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Pasión y emulsión en La Arena

Martín Ramírez de Diego codirige la farmacia arenesca, con varios premios y especializada en fórmulas magistrales que preparan para otras boticas asturianas

Martín Ramírez de Diego a la puerta de su farmacia, en el centro de San Juan de la Arena.| Mara Villamuza

“Lo más ilusionante de este trabajo es poder llegar a mejorar la vida de la gente”. Con este lema trabajan en la farmacia Ramírez de Diego los hermanos Covadonga y Martín, tercera generación al cuidado de la salud de cientos de asturianos desde una botica ahora ubicada en la plaza del Pescador de San Juan de la Arena. Covadonga es la “cara visible” de la farmacia y Martín el científico que elabora fórmulas magistrales y medicamentos a medida en el laboratorio. “Es mi pasión”, confiesa este hombre que asume encargos que le llegan de aquí de allá, porque en muchas farmacias se ha dejado ya de formular.

Aunque él nunca quiso ser farmacéutico. “Me obligó mi padre”, reconoce. “Soy un veterinario frustrado, pero en mi casa me enseñaron el amor por la farmacia y lo desarrollé”, precisa el boticario que hace apenas una semanas recibió el premio Cinfa a la sostenibilidad, un “trofeo” más que se suma a otros recibidos con anterioridad. El premio lo comparte con su hermana: “No soy nadie sin ella”.

Natural de La Arena desde el comienzo de sus días, Martín Ramírez es nieto de Buenaventura Ramírez, un paisano originario de Carrión de los Condes (Palencia) que se estableció como farmacéutico en Soto del Barco allá por 1927. Murió joven, regentando la farmacia su esposa, Lila. Sus hijos, Martín y Mario, siguieron sus pasos como farmacéuticos. Martín se estableció cuando terminó la carrera en San Juan de la Arena, en la avenida Río Nalón. Se casó con Amparito de Diego y tuvieron cuatro hijos, dos de ellos farmacéuticos: Martín y Covadonga.

Ambos son cotitulares de la botica arenesca desde 1999. Con ellos la farmacia se especializó en formulación magistral consiguiendo varios premios nacionales como el premio Cinfa a la Innovación en 2014 y el premio Galénica de EstarVital en 2015. Recientemente han obtenido también el premio Cinfa a la Sostenibilidad. Pero todo tiene una explicación.

“Yo me enamoré de la formulación porque tengo una discapacidad auditiva muy grande y mi relación con el público se hace difícil, me cuesta oír. Es por esto por lo que busqué en el laboratorio una forma de hacer el trabajo sin estar de cara al público, que eso lo hace mi hermana, y me encanta, me apasiona”, dice. A esto, precisa, se fueron uniendo circunstancias: “Otras farmacias dejaron de formular y confiaron en mí y fui cogiendo más volumen de trabajo. Intento ser formal y serio”.

También es didáctico. Por ejemplo. Martín Ramírez de Diego tiene una cuenta con un perfil en Twitter (@emulsionando) con más de 2.500 seguidores con contenido en exclusiva sobre formulación magistral. Lo suyo es el trabajo de laboratorio que conjuga con su otra pasión, las nuevas tecnologías.

Los Ramírez de Diego destacan también por su labor altruista. “Somos conscientes de la importancia de las oficinas de farmacia para lograr satisfacer las necesidades de la generación actual, sin embargo quiere dar un paso más allá para garantizar que generaciones futuras puedan satisfacer sus propias necesidades”, explican en su web.

En la farmacia arenesca está, por ejemplo, la delegación en Asturias de “Farmamundi”. Donan a la ONG el 0,8% de las ventas de su propia cosmética, el importe obtenido por las bolsa de plástico y los ingresos por las ventas del ebook “Gestión del Tiempo en el Laboratorio de Formulación Magistral”. Participan también en campañas de sensibilización en colaboración con ONGs regionales.

Además de colaborar con el Banco de Alimentos, los hermanos farmacéuticos participan en el proyecto “Coomida” junto a Cogersa para identificar las posibilidades de colaboración y cuantificación del alcance que podrían tener las donaciones de excedentes de productos alimenticios de venta en farmacia. El objetivo, aclaran, es detectar los flujos de excedentes de alimentos infantiles (leches, papillas purés, zumos, y similares) que son de especial de interés para los bancos de alimentos por su escasez y por su valor determinante en el desarrollo de los niños que viven en situación de pobreza o exclusión. A favor del medio ambiente disponen, a su vez, de elementos que mejoran la eficiencia energética de la farmacia reduciendo la factura de la luz y la energía y obteniendo la calificación A+ de ahorro energético, por citar solo esa otra parte de trabajo que no es puramente sanitaria.

“No somos héroes”, sentenciaba días atrás Martín Ramírez, que para sus colegas sí es algo más que un farmacéutico de pueblo: “Hay pequeños profesionales en grandes ciudades y grandísimos profesionales en ciudades pequeñas, como es el caso de Martín”, dicen de él sus colegas. Sus paisanos saben lo que vale: tanto es así que el próximo jueves 23 será el encargado de leer en La Arena el pregón de las fiestas de San Juan.

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