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Alfredo Suárez “Mieres” | Histórico sindicalista de Saint-Gobain Cristalería

“Fabricar recambios siempre había sido para empresas de segunda fila”

Subtítulo general 2col Franklin Gothic Book 17pt

Alfredo Suárez "Mieres" S.F.

Alfredo Suárez “Mieres” (Santa Ana, Aller, 1953) se jubiló hace casi diez años. Entró a trabajar en Saint-Gobain en 1978, le despidieron de manera disciplinaria en 1996 y volvió a entrar en la fábrica en 2007. Fue secretario de la Federación de Químicas de CC OO, responsable nacional de los sectores de vidrio y cerámica y de CC OO y en el grupo Saint-Gobain en España. Conversa con LA NUEVA ESPAÑA al término de la manifestación protagonizada por sus excompañeros en la fábrica de La Maruca.

–¿Le recuerda a algo esto que está sucediendo en su antigua empresa?

–La manera de actuar de la empresa se parece a los conflictos de 1996. La problemática, sin embargo, es diferente.

–¿Los recambios son negocio de futuro?

–Qué va. Fabricar recambios siempre había sido para empresas de segunda fila: Rioglass, Laminados Aller, incluso Pilkington. Donde estaba el dinero era en los parabrisas de mayor valor añadido: modelos nuevos, modelos que llevaban mucha superficie acristalada... el giro que dan a los recambios conduce a un futuro, no voy a decir de cierre, pero sí muy incierto para el Sekurit de Avilés.

–Los coches eléctricos van a seguir necesitando parabrisas.

–Cuando iba a lanzarse un coche, seis meses antes, por lo menos, ya estaba en el diseño de sus piezas. Ahora esto se perdió todo. Porque se ha ido a Marruecos o donde haya sido. No de inmediato, pero con perspectiva de futuro, yo sospecho que va a haber una cantidad muy importante de lanzamientos de modelos de coches: el coche eléctrico va a ser diferente al que hay ahora. Sería para estar allí.

–¿Reorganizar la empresa es despedir?

–La reorganización que proponen lo que hace es debilitar la empresa: menos puesto de trabajo, un producto de menor valor añadido en el que Saint-Gobain tampoco es especialista a día de hoy. Hay otros que sí que lo son, porque vivieron siempre de eso, pero Saint-Gobain no lo es. Si fuera una reorganización industrial veríamos inversiones que garantizaría el futuro. Lo que veo ahora no lo garantiza. El problema de ahora no digo que tenga una solución fácil, pero se puede alcanzar. El problema gordo es el futuro. Este es el primer envite y si no se frena esto los otros van a ser más duros.

–Saint-Gobain ha cerrado en los últimos años un montón de centros de trabajo.

–Sólo hay que analizar los trabajadores que tenía el grupo Saint-Gobain hace una década y los que tiene ahora. Empezaron vendiendo Verallia, siguieron cerrando Covina... La reorganización de Avilés en el año 2000 llevó pareja despidos. Hubo salidas, pero, a su vez, también hubo contrataciones. Y futuro.

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