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La dirección mundial de Saint-Gobain quiere “racionalizar” su negocio de parabrisas

La compañía anuncia a los sindicatos de Avilés su intención de reducir doce jornadas de trabajo en Sekurit y trasladarlas al próximo año

Instalaciones de Saint-Gobain. Mara Villamuza

Benoit Bazin, que es el consejero delegado del grupo Saint-Gobain –al que pertenece la planta de Cristalería de Avilés–, advirtió a los representantes sindicales españoles que participaron en la última edición de la Convención del Diálogo Europeo, en París, en Francia, que el negocio de parabrisas –el de Sekurit– se tiene que “racionalizar”. En la compañía entienden por “racionalizar” ajustarse “a la nueva realidad del mercado del automóvil”, que desde hace meses no es el mejor de los posibles.

Sin embargo, los sindicatos ven esto de “racionalizar” con cierta “prevención”. Sostienen este punto de vista en el hecho de que este fin de semana la dirección de la fábrica avilesina haya ordenado parar la producción de vidrio para vehículos –ante el exceso de “stock” en los almacenes– para hacerlo en noviembre, es decir, ha ordenado modificar el calendario de trabajo. Según anunció la dirección local de Saint-Gobain a los representantes de los trabajadores, esta modificación de los días de trabajo será mayor –hasta doce jornadas entre finales de este mes y comienzos del siguiente–. Y lo será de acuerdo a lo que prevé uno de los artículos del convenio, el que explica qué son las jornadas de flexibilidad: los 12 días de parada de este año pasarán al año 2023.

La situación del negocio de Sekurit en Europa la explicó Bazin en el encuentro parisino –los trabajadores y la dirección de los distintos departamentos intercambian posiciones cara a cara durante un par de días todas las primaveras–. Dijo que en el mercado del automóvil se ha ido “detrás de los clientes”, es decir, la empresa ha tenido que montar instalaciones y “en algún caso nos han dejado tirados dando la producción a la competencia”, añadió. “En la actualidad, las empresas de fabricación de automóviles están arrojando rentabilidades del 12 o 13%, mientras que nuestra actividad está en torno a un 3%. Esto es inasumible, y ha llegado el momento de coger la gobernanza de nuestra política de precios e inversiones, es algo que estamos decididos a cambiar”. Todo esto para conseguir que las plantas europeas de Sekurit “sean rentables”.

La industria del automóvil cuenta con problemas casi sistémicos. El principal de ellos es la crisis de los superconductores, que son unos elementos necesarios, entre otras cosas, para construir los circuitos electrónicos de los coches, pero también lo es la subida del precio de la energía y la consecuente caída de la venta de vehículos que comenzó con la pandemia. Para defenderse en estos frentes, las compañías fabricantes de vehículos “aprietan” a sus proveedores. Y Saint-Gobain es uno de ellos. Así se explica la diferencia entre las rentabilidades de uno y otro sectores.

Con todo esto, los sindicatos sienten el aliento en la nuca de una racionalización a su costa. Y es que la fábrica avilesina ha cambiado su manera de producción: de las grandes tiradas de alto nivel añadido a las tiradas cortas del mercado de los parabrisas de repuesto. Se da la circunstancia de que este mercado llegó a Avilés tras el cierre de la fábrica de Santa Iria, en Portugal. “Cerraron, nos dijeron, porque no era rentable”, alertan.

La diferencia del mercado del automóvil nuevo al del recambio es sustancial. La fábrica de parabrisas funciona en línea. Requiere de una regulación de cada una de ellas en virtud del vidrio que se está produciendo. Si las tiradas son grandes, esta regulación no detiene la producción. Sí que lo hace cuando las tiradas son cortas, es decir, cuando se echa mano de los repuestos que pueden ser de dos tipos: para las fábricas principales o para proveedores del sector secundario. La producción de parabrisas en Avilés es cada año más corta.

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