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Soto y Gozón, los concejos que ganan más población el último año en la comarca

Todos los municipios, a excepción de Avilés, sumaron nuevos vecinos el pasado ejercicio: 263 en total | La zona rural goza de mayor atractivo

Colas en Avilés, a las puertas de un recinto habilitado durante la pandemia por coronavirus para realizar pruebas diagnóstico.

El mundo rural se ofrece como proyecto de vida a familias jóvenes. O, al menos, así se deduce a la vista de la evolución del padrón local de los municipios que conforman la comarca avilesina. Por cifras más abultadas, Soto del Barco y Gozón son los que confirman esa realidad, habida cuenta que en el último año sumaron a sus respectivos censos de población cincuenta vecinos más, en el primer caso, y 130 en el caso del municipio incluido en la Mancomunidad de Cabo Peñas. Esos 180 hombres y mujeres quieren o han querido darle un vuelco al mundo rural enraizándose en municipios con mayor fuerza de los pueblos frente a núcleos urbanos. Avanzan así por una senda bien distinta al invierno demográfico que desde hace varias décadas acompaña a la cabecera de comarca, Avilés, que entre 2020 y 2021 perdió 917 vecinos.

En el resto de la comarca, Castrillón aporta un saldo positivo de 26 personas a su padrón local que en el caso de Corvera se eleva a 45. Por su parte, Illas, con una población de 1.045 vecinos, sumó 22 nuevos residentes a lo largo del pasado ejercicio.

Si bien en los últimos tiempos los alcaldes reivindican la fuerza de los pueblos, aunque estén envejecidos, masculinizados o pierdan habitantes, la realidad es que la zona rural de la comarca avilesina goza de buena salud en este sentido. Aunque no toda la que debiera a juzgar por los análisis que trasladan los expertos, quienes están convencidos de que la solución debe venir desde abajo, desde el terreno.

A la comarca y, sobre todo, a Avilés le conviene continuar atrayendo a esos grupos de entusiasmados con la vida rural. La estrategia avilesina por tratar de realizar una oferta de vivienda atractiva para volver a atraer a los jóvenes –y retener población– se suma a otras propuestas para hacer que los grupos de edad más joven se sientan arraigados y no abandonen el territorio ante nuevos proyectos de vida.

La evidencia ante los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) es que los pueblos ganan vecinos frente a los grandes núcleos de población. Así, el mayor desplome del último ejercicio en Asturias lo sufrieron Gijón y Oviedo, que lideran la pérdida de habitantes al haber dejado de sumar en sus respectivos censos más de 2.500 vecinos cada uno de ellos. En el caso de Gijón, baja de la barrera de los 270.000 habitantes por primera vez en veinte años, tras perder 2.821 vecinos.

El retroceso en el caso de Oviedo es de 2.358. Entre uno y otro concejo acumulan un descenso de 5.179 censados. Los últimos datos del INE referidos a la revisión del padrón municipal también concluyen que Asturias perdió 7.000 habitantes entre 2020 y 2021, hasta quedarse en 1.011.000 habitantes.

En el conjunto de la comarca avilesina, la pérdida global de población entre uno y otro año es de 644 vecinos, con el añadido de que en este territorio se incluyen algunos de los municipios con los niveles de renta más elevados de Asturias. Para el Ayuntamiento de Avilés, como cabecera de comarca, pero también por ser una de las grandes ciudades que más acusa la pérdida de población, es prioritario atraer a población joven, esa misma que ahora siente interés por las zonas rurales.

El gobierno local plantea, entre otras medidas, reforzar las ayudas al alquiler, o impulsar programas que consoliden Avilés como referente de ocio juvenil alternativo. Ambas actuaciones definen una línea estratégica que persigue hacer de Avilés “una ciudad atractiva para los jóvenes”, señalan desde el Consistorio.

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