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Avilés llora al ginecólogo Nicolás Díaz Valdés, “un caballero de la medicina”

“Era una persona encantadora, entrañable, además de buen especialista”, manifiestan los allegados al facultativo avilesino

Nicolás Díaz Valdés.

Nicolás Díaz Valdés formaba parte de una dinastía de galenos: seis generaciones dedicadas a la medicina y a la población avilesina. Como ginecólogo, Díaz Valdés veló por la salud de cientos de mujeres; como amigo, cosechó infinitos. A su lado siempre estuvo su mujer, ahora viuda, la farmacéutica María de la Concepción Varela Rodríguez y sus cuatro hijos: Inmaculada, María del Mar, Nicolás y Antonio, los cuatro ligados al sector sanitario. Todas las personas que formaron parte de su trayectoria vital ayer lloraron su muerte: “Era un señor, un caballero de la medicina”, señaló la también ginecóloga Teresa Otero Chouzo, que trabajó con el avilesino en Gijón, cuando ella, ahora jubilada, daba sus primeros pasos profesionales.

“Era muy escrupuloso, muy trabajador”, manifestó la especialista. Menos relación con Nicolás Díaz Valdés tuvo el que fue jefe de Cirugía del Hospital Universitario San Agustín, José Ignacio Jorge, que sí coincidió con el hermano de éste, radiólogo. “Me consta que Nicolás era una excelente persona y buen profesional”, sentenció.

La familia de médicos Díaz Valdés recibió allá por el año 2006 el premio “Toda una vida” de la Cofradía del Colesterol. Ayer, el presidente de esta entidad, Sabino González, señalaba: “Era muy buena persona además de un gran profesional con mucha actividad en Avilés y muy reconocido por su especialidad en ginecología. Tanto él como su mujer eran muy cercanos, muy próximos”. Agregó: “Nicolás, además, era un enamorado de Avilés y de sus tradiciones”.

El conocido doctor Nicolás Díaz Valdés, que pasó consulta en la calle Palacio Valdés y presidió el Colegio de Médicos en la ciudad, aportó a la sociedad avilesina, además de su conocimiento médico, su punto de vista cinematográfico sobre el costumbrismo de la Villa. Apasionado del celuloide, el doctor Díaz Valdés, en colaboración con el pintor y retratista Luis Mahamud, rodó una película con una duración aproximada de unos cuarenta y cinco minutos de duración que muestra la historia de Avilés, sus calles, plazas, parques, establecimientos emblemáticos y personajes populares. No fue la única incursión del médico en el Séptimo Arte, pues también lleva su firma el documental titulado «Avilés visto bajo las luces de Navidad», estrenado en 2007 en el Casino de Avilés. También dejó constancia de aquel local llamado El Llagarón, historia de la hostelería avilesina.

Raíces

El árbol genealógico de los Díaz-Valdés hunde sus raíces en el Lugo de 1907, año en que vino al mundo Nicolás Díaz Riva, el patriarca. Se crió en Santiago de Compostela, donde 23 años después se licenció en Medicina con un brillante expediente académico. En 1931 recaló en la comarca, en Gozón, donde arribó como médico titular a pesar de haber obtenido la plaza en Avilés. Díaz Riva ejerció su profesión en la zona rural gozoniega hasta que, durante la guerra civil, fue destinado como médico militar a la fábrica de armas de Trubia. Tras su desmilitarización regresó a Gozón y en 1944 le concedieron la plaza de tocólogo titular en Avilés. Fue ese mismo año cuando conoció a su esposa, la avilesina Concepción Valdés Cárate. Dos años después se convirtió en jefe del primer equipo quirúrgico de tocología avilesino y en uno de los médicos fundadores del hoy servicio regional de Salud (Sespa).

En los 55 años de su larga vida profesional, Nicolás Díaz, padre, compaginó las intervenciones quirúrgicas diarias, sus desplazamientos a la zona rural para atender a sus antiguos y nuevos pacientes y su consulta privada con la dedicación a su extensa familia.

El matrimonio Díaz-Valdés trajo al mundo seis hijos varones: Nicolás, Juan José, Manuel, Ángel, Antonio y Gerardo. Excepto uno, todos médicos. Hoy Avilés llora la muerte del primogénito de ellos, Nicolás. El periodista José Francisco Álvarez-Buylla, ayer, lo definía como “una persona encantadora, entrañable”. “Trajo al mundo a medio Avilés”, señaló.

El cadáver de Nicolás Díaz-Valdés será recibido esta tarde (17.00 horas) en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Cantorbery. Acto seguido, recibirá cristiana sepultura en el panteón familiar del cementerio de Santa María del Mar, en Castrillón.

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