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Bruselas da la puntilla a la flota y mengua cupos de chicharro y merluza de altura

La negociación de cuotas compartidas con Gran Bretaña se salda con nuevas disminuciones de capturas de dos importantes especies para la flota asturiana | “Va a ser la ruina total”, advierten los pescadores

Una subasta en la rula de Avilés. | Ricardo Solís

El próximo año será tormentoso para la actividad pesquera en el Cantábrico, marcado por los recortes generalizados de los totales admisibles de capturas (TAC) o posibilidades de pesca, que son el límites de capturas máximas (en toneladas) que se establecen para las poblaciones de peces de interés comercial. Los recortes practicados en varias especies de alto interés económico para la flota asturiana han dejado los cupos en mínimos que nunca se habían visto, especialmente en el caso de la merluza, la bacaladilla, la xarda (caballa) y el chicharro (jurel). Si el consejo de ministros europeos de Pesca celebrado en la primera quincena de este mes deparó noticias preocupantes para la flota asturiana en forma de recorte del cupo de la merluza litoral, las negociaciones con Reino Unido para fijar las cuotas en aguas compartidas del Atlántico dan otra vuelta de tuerca en el mismo sentido: menos toneladas de merluza y de chicharro.

Así, para la merluza norte (caladeros ubicados en Gran Sol y aguas de Francia, entre otros) se ha acordado una reducción del TAC del 20 por ciento, una rebaja que siendo notable es inferior a la propuesta por la recomendación científica “pero siempre dentro de los rangos de sostenibilidad”, según resaltaron las autoridades comunitarias. La llamada merluza norte es la que pescan con anzuelos los barcos palangreros asturianos de altura, parte de los cuales vende sus capturas en la rula de Avilés y el resto, en puertos gallegos.

No le ha ido mejor a los pescadores asturianos que tienen como especie objetivo el chicharro: un recorte del TAC del 12,58 por ciento –acorde con la recomendación científica formulada– que reduce las posibilidades de pesca de la especie en aguas litorales del Cantábrico a 8.710 toneladas frente a las 9.963 que se autorizaron para 2021. El chicharro o jurel forma parte de las negociaciones de cupos con Reino Unido al formar parte de una población biológica más amplia que incluye aguas británicas.

Los mayores recortes se aplican para cigala, merluza, lenguado, chicharro, xarda, abadejo, bacaladilla y bocarte

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No todo fueron recortes en las negociaciones pesqueras con Reino Unido, una obligación surgida a raíz del Brexit. En el caso de los gallos que se pescan en aguas de altura se acordó una subida de la cuota del 2,97 por ciento en las zonas marítimas de interés para la flota asturiana. Y para los rapes (pixín) el incremento finalmente adoptado fue del 8 por ciento en las mismas aguas. Fuentes pesqueras consultadas aseguran que las mayores posibilidades de pesca de gallo y rape “no compensan” la pérdida de derechos pesqueros de la merluza.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, valoró que los acuerdos pesqueros con Gran Bretaña “dotarán de la necesaria estabilidad a la flota española para que pueda realizar una correcta planificación de su actividad”. Para España el acuerdo es, en líneas generales, “satisfactorio” puesto que los niveles de captura fijados para las diferentes poblaciones de interés que se capturan en aguas de Francia, Irlanda y Reino Unido “siguen las recomendaciones científicas disponibles, pero minimizando las reducciones de algunas poblaciones de peces”.

La delegación española también valora como “importante” la fijación de cupos acordada por Europa y Reino Unido para aquellas especies de las que España no tiene asignación pero que pueden ser “especies de estrangulamiento” en el marco de la obligación de desembarque. Se mantienen los TAC de las especies de aguas profundas (besugo y alfonsinos, fundamentalmente) y se estima que las cuotas que España puede adquirir por los mecanismos existentes de bolsas e intercambio (denominados “swaps” en el argot técnico) serán suficientes para cubrir los niveles de capturas accidentales anuales de la flota española.

En las próximas semanas comenzará la tramitación para la transposición de este acuerdo a la legislación comunitaria a través del Reglamento anual de TAC y cuotas y para el que se habían adoptado cuotas provisionales para estas especies pesqueras compartidos con el Reino Unido para el primer trimestre del 2022 en el pasado Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE.

La satisfacción más o menos contenida del ministro Planas tanto con respecto al acuerdo pesquero con Gran Bretaña como en relación a los cupos pactados en la reunión de primeros de diciembre contrasta con el malestar de los pescadores asturianos, quejosos porque “llueve sobre mojado” y muy preocupados “porque si en especies como la merluza el cupo de 2021 no alcanzó para pescar las toneladas mínimas que permiten alcanzar el umbral de rentabilidad, con nuevos recortes en 2022 va a ser la ruina total”.

Como viene informando este diario, la flota pesquera asturiana focaliza su malestar en el mazazo que supuso el anuncio de un nuevo recorte –el 8,2 por ciento– del cupo máximo de capturas de merluza que se podrán hacer el año que viene en aguas del Cantábrico, pero el escenario aún es más dramático si se analiza la evolución de los cupos de las diez pesquerías sujetas a control comunitario y cuyos Totales Admisibles de Capturas (TAC) también han sido acordados este mes o a finales de verano: abadejo, bacaladilla, bocarte, cigala, chicharro (jurel), gallo, lenguado, merluza, pixín (rape) y xarda (caballa).

De esas diez especies, todas de gran interés para los pescadores asturianos, ocho han visto menguar sus cupos desde 2015, cuando Europa apretó el acelerador en su estrategia de regular la actividad pesquera según el criterio del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS). De mayores a menores porcentajes de recorte practicados, esta es la lista: cigala (75,86 por ciento), merluza (44,8 por ciento), lenguado (39,21 por ciento), chicharro (37,91 por ciento), xarda (24,64 por ciento), abadejo (28,37 por ciento), bacaladilla (9,79 por ciento) y bocarte (4 por ciento, si bien a expensas de la presentación de informes científicos que podrían dar un vuelco a la cifra).

“A la vista de la nula utilidad que empiezan a tener los barcos de pesca igual tenemos que plantarlos en medio de la Puerta del Sol de Madrid para que sean una atracción turística”, ironizó hace unos días el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez. Entonces aún no eran conocidos los nuevos recortes acordados con Reino Unido.

Especies. La Unión Europea ha recortado a mínimos, como nunca antes se habían visto, los cupos de la merluza, la bacaladilla, la xarda (caballa) y el chicharro (jurel).

Merluza del norte. El recorte del TAC para la merluza pescada en caladeros de Gran Sol y aguas de Francia, entre otros, alcanza el 20%, inferior a la recomendación científica.

Con recomendación científica. El chicharro (jurel) tendrá un recorte del 12,58 por ciento, de acuerdo con la recomendación científica señalada para la recuperación de la especie.

La excepción. Una de las especies que logra una subida de cuota, la excepción para la flota asturiana, es el gallo, que elevará su cupo actual en un 2,97 por ciento.

Flota cantábrica. De las diez espacies con rebaja en los totales admisibles de captura, todas de gran interés para los pescadores asturianos, ocho han visto menguar sus cupos desde 2015.

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