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Rafael Bengoa, exdirectivo de la OMS: “Las pandemias se controlan en atención primaria y en la comunidad, no en los hospitales”

“Nuestro sistema de salud no está sincronizado con la epidemiología que tiene encima y ese es el reto que se plantea”

Rafael Bengoa Rentería.

Rafael Bengoa Rentería (Caracas, Venezuela, 1952) ha sido consejero de Sanidad y Consumo del País Vasco entre 2009 y 2012, con el Gobierno del PSOE y es considerado uno de los padres de “Osakidetza”, el Servicio vasco de Salud. Doctor en Medicina por la Universidad del País Vasco/EHU, Bengoa ha completado su formación en el extranjero y ha trabajado durante 15 años en la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde ocupó hasta 2006 la dirección de Sistemas de Salud. Formó parte del equipo de asesores que trabajó con el Gobierno de Barack Obama para diseñar y poner en marcha la controvertida reforma sanitaria en Estados Unidos. Actualmente codirige el Instituto de Salud y Estrategia (SI-Health) y es una de las voces más autorizadas cuando se habla de la pandemia del coronavirus. Hoy, jueves, participará en Avilés en el congreso organizado por la Sociedad de Enfermería Familiar y Comunitaria de Asturias (Seapa), entidad con 25 años de carrera.

–La epidemia de covid vuelve a acelerarse en España. ¿Qué Navidad podemos esperar con las cifras de incidencia que tenemos a día de hoy?

–Si queremos tener unas navidades normales hay que mantener las restricciones que ya tenemos y vacunar rápidamente a todo el mundo de más de 60 o 65 años con la tercera dosis. No creo que vayamos a necesitar las mismas estrategias coercitivas que ya se están aplicando en otros países de Europa, aunque una buena parte de España está esperando el pasaporte covid. Con la tasa de incidencia actual, lo que estamos haciendo ahora, y si es que se vacuna muy rápidamente, vamos bien.

–¿Y qué hemos hecho mal para que vuelvan pacientes críticos a las UCIs?

–Hemos levantado el pie del pedal de freno durante el verano, pero lo hemos levantado menos que en otros países que lo han levantado completamente: que han quitado mascarillas en interiores, han eliminado restricciones... En Inglaterra ese levantamiento total que llamaron el “Día de la libertad” fue un error estratégico.

–¿Por qué?

–Quizá se podría haber hecho con la contagiosidad del año pasado pero no con la de la variante Delta. La vacuna sola no puede con Delta, hace falta mantener unas restricciones, y eso obliga a mantener el pie en el freno. Aquí lo hemos hecho mejor que en estos países que están volviendo al comienzo.

–Una nueva ola llegaría con el sistema público de salud extenuado.

–En España no habrá una ola que se exprese de la misma forma que en Austria o partes de Inglaterra. Habrá más infecciones, pero como hay más gente vacunada no habrá el mismo número de personas ingresadas y en las UCIs. Y esto es muy importante: el hecho de haber corrido con la vacunación durante todo el verano y de no haber levantado las restricciones nos ha llevado a tener un cóctel mejor que otros. Por lo tanto, nosotros, Portugal y algunos otros países hemos conseguido llegar a un nivel de vacunación de tal nivel que no nos permite todavía tener la famosa inmunidad de grupo pero sí nos permite, si mantenemos las restricciones, saber que no se va a expresar una sexta ola como en otros países.

–De acuerdo al título de su conferencia en Avilés: ¿Debemos ver el covid como una oportunidad de transformación del modelo asistencial?

–Sí, es la oportunidad para repensar el Sistema de Salud que se nos ha quedado parcialmente desestabilizado durante esta pandemia. El virus lo vamos a tener de forma endémica el año que viene, pero lo que no ha desaparecido es lo que venía de antes: la presión demográfica y la cronicidad que acompaña a esa presión demográfica. Hay un tercio de asturianos y un tercio de españoles que tienen una enfermedad crónica y algunos varias, y esa presión no va a desaparecer. Contra esa presión no estábamos reconfigurando el sistema de salud antes de la pandemia y ahora, después de la pandemia, razón de más para cambiarlo porque la pandemia ha añadido mayor cronicidad.

–¿Hay que fortalecer esta puerta de entrada al sistema de salud, atención primaria?

–Sin duda. Lo que ahora nos está permitiendo controlar la situación mejor que en otros países es lo que comentábamos, una vacunación rápida, el uso de la mascarilla... Y a esta lista hay que añadir la capacidad de testear, confinar localmente a pacientes desde la atención primaria. Estas pandemias se controlan en atención primaria y en la comunidad, no se controlan en los hospitales, que son el final del control en una UCI. Pero donde se controla esta epidemia y cualquier epidemia futura es en Primaria.

–Participa en Avilés en un congreso de enfermería. ¿Qué peso tienen estos profesionales?

–La enfermería tiene un papel clave en esta transformación de la que hablamos basada más en la comunidad y en atención primaria. La enfermería muchas veces ha liderado los avances organizativos en la medicina, pero no se le ha reconocido. Las enfermeras son quienes razonan más de una forma colaborativa y son quienes van a poder ofrecer continuidad de cuidados a todos estos enfermos crónicos. Ahora tienen una enorme oportunidad para pronunciar y ejercer ese liderazgo y ver cómo pueden situarse en esta próxima transformación.

–Se habla de covid. Pero también hay cáncer, ictus, patología diabética... ¿Habrá una ola de enfermos o enfermedades crónicas?

–No será una nueva ola. Esto se está cocinando a fuego lento. Llevamos veinte años viendo que el sistema de salud, que está razonado para atender episodios agudos, está recibiendo cada vez más enfermos crónicos. Nuestro sistema de salud no está sincronizado con la epidemiología que tiene encima y ese es el reto.

–¿Aventura nuevas epidemias?

–Ha habido 335 saltos del mundo animal al mundo humano en los últimos 40 años. Muchos no se han convertido en pandemia pero tres o cuatro sí lo han hecho, como este covid. Ahora que hemos creado un caldo de cultivo con un mundo absolutamente globalizado, ¿por qué van a dejar de saltar los virus del mundo animal al humano? Y no estamos preparados para una nueva embestida.

–Escribía en sus redes sociales que conviene que el liderazgo político y técnico empiece ya la preparación para futuras crisis.

–Estamos apagando fuegos. Pero las ascuas van a seguir encendidas. Lo importante es que se empiece a gestar un plan b, que en España pasaría por tener un grupo que debería estar ya no apagando el fuego sino preparándose para el siguiente. Eso quiere decir que hay que atar todo lo que tenemos que corregir para no ser otra vez sorprendidos por el siguiente virus

–Decía también que la mejor ciencia del mundo no sirve para nada si el liderazgo es incompetente.

–El liderazgo que se expresa como Donald Trump (expresidente de Estados Unidos)... no hay ciencia que pueda con ese nivel de incompetencia. En España hemos seguido más a la ciencia y no ha habido un comportamiento tan acientífico como allí (en EE UU). Pero en la siguiente pandemia, y ahora sí hablo de España, no podemos tener un comportamiento político tan sesgado entre los principales partidos del país cuando tenemos una guerra común que atender. En una guerra militar me imagino que los principales partidos se habrían puesto de acuerdo. Esta guerra lleva ya 100.000 muertos en España y, sin embargo, el liderazgo político es necesario mejorarlo. En la siguiente pandemia no se trata solo de comprar respiradores sino que hay que incluir en ese plan b que decía la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo nos vamos a comportar políticamente entre los partidos y entre el nivel subnacional y nacional?

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