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Roberto Suárez, economista: “La primera colada con coque salió en Trubia en 1797 y fue un fracaso”

“La Fábrica de Armas fue un antecedente claro de Avilés y Gijón, hasta como polo de atracción de personas: llegaron muchas familias vascas”

Roberto Suárez, con el proyecto de recreación de la primera colada. N. Q.

Roberto Suárez Menéndez (Trubia, Oviedo, 1964) es economista y ha estudiado la historia de la fábrica de Trubia. Mañana jueves (19.00 horas) ofrece en el palacio de Valdecarzana una charla sobre la coquización del carbón en la Fábrica de Armas organizada por la Sociedad de Amigos del País de Avilés y comarca.

–Dice que la siderurgia nació en Trubia.

–Eso es: el 11 de julio de 1797.

–¿Ese día?

–Le explico. Hacia 1792 le encargan al ingeniero naval Fernando Casado que busque un sitio en las montañas de Santander y de Asturias para instalar una fábrica de armas. Las que teníamos por aquellos entonces estaban cerca de la frontera con Francia y eran objetivo fácil para los invasores. Casado de Torres es el que presenta el dictamen de que la empresa tenía que levantarse en el lugar en el que el río Trubia desaguaba en el Nalón.

–O sea, en Trubia.

–Entonces era una aldea que se dedicaba a la agricultura y la ganadería. No había tradición siderúrgica ninguna. Le sigo contando.

–Por favor.

–Casado no pudo poner en marcha el proyecto: se puso enfermo y dejó Asturias. Lo heredó un artillero. Casado de Torres señaló que la producción se tenía que llevar a cabo por medio de un horno alto, con carbón coquizado. El director de la fábrica le reclama a Casado que le diga dónde está el carbón. Lo había encontrado en el lugar de Castañeda del Monte, cerca de Trubia, camino de Proaza.

–¿Ya había baterías?

–No, no. Eso es muy moderno. El carbón coquizado se preparaba a pie de la mina. Lo bajaban en carros del país a la fábrica que ya estaban construida. También había paisanos que lo bajaban al hombro. De hecho, hubo una crisis entre unos y otros. Los que lo bajaban a la espalda decían que los que tenían carro tenían dinero y, por tanto, debían dejar esa tarea a ellos.

–O sea, desde el principio estaba previsto trabajar con un horno alto.

–Eso es. Hicieron dos. Los llamaron El Volcán e Incendio, aunque los paisanos los llamaban Borrón I y Borrón II. La técnica esta venía de Inglaterra y Francia, sobre todo de Inglaterra. Dejaron el carbón vegetal por el destilado.

–O sea que en Trubia está el origen.

–Pero no el éxito.

–¿Ah, no?

–No. La primera colada con carbón coquizado de Asturias fue un fracaso y se tardó medio siglo en lograrla.

–Vaya.

–Hasta los cincuenta del siglo XIX. Se disputan las fábricas de Mieres, de Trubia y Sabero, en León, la primera colada con éxito. Debieron de hacerla con pocos meses de distancia, pero no hay documentación que aclare más.

–Trubia parece el antecedente más claro de Avilés.

–Hasta como polo de atracción de personas. Muchas familias vascas llegaron a Trubia para trabajar en las fábrica. Además, cuando se pusieron en marcha las siderúrgicas en Avilés y en Gijón echaron mano de personal formado en Trubia. Mi padre, por ejemplo. Había sido aprendiz en Trubia y se presentó a una prueba en Gijón. Cuenta que tenía que limar una pieza. Dice que le cogieron cuando el profesor le vio cómo cogía la lima.

–Y si fracasaron en el primer intento, ¿cómo mantuvieron la producción?

–Volviendo a lo que sabían: a la madera. Todos los años repetían la operación, pero siempre fracasaban y, en consecuencia, siempre volvían al carbón vegetal.

–¿Y por qué fracasaron?

–Porque no sabían qué mezclas había que poner. Ellos también lo achacan a la falta de calidad del mineral .

–Todo esto lo quieren recrear teatralmente.

–Eso es. En verano. Se da la circunstancia de que las fiestas en Trubia son en julio precisamente para recordar la primera colada fracasada.

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