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El castillo de Gauzón reescribe la historia de Asturias tras 13 años de excavaciones

La intervención arqueológica que comenzó en 2007 ha permitido conocer la planta del castillo y da un vuelco a las cronologías sobre la fortificación recogidas en la documentación escrita

Recreación en 3D del Castillo de Gauzón, en el Peñón de Raíces. | Pablo Aparicio

Otorgar la dignidad patrimonial que le correspondía al castillo más emblemático del reino Asturias. Con este objetivo inició en el año 2007 el Ayuntamiento de Castrillón el proyecto de intervención arqueológica en el castillo de Gauzón del Peñón de Raíces. Las trece campañas de excavación y restauración que se han acometido desde entonces han permitido conocer no solo la planta del castillo, ofreciendo un plano de la fortificación que era totalmente desconocido, sino también reescribir la historia. Las investigaciones arqueológicas han dado un vuelco a las cronologías que se barajaban tradicionalmente para el castillo a partir de la información contenida en las fuentes escritas. Estos son los frutos de los últimos catorce años de investigaciones en Gauzón, según las conclusiones del equipo interdisciplinar contratado para desarrollar el proyecto arqueológico que lidera Alejandro García Álvarez-Busto.

Las sucesivas campañas han permitido identificar la morfología y la funcionalidad de las diferentes dependencias excavadas, que ofrecen un “plano” de la fortificación que era totalmente desconocido y que se detalla en el gráfico que acompaña estas líneas. Esto implica, además, que se ha podido constatar cómo era una fortificación regia de la época de la monarquía asturiana y que choca con la imagen de sencillez que se tenía de este tipo de castillos altomedievales.

Recreación en 3D del acceso al Castillo de Gauzón, con sus dos grandes torreones. | Pablo Aparicio

Recreación en 3D del acceso al Castillo de Gauzón, con sus dos grandes torreones. | Pablo Aparicio

La de Gauzón es una fortificación que combina diferentes espacios sociales (ámbito militar, áulico-religioso, servil), y una variedad de funciones a mayor escala, entre las que se encontraban la defensa de la costa del Reino frente a los ataques vikingos –constatados al menos en 844 y 858– o la administración de un amplio territorio comarcal plagado de aldeas y conocido en la época como la “Mandatione Gauzone”.

Las investigaciones en el Peñón de Raíces han cambiado la imagen de esos castillos medievales astures y las cronologías que se barajaban tradicionalmente para el de Gauzón. La arqueología ha revolucionado lo que se deducía de la documentación escrita.

“Gauzón se vinculaba exclusivamente con la figura de Alfonso III (el último rey astur entre 866-910, antes del traslado de la corte a León) según los datos proporcionados por Crónicas medievales como la de Sampiro (siglo XI) o la Historia Silense (siglo XII). De esta manera, la estratigrafía arqueológica documentada en el yacimiento, los materiales recuperados en estos estratos (cerámicas, metales, vidrios, etcétera), y las dataciones de carbono 14 realizadas, han permitido establecer una periodización compleja y dilatada de los diferentes momentos de construcción y ocupación del castillo organizada en cuatro fases principales”, explica Alejandro García. Estas son esas cuatro fases.

Asentamiento previo a la batalla de Covadonga

Uno de los principales hallazgos ha sido la documentación de una fortificación en el Peñón de Raíces anterior a la época del reino de Asturias. Concretamente se trataría de una primera ocupación fechada entre finales del siglo VI y el siglo VII. Se convierte así Gauzón en un yacimiento clave para conocer, entender y explicar el proceso de formación del reino de Asturias, proporcionando una renovación de la historiografía tradicional y una nueva visión de los orígenes de los reyes astures, al constatar la existencia de una destacada aristocracia en el solar asturiano mucho antes de la batalla de Covadonga.

La ocupación del castillo

Gauzón estuvo ocupado durante toda la época del reino de Asturias, y no solo durante el reinado de Alfonso III, como se creía. Lo que sí se relaciona con los últimos y más poderosos monarcas del reino es la configuración en el sitio de una pequeña corte, con un castillo previo que se monumentaliza a finales del siglo IX mediante la construcción de dos grandes torreones en la entrada, y un palacio y una iglesia en su interior.

La rebelión en Gauzón

Entre los siglos XI y XII los reyes entregaron el usufructo de la fortaleza a las familias condales asturianas. En este periodo, concretamente entre los años 1132 y 1137, tiene lugar la rebelión en Gauzón del conde Gonzalo Peláez contra el rey Alfonso VII, que mandará su ejército para asediar y asaltar el castillo asturiano y retomarlo bajo su control. A esta época pertenece el mayor volumen de armamento recuperado en las excavaciones, sobre todo puntas de dardo de ballesta, principal arma de la soldadesca.

