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Balcón al muelle

Anticiparse a los acontecimientos

La presencia en los barrios y la reactivación de la militancia, desafío de todos los partidos de la Corporación avilesina a un año de las elecciones

El último pleno de la corporación local.

A pocos días de entrar en la recta final del mandato, la vida política comienza a asemejarse mucho a una novela de John le Carré: espías que tocan todos los palos, conspiraciones y conspiranoicos, cazafortunas en busca de las miserias de otros y también idealistas que creen, a pies juntillas, que pueden salvar el mundo.

Y es justo en ese momento cuando la confianza de la opinión pública en los partidos políticos como vehículo de representación y gobernanza tiende a debilitarse.

Para poder prepararse de forma adecuada para las nuevas demandas de la sociedad y los cambios democráticos, los partidos precisan capacidad para mirar hacia adelante y anticiparse a los acontecimientos. Todas esas incertidumbres coinciden con momentos delicados en algunas formaciones como Ciudadanos, golpeada por las bajas – tanto en el ámbito local como en el regional– en un nuevo goteo de renuncias que viene a agravar la crisis del partido.

Del retrasado congreso regional del PP, se espera que logre dilucidarse después el futuro del partido en Avilés. En Cambia han resuelto el vacío en el puesto de portavoz del Círculo de Podemos Avilés tras la salida de Tania González y no se espera debate, por ahora, en la futura candidatura a la Alcaldía, aunque será tras el verano cuando la confluencia despeje incógnitas al respecto. Más clara está la lectura desde el partido en el gobierno, pues los socialistas aspiran a revalidar sin tropiezos la Alcaldía con Mariví Monteserín como cabeza de cartel. “Enfrente no tenemos a nadie”, dijo, sobre la oposición, el secretario de la agrupación local del PSOE, Luis Ramón Fernández Huerga, al término del congreso en el que revalidó su cargo.

Conviene, no obstante, estar alerta ante posibles sobresaltos. Salir de la tormenta perfecta que ha desatado todas las crisis en los últimos meses solo será posible si la estructura organizativa y los procesos internos de los partidos reflejan con fidelidad los rápidos cambios de su contexto político. ¿Cómo? Analizando con regularidad el entorno y adaptándose a las nuevas necesidades a través de un amplio diálogo con la militancia y en el seno del propio partido. Los dos años de pandemia han hecho que se perdiera ese contacto con la ciudadanía y también la presencia en los barrios. Son los retos que se plantean ahora quienes han dejado claras sus aspiraciones a la Alcaldía de Avilés. Pero, ojo, porque aquello que no evoluciona se marchita y muere. Por ello, las organizaciones políticas deben adaptarse para satisfacer las prioridades de los ciudadanos. Ni imposición de candidatos ni listas que no encajan con la realidad del territorio.

El Avilés que lucha contra el invierno demográfico y trata de adaptarse a una nueva reconversión industrial merece ciudadanos comprometidos, que no solo hagan bandera de las siglas que representan sino que defiendan donde sea necesario los requerimientos del municipio para garantizar un futuro próspero. El resto será haber perdido el tiempo, ya sea desde el gobierno o desde la oposición.

A Vox, PP, Ciudadanos, Cambia y PSOE, además de los retornados UCIN, la formación política que impulsó un grupo de exconcejales del Partido Popular para concurrir a las últimas municipales y que volverán a presentarse en 2023, les queda por delante un año escaso para pulsar la realidad, rectificar errores del pasado y afrontar un nuevo mandato en el que Avilés se juega buena parte de los grandes proyectos de infraestructuras. Quien mejor cocine ese menú tendrá la llave del gobierno.

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