Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Daniel Zapico Tiorbista de “Forma Antiqva”, actúa hoy en Avilés

“En Asturias hay cantera, pero sería una pena perder talento por falta de ayudas”

“Aunque con partituras antiguas, la música del Barroco no envejece, está actual y viva”

El músico asturiano Daniel Zapico.

Pronunciar el apellido Zapico en el medio musical es hablar de la carrera de Aarón, Daniel y Pablo tocando el clave, la tiorba y la guitarra barroca. Los tres hermanos estarán este mediodía en Avilés, donde ofrecen un concierto enmarcado en el ciclo “Suena la cúpula” del Niemeyer: “Concerto Zapico Vol. 2”. Su primer registro discográfico con este formato, “Concerto Zapico”, salió al mercado con gran éxito en 2010 para el sello discográfico Winter & Winter, del que son actualmente artistas exclusivos. La carrera de los Zapico es un constante ascenso resultado de trabajo, interés por innovar y pasión por la música. Daniel Zapico (Langreo, 1983) atiende a LA NUEVA ESPAÑA mientras viaja por carretera desde Cádiz. Allí participó con sus hermanos en el Festival de Música Española.

–¿A qué sonará hoy la cúpula del Centro Niemeyer?

–Sonará a música de tradición popular. La música barroca es una música que sigue vigente en nuestros días dentro de la tradición de la música popular. Se reconoce esa música antigua, esa música barroca, con unos ritmos y armonías que nos resultan muy familiares, y por eso conecta tan bien con el público. Es una música cargada de improvisaciones, por eso es viva, fresca y atractiva para todo el mundo.

–¿La música clásica no envejece?

–La música del Barroco no envejece, está muy conectada con nuestros días, como comentaba, por ese grado de improvisación en el que el intérprete pone mucho de su parte. Al público le gusta un intérprete ejecutando a un compositor u otro, se llega a un grado muy personal que atrae mucho al público. Por eso no envejece, está actual y viva aunque las partituras sean antiguas.

–Ofrecen un viaje por la música danzable de los siglos XVII y XVIII. ¿Hace 200 años las fiestas eran más divertidas, musicalmente hablando?

–La música siempre tuvo una finalidad de diversión, de culto, de liturgia… siempre estuvo conectada con una actividad del ser humano. Ahora la que se baila es totalmente diferente.

–¿Esperamos por “Concerto Zapico Vol. 3”?

–El primer disco es fruto de la decisión de los tres hermanos de hacer música juntos y no había nada escrito para hacer esto. Se hicieron arreglos, añadimos acompañamientos… Es un trabajo muy personal. “Concerto Zapico” va cambiando según hacemos conciertos, evoluciona continuamente en el tiempo. Tras nueve o diez años desde el primer disco hicimos una segunda versión de ese “Concerto Zapico” que es este “Concerto Zapico Vol. 2”. Ahora mismo estamos en mitad de un proceso similar. El programa del concierto ya difiere del concierto, va evolucionando, van cambiando las piezas, y es probable que en años nos atrevamos a sacar una tercera versión.

–Entre tanto, imagino que tienen otros proyectos…

–Acabamos de grabar la música de la catedral de Oviedo, la música de Lázaro (Joaquín Lázaro y Rubiera, 1746-1786, maestro de capilla en Oviedo entre 1780 y 1786), un proyecto iniciado años atrás y que por fin ha visto la luz. También queremos recuperar la figura de la tonadillera María Antonia Vallejo Fernández, “La Caramba”, gracias a una beca del BBVA. Estos son los proyectos más inmediatos. También para la próxima temporada trabajamos en una ópera de Händel.

–En las escuelas los chavales llevan flautas a clase de Música. ¿Habría que dar un paso adelante en educación musical?

–Hoy en día las escuelas de música están dando pasos de gigante en educación musical. Tenemos compañeros que son profesores y están tratando de mejorar tanto la docencia como los resultados. Ahora trabajan con más instrumentos de percusión o de cuerda pulsada, como el ukelele, que atrae mucho a los niños porque pueden cantar y tocar a la vez. Sin embargo, es cierto que la educación musical tiene que ser más práctica que teórica y esto es complicado cuando hay ratios tan grandes de alumnos y tan dispares en cuanto a conocimientos o diversidades. Pero en conclusión: las nuevas generaciones están aportando muy buenas ideas y esto puede avanzar bien.

–¿Hay cantera en Asturias?

–Hay muy buena cantera de músicos. Hay mucha actividad. Pero la educación es piramidal: son pocos los que acaban en estudios superiores y se acaban dedicando a la música, un campo muy difícil y muy competitivo. Y hay cantera, lo único que hay que estar atentos para facilitar a esos alumnos que continúen sus estudios, que puedan pagarse mejores instrumentos o cursos de perfeccionamiento. Son pocos los que llegan a ese nivel y si el Gobierno no está atento son muchos los que no pueden continuar, porque el dinero puede resultar un impedimento para la compra de un instrumento o para estudiar un máster fuera de la ciudad natal. Sería una pena perder talento por falta de ayudas económicas.

Compartir el artículo

stats