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Los restos hallados en Hermanos Orbón son alcantarillas de las casas de finales del XIX

El sistema de saneamiento de la plaza de la plaza de Las Aceñas quedó documentado tras la obra de 2010 para la rehabilitación del mercado

Los trabajos de la canalización subterránea de cable eléctrico en Hermanos Orbón, días atrás. | María Fuentes

Las canalizaciones localizadas en unas obras de cableado subterráneo que está acometiendo en Hermanos Orbón una firma eléctrica son pequeñas alcantarillas de las casas que conectan con el sistema central de alcantarillado construido en los años 70 del siglo XIX. Es la conclusión de los arqueólogos que hacen seguimiento de la actuación (para poder acometer obras en la plaza de abastos avilesina se requiere de un seguimiento arqueológico, al formar parte del área protegida del casco histórico de Avilés, declarado Bien de Interés Cultural).

“Al no ser hallazgos relevantes, el trabajo arqueológico concluye con un informe que se remite a Patrimonio. Cuando sí que tienen la relevancia suficiente, como ocurrió en su día con la zona central de la plaza, hay que publicar los resultados de la intervención arqueológica”, ilustró uno de los arqueólogos que participa en el seguimiento de la obra que se viene acometiendo las últimas semanas en Hermanos Orbón para una empresa eléctrica.

Se refiere al estudio que publicaron en 2013 los arqueólogos Alejandro García Álvarez-Busto y Covadonga Ibáñez Calzada tras el seguimiento de la obra que se acometió en 2010 para rehabilitar el edificio del mercado de la plaza de Abastos de Avilés y que les permitió documentar parcialmente el subsuelo del solar, una zona

Lo que hicieron entonces fue documentar el sistema de alcantarillado construido en los años 70 del siglo XIX y que se localiza en el espacio central de la plaza, compuesto por un colector central en el que convergen el conjunto de alcantarillas. También localizaron entonces dos pozos y, en el fondo de uno de ellos, un sistema de pequeños canales dispuestos de manera radial y que convergen en el centro.

Los expertos suponen que mediante esos canales se conseguía conducir hacia la alcantarilla las bajantes verticales de las aguas pluviales y fecales desde los edificios de la plaza. Estos pozos, tal y como recoge ese estudio de 2013, se construyeron no solo para servir de acceso a las propias alcantarillas para las tareas de mantenimiento, sino también para garantizar la traída de las aguas residuales mediante bajantes verticales desde los edificios aledaños a la plaza, de manera que generase un sistema integral de saneamiento propio del último tercio del siglo XIX en el contexto de las medidas higienistas que en ese momento se empezaban a implantar en Asturias (limpieza de calles, enganche de letrinas y comunes al alcantarillado general, la disposición y tratamiento de los muertos en los cementerios o la mejora de las condiciones higiénicas en los mercados y los mataderos).

En el caso concreto de Avilés, en 1865 se pusieron en cuarentena a los buques procedentes de Valencia ante el peligro de cólera y se dispusieron una serie de providencias: la construcción de salida de aguas en los escusados, la prohibición de estercoleros en la ciudad así y de la venta de ropas usadas, aumentaron las plazas de barrenderos y se repartieron medicinas entre las personas más pobres (eran consideradas probables focos propagadores de la enfermedad).

Estas medidas higienistas conocieron sus primeros hitos urbanísticos en Avilés en los años 50 del siglo XIX, con la desecación de las marismas, y veinte años después, mediante la construcción de sistemas complejos de alcantarillado como el documentado en la plaza de las Aceñas, del que forman parte las alcantarillas que salieron a la luz en esta última obra.

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