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La Venia une la mar y la fe en la Semana Santa de Luanco

La villa marinera cierra las festividades con la tradicional procesión del Domingo de Resurreción y buenos augurios para los pescadores

César Menéndez mueve la bandera en la playa con la Virgen, aún enlutada, al fondo. I. G.

La Venia es una de procesiones más singulares de Asturias. Es una tradición muy arraigada en Luanco por dos motivos principales: porque es la del Domingo de Resurrección –recrea el encuentro entre la Virgen y Jesús– y también por su marcado acento marinero. Además, este año tenía un matiz especial ya que la pandemia impidió la celebración durante los dos últimos años. Los movimientos de bandera de César Menéndez a ras de suelo y sin tocar la arena de la playa de La Ribera, como manda la tradición, auguran un buen año para la pesca local. “Esta procesión es algo más, es religión y es tradición, lo es todo en Luanco para la gente y más este año que llevamos dos años esperando”, indicó Menéndez momentos antes de la procesión, mientras una máquina excavadora allanaba la arena para facilitar el desarrollo del acto.

El primer paso en llegar a La Ribera fue el de Jesús Resucitado, que partió minutos antes de la iglesia de Santa María de Luanco. Casi al mismo tiempo lo hizo el de la Virgen, que con el rostro oculto bajo un velo negro, salió de la capilla de La Concepción. Una vez en la arena, ya con las imágenes encontradas, César Menéndez realizó tres genuflexiones entre ambas figuras y ondeó la bandera varias veces y todas sin tocar la arena.

Tras el tercer giro del pendón, los costaleros retiraron el manto negro a la Virgen para ver a su Hijo Resucitado. Tras el encuentro, los toques de sirena de los barcos inundaron la escena y todo para anunciar que La Venia, el encuentro y acercamiento entre la Virgen y Jesús ya se ha producido. Y como manda la tradición, la banda de música de San Martín del Rey Aurelio, habitual en esta procesión desde hace décadas, entonó el himno de España.

El abanderado de La Venia, César Menéndez, dirigió entonces el paso. Tras él, las imágenes de la Virgen y Jesús Resucitado y buen número de luanquinos y visitantes en dirección a la iglesia de Santa María. Entre los asistentes, destacaba Ángel Fernández Artime, rector mayor de la congregación salesiana en Roma y luanquín, que junto al párroco José Antonio Alonso y el diácono Juan Antonio Blanco oficiaron la misa posterior. Caminaban delante de las autoridades locales, del alcalde, Jorge Suárez, y de varios ediles. Y durante todo el trayecto, sonaba la música de la banda de San Martín del Rey Aurelio que marcaba el paso a los feligreses.

“Había muchas ganas de volver a ver la procesión de La Venia en Luanco, es una tradición antiquísima –siglo XVIII– que por culpa de la pandemia dejamos de disfrutar durante dos años”, explicaba el gozoniego Juan Fernández a una pareja de turistas madrileños, María José García y Luis Hernández.

Con esta procesión finaliza la Semana Santa en Luanco, una festividad que ha visto renovadas varias de las imágenes que procesionan por las calles de la villa, cuestión que ha permitido que la Pascua de Luanco volviera tras dos años de ausencia con más brillo si cabe.

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