Borja Ibaseta es uno de los promotores del festival de cine de temática LGTBI, que estrenó ayer una nueva edición en el Centro Niemeyer. El coordinador celebró que el festival “vuelva a la normalidad” tras la pandemia para generar un “universo ético y estético” en el que el cine juega un papel clave a la “hora de empoderarse y la búsqueda de referentes”. Ibaseta considera que el festival ha crecido con respecto a otras ediciones y no solo por la pandemia, ahora presta más atención a los cortometrajes y a la creación audiovisual española.

Con esos mimbres, el festival envuelto en la bandera arcoiris “reivindicará derechos e historias que ayudan a salir de un armario acolchado, en el que alguien puede verse formando parte de un colectivo”, afirma Ibaseta, que recordó además que este año “no solo habrá cine” sino también mesas redondas, encuentros literarios, música en directo, el I LGTBI Industry Day, demostraciones deportivas y una obra de teatro.

La séptima edición del festival propone un recorrido por ocho títulos internacionales que han marcado el panorama del cine LGTBI independiente del último año. El filme “La primera muerte de Joana”, de la directora brasileña Cristiane Oliveira, un largometraje aclamado y premiado fue el encargado de abrir las sesiones que finalizarán el próximo día 21 con “Finlandia”. El festival proyectará además 10 cortos españoles, que se podrán ver hoy durante dos sesiones, a las 16.00 y a las 18,00. La programación de cortometrajes del Festival de cine LGTBI cruza fronteras llegando a 19 países iberoamericanos a través de la plataforma online Festhome, gracias al patrocinio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.