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Avilés, capital del “perreo”

El Reggaeton Beach triunfa en su primera jornada pese a la suspensión de actividades por el mal tiempo: “Esta música es alegría y fiesta”

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En imágenes: así fue el primer día del Reggaeton Beach Festival de Avilés María Fuentes

“El reggaeton es alegría, es baile, significa disfrute, fiesta”, afirman los cántabros Toni Gómez y Raúl García. Portan un vaso de cerveza cada uno y defienden que los ritmos latinos han marcado a una generación de jóvenes. Se palpa en el ambiente del Reggaeton Beach festival. Suena “Omy de Oro” desde el escenario y “se cae la casa”.

Y es que Avilés se convirtió en la capital del “perreo”, que es como se denomina el baile vinculado a este ritmo latino. Clara García es una joven praviana y psicóloga: “Hay un conflicto generacional, (los mayores) no entienden esta música porque es para los jóvenes”. Defienden el baile, el “twerking” y la alegría como medios de expresión y divertimento. La primera jornada del festival, el mayor de la historia de Avilés, reunió a miles de jóvenes: ya a las 17.00 horas había más de 5.000 y la cifra no paraba de subir.

Jóvenes llegados desde todo el país, desde Bilbao, Salamanca, Málaga, Santander, Valladolid y hasta de París vibraron con la primera edición de “un festival que tiene que celebrarse todos los años”. Los asistentes corearon las canciones. “Quiero una compi, completa”, gritaban ante un tema de “Omy de Oro”, que actuó poco después de las 17.30 horas. Luego le llegó el turno a “L-Gante”, que también hizo las delicias del público. Poco antes, un grupo de cubanos afincados en Gijón se dejaba llevar por el “dembow”, un ritmo latino de esos de menear todo el cuerpo de manera sensual. El “perreo” tuvo su propio espacio en la explanada del Niemeyer, pero ese movimiento corporal inundó todo el recinto, desde la entrada hasta la zona habilitada para los conciertos.

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El Reggaeton Beach Festival de Avilés, en imágenes María Fuentes

El espacio preparado para la piscina y el gran tobogán tuvo que ser clausurado por seguridad. Lo afirmaron desde la organización. “Lo primero son las personas”, destacaron para explicar después que “no se podía hacer nada contra las fuertes rachas de viento”. Hubo momentos en los que llegaron a los 35 kilómetros por hora, que se llevaron por delante algunas de las lonas del festival. Los hinchables no se pudieron usar y también se prohibió el paso a las zonas altas reservadas para el público Vip, para que viera los conciertos desde un espacio acorde con el precio más caro de las entradas. Hubo quejas porque en este tipo de espectáculos siempre las hay, pero lo que reinaba era la diversión, el cachondeo y los brazos en alto para corear los temas de los artistas del momento. Hubo retrasos, sí, y la organización así lo reconoció. Eso impidió que todo siguiera el guión previsto. Sin embargo, el festival devolvió el dinero invertido a las personas que adquirieron las entradas Vips con terraza, según comunicaron a media tarde.

“Mañana (hoy) como la previsión del tiempo es buena, abrirá todo lo que cerró hoy, es decir, los hinchables, la piscina, el tobogán y la terraza Vip”, añadieron.

Los asistentes vibraron con “Anuel AA”, que cerró la jornada, y también con “Bryant Myer”, “Farina” y con la larga lista de intérpretes que han conquistado a los jóvenes con su puesta en escena y sus bailes. Hubo quien lamentó la ausencia de “Maikel de la calle” y “La Ross María” que se cayeron del cartel para “cuadrar horarios”, apuntaron desde la organización.

Entre concierto y concierto, sonaron los djs, y el público no paró de bailar. Hay algunos que prefieron tomar un descanso y, en la zona Vip, estuvieron sentados en “puffs”. “El día es muy largo”, confesaron tres jóvenes declaradas abiertamente “reggaetoneras”.

–“Dame un sorbo de mojito”, le pedía Juan Martínez a su amiga Claudia Sobrino.

Ambos apartados del bullicio para echar un cigarro.

–“Vaya sudada, hay mucho nivel en el escenario y es que no se puede parar ni un segundo, me voy otra vez a bailar”–, respondía Sobrino, que dejó a Martínez con la palabra en la boca. Un ejemplo del que el ritmo ayer era inagotable en Avilés.

Nada impedía pasarlo bien y es que todos eran conscientes de que Avilés se transformó en “la capital perreo del Norte de España”. Lo afirmaron dos ovetenses que fueron al festival con sus madres, también amantes de “menear el culete”. Eso sí, las cuatro prefieren quedar en el anonimato.

Las entradas fueron ordenadas desde primera hora. Desde la antigua Pescadería, el ritmo era constante y la agilidad a la hora de colocarse la pulsera que permitía el acceso fue motivo de comentarios entre los asistentes. “Me imaginaba lo peor con tal volumen de gente, pero fue todo bien, entramos rápido”, apuntaron dos avilesinos mientras esperaban la cola de la barra para “hidratarse”.

“Este festival presta mucho, contrataron a dos primos míos que están en el paro, es la música que define a una generación para salir de fiesta y es en Avilés, qué más podemos pedir”, concluyó la avilesina María Menéndez. El reggaeton se tradujo en movimiento de ciudad.

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