Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un espectacular arco iris brota de la ría de Avilés para regocijo visual de los paseantes

El fenómeno, causado por una combinación de reflexión y refracción de la luz al atravesar gotas de agua, es habitual en el estuario avilesino

El arco iris, visto desde el parque del Muelle.

Según un conocido mito irlandés, existen unos duendes que tienen escondidos calderos llenos de oro y piedras preciosas en lugares recónditos que se identifican cuando se forma un arco iris, pues es en los puntos donde esa forma geométrica toca la tierra donde se hallan los tesoros; si eso fuera cierto, en el lecho de la ría de Avilés debería haber uno de esos calderos, pues sobre la lámina de agua del estuario, enfrente mismo del puerto deportivo a la altura del paso de Larrañaga, se ha formado un vistoso arco iris que cruzaba la ría cual puente aéreo.

Prosigue el mito irlandés afirmando que los calderos de oro los custodian duendes que solo son visibles, precisamente, cuando se forma el arco iris; en caso de poner la vista en uno de esos seres, quedará rehén del observador y para lograr su liberación ofrecerá a cambio el contenido de uno de los calderos llenos de oro. El problema está en que si retiramos la mirada, el duende desaparecerá y nos quedaremos sin riquezas. Ningún duende, obviamente, ha sido visto cerca del arco iris que ha decorado la ría de Avilés, pero al menos los observadores disfrutaron de la belleza de este fenómeno meteorológico, tenido como signo de buen augurio, y los que anduvieron rápidos hasta pudieron inmortalizarlo fotográficamente.

Para que aparezca un arco iris, dado que se forma por la reflexión de la luz al atravesar gotas de agua, debe llover y lucir el sol simultáneamente.

decoration

El arco iris es uno de los fenómenos más espectaculares que brinda la atmósfera y no resulta difícil contemplarlo en la ría de Avilés. Su presencia en el cielo siempre llama la atención. Para que aparezca un arco iris, dado que se forma por la reflexión de la luz al atravesar gotas de agua, debe llover y lucir el sol simultáneamente. El hecho de ver un semicírculo –total o parcial– es debido a la simetría esférica de las gotas de lluvia. Cuanto mayor sea el tamaño de esas gotas, más brillantes se verán los colores del arco iris, de ahí la espectacularidad que cobra el fenómeno cuando en lugar de orbayu se dan fuertes aguaceros.

El meteorólogo Mariano Medina, el "hombre del tiempo" por antonomasia, describía así el fenómeno: “El arco iris se forma cuando la luz del Sol o de la Luna incide sobre una cortina de gotas de agua (lluvia, llovizna, ducha o gotitas de niebla) que estén cayendo (para que sean esféricas). Son frecuentes dos, y a veces, tres arcos. Se trata de un fenómeno de refracción y reflexión combinado en gotas esféricas, descomponiéndose la luz en los siete colores del espectro por la refracción. Desde el suelo, el arco iris se ve a lo sumo como una semicircunferencia apoyada en tierra. Desde un avión se pueden ver sectores más grandes, e incluso, en condiciones muy especiales, la circunferencia entera. El ojo sólo puede recibir los rayos coloreados que vengan de una dirección; así, todas las gotas que estén en la dirección que formen 42º con la de la recta que va del Sol a la cabeza del observador, se verán rojas; las que estén en direcciones más inclinadas se verán anaranjadas, amarillas, etcétera; las de mayor inclinación que los rayos violeta o de menor que los rojos, no se verán. Según esto, cada observador ve un arco iris diferente, cuyo centro está en la intersección con la cortina de lluvia, de la recta Sol-cabeza. Hay, pues, que concluir que el arco iris no existe realmente, es tan sólo una ilusión óptica”. Sea ilusión o fenómeno físico, lo cierto es que la formación del colorido arco en un sitio tan concurrido como la ría de Avilés ha llamado la atención de decenas de avilesinos que en ese momento pasaban por la zona.

Compartir el artículo

stats