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Endasa agoniza, como la aluminera

Los vecinos urgen mantenimiento para el poblado, “en tierra de nadie”: “Deben de estar esperando a que vayamos al cementerio”

1. Engracia González camina por Endasa con las instalaciones de Alcoa al fondo. 2. Fran Muñiz y José Ramón Álvarez pasean por el poblado, en el entorno del depósito de gas. 3. Victoria Bermúdez toma el sol junto a su portal. 4. Maleza en la parte inferior del poblado, con las viviendas al fondo. | | LUISMA MURIAS

El barrio de Endasa recibió su nombre de la aluminera pública que se instaló en el entorno de la ría avilesina a mediados del pasado siglo. Ese entorno con vistas a lo que después fue Inespal, Alcoa y desde 2017 propiedad de Parter, transformado después en Alu Ibérica, agoniza. Las noticias del cierre total de la fábrica y del abandono de los últimos cinco años del barrio han ido parejas. Los vecinos claman por una atención, un mantenimiento, que en tiempos de Endasa e Inespal era diario y cuando llegó Alcoa “venían si se les llamaba cuando fallaba algo”. Ahora, afirman estar en “tierra de nadie”. “Deben estar esperando a que vayamos todos para el cementerio –para arreglar las deficiencias del barrio–”, afirma Engracia González, que vive desde hace cincuenta primaveras en Endasa. La iluminación o parpadea o, directamene, no funciona, las praderías que rodean al barrio llevan tiempo sin segar y la maleza brota entre las aceras, y el depósito de gas protegido en un cercado tiene hierbas altas en su entorno que no dejan de crecer y “hay peligro de incendio”, advierten desde la asociación vecinal “Enlaze”.

Endasa agoniza, como la aluminera

Victoria Bermúdez Suárez tiene 95 años. Lleva 56 años en el barrio de Endasa. “Antes esto estaba segado todos los años, por lo menos podían tener el barrio limpio...”, indica la mujer, que expresa su “gran cariño” al lugar dónde se trasladó con su marido en 1963, el ya fallecido y jubilado de Endasa-Inespal, José María Seoane. Le da pena no solo la deriva del barrio que vio crecer y también, como es lógico, la desaparición de la actividad en la fábrica, situada a pocos metros de las viviendas. Actualmente, viven 26 familias en Endasa. Abel García Pérez es otro vecino. Denuncia lo mismo que Victoria: la falta de mantenimiento. Incide en que las farolas “encienden y se apagan cuando les da la gana” y remarca que “no hay derecho” a esta situación.

Endasa agoniza, como la aluminera

El barrio depende de la fábrica, hoy inexistente, y los vecinos se sienten desatendidos. El Ayuntamiento (de Gozón) podía hacerse cargo de manera subsidiaria y pasarle las facturas a la empresa, indican desde “Enlaze”. “Nos dijeron que no se iba a meter en más pufos, que Riesgo les debe más dinero. Es más, pidieron que lo hicieran los vecinos”, añaden.

Agustín García, presidente del colectivo vecinal, defiende que el Ayuntamiento “no mira ni para el edificio municipal” que posee en el barrio, en el que está ubicado el consultorio médico “sin uso”. Ese bloque fue cedido en 1998 por cincuenta años a cambio de que Alcoa pudiera derribar otros bloques.

José Ramón Álvarez lleva 43 años en Endasa. Ve el futuro próximo “muy negro”. Y todo porque “nadie hace nada por el barrio, no hay ni mantenimiento ni sabemos a quien acudir para reparar las deficiencias”, afirma Álvarez, quien no duda en denunciar que esta situación es paralela a la que sufren los trabajadores de la aluminera, abandonados a su suerte.

Endasa agoniza, como la aluminera

Las 26 familias que aún residen en el barrio de Endasa, una mínima parte de lo que en su momento fue, pagan un alquiler. La mayoría aún lo hace a la cuenta de Alcoa y otros, dos casos, pagan a la Seguridad Social, todo tras el embargo a Alu Ibérica.

Algunos vecinos temen que su situación se eternice y no ven claros. Si hay opciones de que alguna firma se haga cargo y ponga de nuevo a funcionar la aluminera, sospechan los vecinos, “seguramente no quiera hacerse cargo del poblado”. Es decir, ello les supondría otro abandono más. Hay voces que piden que el Ayuntamiento interceda y cuide el entorno.

“Solo pedimos mantenimiento, ser como cualquier otra zona de Gozón”, afirma Engracia González. Los vecinos del poblado de Endasa, remarcan, pagan sus impuestos como todos y quieren poder contar con “lo mínimo, las tareas de limpieza básicas: que sieguen, que eliminen las ratas y culebras de la zona” y vivir en unas condiciones dignas. “No somos los culpables de la pérdida de la fábrica”, concluyen.

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