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Manuel Álvarez-Xagó | Policía y escritor, acaba de publicar “El Camino imposible”, que se presenta en Avilés el 3 de febrero

“El modo en el que una sociedad trata a sus mascotas dice mucho de ella”

“El objetivo de mi libro es que la gente se pueda poner en el lugar del personaje canino llegando a olvidarse en ocasiones de que es un perro”

Manuel Álvarez-Xagó.

“El camino imposible” (Roca Editorial) es la tercera novela de Manuel Álvarez-Xagó (Avilés, 1978), que desarrolla su labor profesional en el ámbito de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En ella narra la historia de una pareja que regresa a España tras haberse conocido estudiando medicina en Boston junto a sus hijos y su perro, “Romel”, para realizar una investigación médica prometedora: detectar precozmente el cáncer a través del olfato canino. Sin embargo, todo el plan se viene abajo cuando camino a Asturias la familia sufre un accidente de tráfico en el que solo sobrevive el can y una de las hijas, Sofía. En ese punto es donde empieza la segunda parte de la historia. El comienzo de un camino imposible. La presentará el próximo 3 de febrero en la villa.

–¿Hay camino imposible?

–Un camino es imposible hasta que alguien demuestre lo contrario.

–La novela está diferencia en dos partes: una alegre y otra angustiosa. ¿Qué ha buscado con ese contraste de emociones?

–En lo que escribo me gusta reflejar los aspectos que tiene la vida. Hay momentos en los que estás en el pico más alto y otros tantos en el fango. Dicen que la única constante es el cambio, pero el propio cambio ya de por sí no es constante. La primera parte construye lo que va a ser la segunda, intenta que el lector empatice con todos los personajes. El objetivo es que la gente se pueda poner en el lugar de este personaje canino llegando a olvidarse en ocasiones que es un perro.

–La sinopsis desengrana buena parte del libro. Después de leerla, al lector poco más le faltaría para conocer la historia completa, tan solo disfrutar de cada página de la novela. ¿Eso también es una metáfora de la vida?

–La gente ya sabe qué va a pasar en el libro, pero aun así se disfruta mucho. Como la vida misma.

–Que un perro detecte el cáncer y que recorra cientos de kilómetros en busca de un rastro parece de ciencia ficción.

–Pero no lo es. En el ámbito científico hay muchos casos relacionados. Además, hay un montón de historias personales sobre estos temas. El perro de una señora en Reino Unido no paraba de poner el hocico entre la axila y el seno. Fue al médico y resultó ser un cáncer de mama. Hasta antes de la pandemia había un estudio en Cataluña en relación a este tema.

–Al final los perros tienen ese sexto sentido para detectar el estado de ánimo de las persona.

–Claro, pero en el fondo tiene sus explicaciones. Tiene una base biológica en la que se demuestra, entre otros aspectos, que detectan cambios hormonales. Tienen una conexión muy fuerte con los humanos, pero no han perdido esa conexión con su instinto.

–Ahora por ley ya son considerados seres sintientes.

–El modo en el que una sociedad trata a sus animales y mascotas dice mucho de la evolución de la misma. Todo lo que esté relacionado a evitar la crueldad de los animales y procurar su bienestar me parece estupendo.

–El que no tenga perro, cuando acabe la novela no tardará en tener una nueva mascota.

–Siempre digo que si te gustan los animales es tu novela. Muchos se sentirán identificados con la relación que tiene el protagonista con su perro.

–Además de ser escritor pertenece a la Confederación Española de Policía (CEP) en Alicante. ¿Cómo compagina ambas facetas?

–Uno va tomando nota de todo para reflejarlo en su forma de ser y en lo que cuenta. Sería fantástico si me pudiera dedicar solo a escribir, pero como dice la expresión “hay que pagar las facturas”. Es algo que vivo muy intensamente y que me encanta. Ojalá tuviese más tiempo.

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