Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los trabajadores de Saint-Gobain se enrocan contra la amenaza de desmantelamiento

“Estamos aquí para luchar por el futuro de la fábrica”, señalaron los huelguistas en una jornada festiva con parrilla a la puerta de la planta

Los trabajadores encargados de la parrilla de Saint-Gobain, ayer. | M. V.

En la puerta de Saint-Gobain Cristalería de Avilés suena la música a la vez que se nota cada vez mayor el peso de la amenaza de despidos puestos sobre la mesa por la dirección de la multinacional el pasado 2 de junio. Y, sin embargo, siendo todo esto gravoso, lo es más el miedo de los trabajadores al desmantelamiento de la planta que es lo que es un miedo que va camino de convertirse en histórico. Y es que comenzó hace años: cuando adelgazaron el centro AR & DC, cuando ordenaron cerrar la planta de Renedo de Piélagos, en Cantabria.

“Para eso estamos aquí: para luchar por el futuro de esta fábrica, porque aquí hay trabajo para todos”, se escucha con determinación entre los pitidos y las notas de música que salen de dos altavoces que rellenan los huecos de silencio entre las entradas de los cuadros a la fábrica y sus salidas entre abucheos.

La reivindicación principal –el motivo de la huelga explicitado cuando se hizo la solicitud la semana pasada– es, como recordó ayer Verónica Fernández Otero, la presidenta del comité de empresa de la multinacional en Avilés, “la retirada del expediente de regulación de empleo”. Dijo más: “Las recolocaciones, las salidas voluntarias o las prejubilaciones si no se acompañan de una reconstrucción del horno y de un plan de viabilidad no valen para nada. Significa el cierre de la planta”, señaló la líder sindical en referencia a la oferta que la dirección del departamento de vidrio de automoción hizo este jueves en Madrid. Sesenta y siete traslados a no sé sabe bien dónde todavía, un plan de prejubilaciones y una anualidad completa a quien se quiera dar de baja voluntaria.

Concentración de trabajadores con sus hijos en la puerta de la fábrica de Saint-Gobain Cristalería. | Mara Villamuza

“O el paro, o el destierro”, se escuchaba en el campamento formado a la puerta de la fábrica de La Maruca. Ayer, a la música, se sumó una barbacoa: chorizos a la sidra, bocadillos, niños jugando a la pelota con sus padres, una pintada a la puerta: “Nadie sobra”. Y aplausos: a los camiones de materia prima que entran y salen y que responden con bocinazos, a los trabajadores de las auxiliares...

La diputada de Podemos Sofía Castañón, que es también la secretaria general de Podemos Asturias, resumió: “No podemos permitirnos ni perder empleo, ni que se ponga en peligro la producción”, dijo a los periodistas. Rafa Palacios, el portavoz del grupo parlamentario en la Junta General, anunció que están trabajando para “poder hacer una declaración de apoyo a los trabajadores”, una declaración que se incluirá en el orden del día del último Pleno de este período de sesiones.“Esperemos que cuente con el apoyo de todos los grupos parlamentarios”, añadió el portavoz de Podemos. Volvió al campamento de trabajadores la concejala Sara Retuerto, la portavoz de Cambia Avilés, la confluencia local de Podemos e Izquierda Unida.

Verónica Fernández Otero, Sofía Castañón y Rafa Palacios, ayer, en la fábrica de Saint-Gobain. | Mara Villamuza

Los trabajadores tienen malas experiencias en las negociaciones que han llevado con la compañía a lo largo de la historia reciente. El caso de Renedo es el que más duele: hubo una petición de rebaja salarial a los trabajadores de un 10 por ciento, la aceptaron en enero, unas inversiones subsiguientes y el cierre de la fábrica fue unos meses después. Eso es lo que no quieren que se repita. “Las peleas que se pierden son las que no se dan. Por eso estamos aquí, para atender las demandas de los trabajadores, de sus familias”, señaló Palacios.

La retirada del plan de despidos es lo primero que está sobre la mesa de negociación (en el lado de la representación sindical). Lo segundo es el plan industrial. En el campamento de huelguistas tienen claro lo que es eso: “Tenemos un horno al que este noviembre se le han hecho unos apaños y que amplían su vida útil durante tres años. ¿Y después qué? Nuestro director de Glass en Avilés es el director del departamento de Glass en España y Portugal. Sabe muy bien cómo funcionan las cosas. Necesitamos saber qué va a pasar después de 2025. Y para eso hay que empezar a trabajar ya”, señalaron. Dijeron: “Un horno no se hace de un día para otro. Requiere de una planificación a largo plazo. Y no estamos haciendo nada”, se lamentaron.

Mientras tanto, los parrilleros seguían sirviendo bocadillos a la sidra. Los encargados de la intendencia iban y venían del supermercado de al lado. Uno tiraba sidra. La música no paraba. Un camión salía y se llevaba los aplausos. Y todos los huelguistas un bocinazo como un abrazo. Este próximo lunes, a las 11.00 horas, hay marcha: de la fábrica a la plaza de España.

Compartir el artículo

stats