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Windar concluye la primera pieza para el mayor parque eólico marino del Báltico

Iberdrola, el cliente energético de la empresa avilesina, ya tiene permiso para construir el complejo, que llevará electricidad a 475.000 hogares

Piezas fabricadas en el pasado por Windar Renovables similares a las que ahora ha de hacer para el parque eólico "Baltic Eagle". MARA VILLAMUZA

La empresa avilesina Windar Renovables ha fabricado ya la primera de las 50 piezas de transición encargadas por la multinacional española Iberdrola para el parque eólico marino “Baltic Eagle”, el mayor de los proyectados hasta la fecha en el mar Báltico. Las piezas construidas en los talleres de la ría de Avilés tienen como delicada función servir de unión de las torres que sirven de soporte a las turbinas eólicas y los cimientos de la estructura. Este proceso, según han manifestado fuentes de la empresa energética, creará unos 800 puestos de trabajo y se prolongará hasta finales de año. La carga de las piezas rumbo a Alemania está prevista para principios de 2023; hasta entonces se irán almacenando en el muelle de Valliniello y sus inmediaciones.

Además del avance en las piezas de transición, la empresa alemana EEW SPC ha completado el primer monopilote (estructuras cilíndricas de acero que se clavan directamente en el fondo del mar) en su fábrica de Rostock. Con un diámetro de unos 9 metros, una longitud de entre 75 y 90 metros y un peso máximo de hasta 1.402 toneladas, los 50 monopilotes del parque se terminarán de fabricar a principios de 2023.

En paralelo a todo lo anterior, Iberdrola ha recibido luz verde de las autoridades alemanas para iniciar la construcción del parque eólico marino “Baltic Eagle”, el segundo gran proyecto offshore de la compañía en el Báltico. Con una capacidad de 476 megawatios (MW), “Baltic Eagle” será capaz de abastecer de energía renovable a 475.000 hogares y evitará la emisión de más de 800.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. La fase de construcción arranca tras obtener las aprobaciones de la Agencia Federal Marítima e Hidrográfica (BSH) de Alemania. El parque eólico, salvo contratiempos, estará plenamente operativo a finales de 2024.

Ubicado a 30 kilómetros del nordeste de la isla de Rügen, frente a la costa de Pomerania, “Baltic Eagle” forma parte del que será el mayor complejo eólico marino del mar Báltico, con una capacidad total instalada de más de 1.100 MW y una inversión conjunta de 3.500 millones de euros. Este hub energético está integrado también por los parques eólicos marinos “Wikinger” (350 MW), puesto en marcha a finales de 2017, y “Windanker” (300 MW), que comenzará a operar en 2026 y en el que también está previsto que tenga protagonismo la avilesina Windar Renovables.

Actualmente, Iberdrola ha iniciado los trabajos de localización y eliminación de munición no explotada del fondo marino para garantizar la seguridad de las obras mientras sigue avanzando con la producción de los componentes de las cimentaciones, en Rostock, y las transiciones, en Avilés.

La energía eólica marina es una de las claves del crecimiento internacional de Iberdrola, que tiene a la firma asturiana Windar Renovables como uno de sus socio de referencia para los trabajos metalúrgicos. Al igual que el grupo que preside José Ignacio Sánchez Galán fue pionero en su apuesta por la energía eólica terrestre hace dos décadas, la compañía lidera ahora el desarrollo de la eólica offshore. Iberdrola cuenta con cartera de proyectos en Estados Unidos, Reino Unido, Polonia, Suecia, Irlanda, Taiwán, Japón, Filipinas y Brasil, que se podría incrementar en los próximos años gracias a las numerosas subastas en las que toma parte.

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