respuestas a las necesidades psicológicas y psiquiátricas de la población del archipiélago canario tras el estallido del Cumbre Vieja.

En tiempos de incertidumbre la atención psicológica se ha vuelto una necesidad. El ruido que sale de las entrañas de la tierra les recuerda a diario a los habitantes de La Palma que lo han perdido todo. Y hay muchas más víctimas indirectas de esa situación. Salvando las distancias, bien podría ser objeto de nuevas investigaciones al respecto la realidad laboral de los trabajadores de Alu Ibérica, que encadenan meses de zozobra un año y medio después del desembarco de Grupo Industrial Riesgo, con las plantas intervenidas judicialmente y sin mas solución de futuro que los “novios” que el administrador judicial asegura que existen para reflotar las fabricas formalicen este interés.

Los gestores de Alu Ibérica posteriores a Alcoa generaron en apenas dos años una deuda de 9,3 millones de euros. La sucesión de impagos de nóminas, los adeudos a proveedores y una larga lista de promesas incumplidas van haciendo mella, como en La Palma, sobre la salud de quienes han vivido los últimos coletazos de la crisis del aluminio en Avilés.

Un trabajo del grupo de investigación Workforall, también de la Universidad de Oviedo, señala que la precariedad y el temor a la pérdida del empleo trascienden el mercado de trabajo, condicionan la salud, el carácter, el desarrollo social y afectan al desarrollo de la vida de las personas al completo. Otro informe posterior firmado por Héctor Lasheras evidencia las devastadoras consecuencias de la incertidumbre laboral percibida en un sentido individual, organizacional y estructural. En un plano individual está relacionado con dolencias cardíacas, síntomas músculo-esqueleticos, cansancio, así como con depresión en diferentes formas y gravedad. Una realidad laboral inestable podría estar moldeando la futura salud mental de las poblaciones. Conviene no perder de vista esa otra cara de la crisis del aluminio.

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