El declive

En 1222 el rey Alfonso IX entrega el castillo a la Orden de Santiago, pasando a residir en la fortaleza una nobleza local de la que conocemos sus hábitos de consumo a partir de los hallazgos materiales. Finalmente, en 1335 Gauzón es entregado en encomienda a Enrique de Trastámara, y a mediados del siglo XIV llegará su punto final como fortificación militar, cuando tiene lugar la demolición intencionada de las dos torres de la entrada en el contexto de la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara

El acceso al castillo restaurada, tras la última campaña en el Peñón de Raíces. | Ricardo Solís

Grandes hallazgos en una superficie excavada del 14%

Los primeros vestigios se localizaron entre 2008 y 2009, y en 2019 el taller en el que se labró la Cruz de la Victoria

El Peñón de Raíces se divide en dos espacios principales, una plataforma superior, donde se encuentran las construcciones de mayor envergadura, y una plataforma inferior a los pies que se descuelga hacia el río Raíces. Se han excavado unos 2.000 metros cuadrados de los 14.000 que ocupa el yacimiento arqueológico, solo el 14%. Esta es la cronología del proyecto de intervención hasta ahora.

2007: primeros trabajos

Se realizó una primera campaña de sondeos y trincheras puntuales que permitió comprobar la existencia de vestigios arqueológicos tanto en la plataforma superior como en la inferior. Ya entre 1972 y 1977 Vicente José González García había identificado y excavado algunas dependencias y estructuras arqueológicas en la zona alta del castillo.

Los primeros vestigios, entre 2008 y 2009

Se localizan los primeros vestigios correspondientes a la entrada al recinto amurallado, que estaba defendido por una entrada monumental protegida por dos grandes torreones. A la vez se excava un espacio intramuros que se identifica como el palacio del castillo, las dependencias empleadas por la familia regia y los condes, y que estaba compuesta por dos salas principales: un gran aula de representación aristocrática de 44 metros cuadrados y al lado un baño de 13 dedicado al ocio y la higiene. Los investigadores ven muy probablemente que en este palacio estuviera encerrado el infante García tras su fallida rebelión contra su padre Alfonso III a principios del siglo X.

La plataforma inferior del castillo, entre 2010 y 2012

En ese bienio se excavó en la plataforma inferior del castillo, encontrándose los vestigios (hoyos de poste, suelos, hogueras) de una cabaña de madera así como numerosos desechos de ocupación vinculados al poblado localizado al pie de la fortificación.

Esqueletos humanos en 2013

Durante la excavación del cementerio de la iglesia del castillo se localizaron dos esqueletos que se encuentran en proceso de investigación y sobre los que se están haciendo ahora análisis isotópicos. Según las Crónicas medievales la iglesia de San Salvador de Gauzón fue consagrada por tres obispos a finales del siglo IX y estaba ornamentada con preciosos mármoles.

El acceso al castillo restaurada, tras la última campaña en el Peñón de Raíces. | Ricardo Solís

El taller donde se elaboró la Cruz de la Victoria, en 2014

Ese años se localizó y se excavó el espacio poli-metalúrgico situado junto a las dependencias aristocráticas. Los hallazgos materiales localizados en esta zona, así como las dataciones de carbono 14 realizadas, permiten identificar justo en este espacio el taller artesanal en el cual se elaboró la Cruz de la Victoria en el año 908, tal y como reza la inscripción que recorre el reverso de la propia Cruz. “Sin duda alguna, que el público pueda conocer el lugar exacto donde se elaboró la Cruz de la Victoria, el principal emblema del Principado de Asturias, es uno de los grandes alicientes que ofrece la visita al yacimiento arqueológico”, subraya Alejandro García.

El aljibe, en 2015

Fue en esta campaña cuando se encontró y se excavó el aljibe de la fortaleza, un pozo de un metro de diámetro y 2,20 de profundidad revestido de piedra y mortero, situado en el interior del recinto militar, y que permitía almacenar 1.700 litros de agua de lluvia. El fondo del pozo se encontraba rellenado por un sedimento en el que se pudieron recuperar semillas, pólenes y esporas que permiten conocer cómo era la vegetación en época medieval.

Últimas campañas

Desde 2016 se ido ha completado la excavación de la entrada monumental al recinto amurallado superior, completándose la excavación integral de la planta de los dos torreones que defendían el acceso. En el derrumbe entre estas dos torres se recuperó un capitel de tipología prerrománica, vinculado al estilo de Alfonso III. En estos últimos años también se ha excavado el recinto militar interior del castillo, el espacio ocupado por los soldados de la guarnición, identificándose diferentes estructuras en esta zona (pozos, cubetas, muretes, el bastión occidental...).

En 2011 se iniciaron los trabajos de restauración de las estructuras arqueológicas, que han conocido una última intervención en la campaña del otoño-invierno de 2021 con la restauración de las torres y el acondicionamiento de la entrada mediante la instalación de una escalinata de madera que servirá para recuperar las visitas al castillo. En el Peñón de Raíces queda mucha historia aún por escribir.

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