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Rescate afortunado en Salinas: “La corriente se las llevaba, fue una suerte ver sus cabezas”

Uno de los surfistas que trajo a la playa sanas y salvas a tres niñas madrileñas el pasado jueves describe que estaban “atacadas de los nervios”

Javier Valladares y Leo Macías.

“Estaba haciendo surf con un amigo, a la altura del Ewan, y enfrente justo hay una zona de agua que se suele embalsar. Eran las ocho y cinco de la tarde cuando, de repente, vimos tres cabezas que iban por una corriente de agua a toda velocidad”. Javier Valladares, que es quien dice esas palabras, fue uno de los surfistas que el pasado jueves salió al rescate de tres niñas de Alcobendas que estuvieron apunto de ser tragadas literalmente por el mar. Les salvó la vida. “Al principio, no distinguía si eran adultos o no, y tampoco comprendía bien qué pasaba hasta que vi un bracito asomando con una camiseta en la mano”, relata. Valladares, que es natural de Ponferrada y lleva seis años afincado en Oviedo donde trabaja en el departamento de calidad de la Fábrica de Armas de Trubia, iba acompañado de su amigo, también de Ponferrada, Leo Macías, quien también intervino en el rescate.

“Grité a las niñas preguntando si estaban bien y su respuesta fue pedir auxilio”, señala. “Estarían a cien metros, pero se me hizo eterno aproximarme. Mi amigo Leo fue el primero en llegar a las niñas, que se agarraron a su tabla”, detalla. Luego fueron llegando más surfistas. Lo primero que tuvieron que hacer fue tranquilizar a las niñas. “Una de ellas estaba atacada de los nervios”, señala. Cuando tuvieron tablas de surf suficientes auparon a las bañistas sobre ellas y pusieron rumbo hacia la orilla. Con cuidado de las olas, para evitar una desgracia mayor. “La que yo llevaba, que se llama Ainara, no paraba de llorar, tuve que protegerla de las olas durante el camino”, asegura. “Tuvimos suerte porque la mar no estaba demasiado mal”. Pero el trayecto se les hizo eterno. “Yo fui el primero en poner pie en la arena, Ainara me pidió si podíamos esperar a que llegaran sus amigas”, relata el rescatador.

Ya en tierra, estaban varios agentes de la policía, una ambulancia y un socorrista que atendió a las niñas, visiblemente alteradas. Entre todos las calmaron. “Tuvimos suerte, si no las llegamos a ver no sé qué hubiera pasado”, concluye Valladares, que reclama una mejor señalización en la playa.

Aparte de reforzar la señalización, son constantes –pero no siempre tenidas en cuenta– los llamamientos a la prudencia en lo que respecta a bañarse en las playas, y muy especialmente en la de Salinas, donde actúan fuertes corrientes que constituyen un peligro para los bañistas, incluso los experimentados. Este del jueves fue el primer susto de la temporada estival a punto de comenzar, un toque de atención sobre la importancia de ser prudentes al meterse en el agua.

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