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La siderúrgica Sidenor vuelve a fijarse en San Balandrán para su expansión

Uno de los negocios proyectados para la fábrica de aluminio avilesina consiste en la fabricación de hidrógeno por medio de electrólisis

Espacio que ocupó una de las cubas electrolíticas de Alu Ibérica. Mara Villamuza

La siderúrgica Sidenor ha vuelto a poner sus ojos en la fábrica parada de San Balandrán: en la empresa en liquidación Alu Ibérica. Y es que se postula como inversionista en unos terrenos que sus actuales propietarios, los investigados por la Audiencia Nacional David Domenech y Alexandra Camacho, dejaron presuntamente morir entre que llegaron –en marzo de 2020– y fueron sustituidos por un administrador judicial –en agosto del año pasado–.

Sidenor quiere desarrollar un proyecto de refusión de aluminio. Su interés por San Balandrán radica en su deseo de expansión de su negocio tradicional –el acero– que no ocultan desde hace meses: fueron uno de los candidatos que rechazó la multinacional Alcoa en la primavera de 2019, cuando puso a la venta la fábrica avilesina porque se había comprometido a buscar un proyecto “serio y solvente” y lo encontró en el que defendió el desconocido, entonces, Parter Capital. Este fondo suizo –dirigido por Rüdiger Terhost– vendió tres cuartas partes de la planta a la entidad comercial Grupo Industrial Riesgo, que controlan, precisamente, Domenech y a su socia Camacho.

Sidenor, que tiene instalaciones en el Norte de España, crece con éxito por el continente europeo. De hecho, señalan ellos mismos, “su capacidad de producción de acero supera el millón de toneladas al año destinado, principalmente, a la fabricación de piezas y componentes para el sector automoción, máquinas y bienes de equipo, energía, minería, ferrocarril y sector petroquímico”.

La empresa siderúrgica Sidenor es una filial del grupo Clerbil, el que dirige el industrial vasco José Antonio Jainaga, desde el año 2016, cuando la corporación brasileña Gerdau se deshizo de su negocio en España. Cuenta con delegaciones comerciales en Italia, Francia, Alemania y en el Reino Unido. Además, con centros de producción en Reinosa (Cantabria), Azkoitia y Vitoria (País Vasco) y Polinyà de Vallés (Cataluña). Cuenta además, con dos unidades de recogida de chatarra en Azuqueca de Henares (Castilla La Mancha) y Sagunto (Comunidad Valenciana). Las oficinas centrales están radicadas en Bilbao.

Esta empresa se une a la lista de candidatos a adquirir las instalaciones fabriles de San Balandrán. Como viene adelantando LA NUEVA ESPAÑA, el resto son las alumineras Aludium y Trafigura, la renovable Ignis y una ingeniería que cuenta con el apoyo de un fondo de capital de origen asiático. Esta última busca desarrollar un negocio de fabricación de hidrógeno verde a través de electrólisis. Esto quiere decir que el nuevo combustible sale de la descomposición de las moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno. Y esto se hace aplicando energía renovable. Este negocio está en los proyectos de desarrollo de las industrias de todo el mundo como consecuencia de las políticas de descarbonización.

Aludium es filial de Atlas Holding. Defienden un proyecto que conlleva la reactivación de la fundición de aluminio a corto plazo y un plan en varias fases, con una inversión que oscila entre 50 y 70 millones de euros que generaría cerca de 200 empleos. La corporación singapureña Trafigura, por su lado, es conocida en España por haber intentado –también sin éxito– hacerse con la fábrica de aluminio primario que Alcoa tiene en San Ciprián. El grupo Ignis Energía, cuyo consejero delegado es el ingeniero Antonio Sieira Mucientes, es también uno de los mejor colocados en la lista de posibles inversionistas de en las instalaciones fabriles de San Balandrán. Se trata de una empresa de reciente creación: nació en 2015. Actualmente, cuenta con 300 empleados y reconoce una facturación en 2020 de 130 millones de euros. El grupo avilesino Windar también ha manifestado su interés por San Balandrán.

El Ministerio de Industria señaló en este periódico que “viene trabajando intensamente en la búsqueda de una alternativa industrial que dé salida a las instalaciones de Alu Ibérica en Avilés”. Y esto se materializa en que “diez empresas han mostrado interés” en resucitar la actividad industrial en la orilla derecha de la ría. Reconocen, sin embargo, que sólo cuatro podrían materializar su proyecto.

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