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Nueve años de vergel en Molleda

Miguel Busto comenzó a decorar su jardín en 2013 y ahora cuenta ya más de 1.500 plantas

Miguel Busto, en uno de los rincones del jardín. Illán García

El jardín de Molleda, el que cuida el avilesino Miguel Busto, celebró el pasado jueves sus primeros nueve años de vida. Atrás quedan aquellos tiempos de “cuatro plantas y cuatro árboles”. “Ahora hay unas 1.500 plantas distintas y en aumento, no hay mucho más sitio pero se encontrará”, afirma el jardinero, que organiza visitas durante los sábados y domingos para conocer su vergel de 2.335 metros cuadrados.

El joven, durante las labores de cuidado de las plantas.

Una de las principales novedades del jardín por su noveno cumpleaños es la colocación de pequeños carteles identificativos de algunas de las plantas más numerosas, como los pendientes de la reina, que superan los doscientos ejemplares, las camelias que son más de cuarenta o los árboles frutales.

Cada visita dura una hora, Acuden grupos como máximo de treinta personas y algunas donan la voluntad para ayudar a mantener vivo el jardín que Miguel Bustos comenzó a decorar en 2013, cuando todavía era un alumno de ESO y decidió hacer una página web para clase sobre botánica. Desde entonces, le picó el gusanillo de las flores y las plantas y pronto fue adquiriendo semillas, esquejes y plantas también a través de internet y a países como Portugal e Italia, entre otros.

Para separar las colecciones botánicas también ha bautizado las sendas: en el paseo del amor crecen rosas; en la avenida de los manzanos, frutales; en el paseo astur, flores autóctonas.

Busto es “feliz” entre plantas, confiesa el joven. Y en épocas señaladas como Halloween o Navidad también le da por jugar con la iluminación y la decoración y decorar el entorno de su vivienda en Molleda. En el mundo profesional, también está centrado en los jardines. Ha comenzado ya las prácticas de paisajismo, de diseño de jardines.

Nueve años de vergel en Molleda

Y es que Miguel Busto lo tiene claro: “Mi vida son los jardines”. Y así seguirá mucho tiempo dejándose llevar por su amor a las plantas, en especial, a los pendientes de la reina, “que se dan muy bien”.

Al jardín no le falta detalle. Incluso colabora con el medioambiente ya que todos los objetos que se van a desechar en la casa de sus abuelos. Busto los aprovecha para ponerlos en su pequeño oasis. Tiene de todo: una televisión que se rompió cuando estaba haciendo limpieza, un robot de cocina que nunca funcionó, un tambor de una lavadora..., cita el joven entre otros muchos objetos. Además, el espacio cuenta con sus propias señalizaciones para que sus abuelos y cualquiera de los visitantes que se acerquen hasta su particular edén de Molleda sepan dónde está cada planta.

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