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La ola feminista inunda Avilés para conmemorar el Día de la Mujer

Decenas de personas participan en las actividades convocadas en la comarca: se reivindica “un mundo mejor, más justo, igualitario y sostenible para todas”

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La comarca, unida en el 8-M Ricardo Solís

–¿Por qué cantan?-, preguntó un niño de unos ocho años.

–Por las mujeres, por la igualdad-, respondió su compañera mientras chutaba la pelota.

–Eso ya lo tenemos tú y yo: jugamos, ¿no?-, se cuestionó él.

Estos críos, ambos con el uniforme del colegio San Nicolás, analizaban ayer el Día internacional de la Mujer mientras una marea morada inundaba la calle San Francisco ante sus ojos: eran integrantes de los colectivos “Les Rudes d’Avilés”, La Trébede, La Caracola y la Asamblea 8M, que con sus tambores y proclamas reivindicaron “un mundo mejor, más justo, igualitario y sostenible para todas”.

Eran las doce de la mañana cuando unas trescientas personas, según cálculos realizados por la Policía Local de Avilés, se dieron cita en la Plaza de España, punto neurálgico de los actos conmemorativos del 8-M en Avilés. Leyó Aurora González, presidenta del colectivo de Amas de Casa, el manifiesto elaborado por el Consejo municipal de la Mujer, con el que se han sumado a las reivindicaciones y la lucha por la consolidación de la igualdad plena y efectiva entre mujeres y hombres.

“El logro de la igualdad entre mujeres y hombres debe ser un compromiso real que se materialice día a día con nuestras acciones atajando las desigualdades estructurales persistentes en nuestra sociedad”, reclamaron las mujeres frente al ayuntamiento avilesino. El manifiesto dedicó también unos párrafos a la pandemia “que ha derivado en una reconfiguración de nuevas formas de empleo como el teletrabajo, que encerró de nuevo a las mujeres en sus casas con peores condiciones”.

Si bien en Avilés se reconocieron avances, se dejó claro que todavía queda camino por recorrer: “Hay que seguir demandando medidas y acciones concretas, que terminen con la segregación ocupacional, la precarización de los sectores feminizados y las brechas”. Hubo aplausos, ambiente festivo. Pero no se dio puntada sin hilo, porque en un 8-M son muchas las cosas que hay que contar, también desde la cultura. Tras Aurora González cogió el micrófono Laura Torres, que interpretó “No estás sola”. Dedicó el tema a las mujeres que ahora están en una Ucrania invadida. Luego Raquel Díaz se lanzó con “Puerta Violeta”, de Rozalen: “Una niña triste en el espejo me mira prudente y no quiere hablar/ Hay un monstruo gris en la cocina/ Que lo rompe todo/ Que no para de gritar…”. Y puso la nota final Law G. G. con “Respect”, el tema que Aretha Franklin convirtió en un himno feminista.

Siguió la fiesta más reivindicativa en Avilés. Se leyó otro manifiesto de forma coral entre Les Rudes d’Avilés”, La Trébede, La Caracola y la Asamblea 8M: exigieron el fin de la justicia patriarcal y de la violencia institucional hacia las mujeres, urgieron empleo digno, de garantías y de calidad para todas, demandaron una ley eficaz contra la trata y la explotación sexual de las mujeres, justicia económica para las amas de casa, el reconocimiento de la libertad y los derechos sexuales y una educación en igualdad obligatoria así como el fin de las violencias machistas y sexuales con medidas eficaces e integrales. Entre peticiones, proclamas, aplausos: “Juntas somos una fuerza imparable”, dijeron. Se oyó: “¡Queremos paz, queremos igualdad!”, “no es un caso aislado, se llama patriarcado”… Luego sonó la música de nuevo, “Ay mamá”, de Rigoberta Bandini: “No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza…”.

La jornada que abrió la directora del Centro de Servicios Universitarios de Avilés, Luz Mar González, con una conferencia en el Palacio de Valdecarzana concluyó ya por la tarde en la Factoría Cultural, donde se representó la obra teatral “El tapiz de niebla”, de Paloma González. Hubo entre medias una lectura poética a los pies de la casa donde vivió la poeta Ana de Valle, en Álvarez Acebal; actividades en colegios e institutos, en Cruz Roja, una de ellas con participación de Aguas de Avilés; actos conmemorativos en los barrios como, por ejemplo, en La Luz, donde un año más se repartieron claveles a las mujeres. Más allá de Avilés, la comarca se transformó en un mar violeta y se manifestó la fuerza del feminismo: “Ante el intento histórico de culparnos de los grandes males de la humanidad seguimos demostrando lo contrario: que el movimiento feminista reivindica con la palabra, la razón y la paz”.

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