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Comunicar desde Asturias al mundo

La periodista castrillonense Vanessa Parapar encontró su oportunidad en la Embajada de Luxemburgo en París, pero lamenta que la juventud tenga que marchar de Asturias

Vanessa Parapar Salazar, en Piedras Blancas. | Mara Villamuza

Aprendió a leer con titulares de prensa, y quizás por eso, cuando llegó el momento de decidir qué quería estudiar, lo tuvo claro: "Quiero ser periodista". Y lo es. Vanessa Parapar Salazar vive y trabaja en París desde hace ocho años. Fue para hacer un curso de perfeccionamiento, y se le presentó la oportunidad de quedarse. Las conexiones aéreas directas entre Asturias y París le permitían volver a casa cada dos meses más o menos. Pero aquellos vuelos desaparecieron, y apareció la pandemia por el covid y.... Vanessa regresó ahora para ser la pregonera de las fiestas de Piedras Blancas, de su "pueblo", como dice ella. Feliz con esta oportunidad, admite, sin embargo, que sería muy difícil volver para establecerse. Su vida laboral está en la capital gala y en su tierra "sería volver a empezar, y está muy difícil".

Vanessa Parapar Salazar (Piedras Blancas, 1987) inició su vida escolar en el Infanta Leonor, "en parvulitos, como se decía entonces. Después cursé Primaria en el Colegio Campiello y la Secundaria y el Bachiller en Paula Frassinetti de Avilés". El siguiente destino fue Salamanca.

"Aprendí a leer con mi abuelo Fernando. Él se sentaba conmigo en la mesa número 8 del bar de la familia (Taberna Gallega de Piedras Blancas) y todos los días, con mucha paciencia, me leía (más tarde ya pude hacerlo sola) los titulares de la prensa. Yo decía las letras "gordas". Quizás fue por eso que desde muy pequeña sentí inquietud por escribir, por ver algún día mi nombre firmando crónicas y reportajes, por comunicar. Desde siempre supe que quería dedicarme al mundo de la comunicación, así que cuando llegó el momento de tomar la decisión de qué estudiar dije: quiero ser periodista. Mi familia y yo optamos por Salamanca por el buen nombre y reputación que tiene la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia y porque Salamanca no estaba muy lejos de casa", relata.

Durante sus estudios, y al finalizar la carrera, hizo prácticas en diversos medios de Asturias, pero "el mercado en ese momento no estaba en su mejor momento y yo no encontraba mi sitio. Fue por eso que comencé a estudiar un máster especializado en Derecho Internacional Europeo en París. Eran ocho semanas, y nunca pensé que me fuera a quedar. Pero surgió la oportunidad a través de la bolsa de trabajo de la Unión Europea, y ya han pasado ocho años".

Para su familia la noticia fue un shock. "Me fui a París a hacer un curso y cuando volví les dije: vengo a hacer las maletas porque me mudo. Me ha salido un trabajo allí. Tenían muchas dudas, pero al final todos me apoyaron y se sintieron muy orgullosos de mí. Aunque sé que para ellos fue muy duro verme marchar de nuevo, creo que todos pensaban que me iba a quedar en Asturias, en casa, junto a ellos", rememora. "Todos lo pasaron un poco mal al principio porque estaba muy lejos, sobre todo mi abuela Felisa. Ella siempre tenía la esperanza de que un día volvería por sorpresa para quedarme en casa con ella. Sé que pasaba sus días con el teléfono en el bolso del mandil esperando a que la llamase. Así lo hacía, todos los días cuando salía de trabajar y cuando me iba a la cama".

Vanessa Parapar insiste en el enriquecimiento profesional y personal que supone vivir y trabajar lejos de la familia, de casa. "Es un reto personal y profesional muy grande. Día tras día te nutres de la cultura de un país, aprendes y mejoras el idioma con el paso del tiempo, conoces a gente muy interesante que te hace ver la vida desde otra perspectiva... Son muchas las formas en las que te puedes enriquecer cuando vives en el extranjero, sobre todo si estás a gusto en lo personal y lo profesional".

Y lamenta que esas oportunidades no las pueda tener en su país. "El mundo está cambiando a la velocidad de la luz desde hace unos años. Para mí, es muy difícil ponerle un punto y final a la etapa en la que me encuentro. Desde que llegué a París, me acogieron con los brazos abiertos y me enseñaron muchas cosas. Asturias para mí es lo máximo. Lo tenemos todo, pero desgraciadamente los recursos no están explotados y no existen muchas oportunidades para los jóvenes. Me dolió mucho tener que irme porque aquí no había una oportunidad laboral decente ni para mí ni para muchos jóvenes. Ojalá en un futuro todo cambie.

Vanessa Parapar Salazar (Piedras Blancas, 1987) es periodista y trabaja como asistente de prensa en la Embajada de Luxemburgo en París. Está vinculada al medio de comunicación sobre animales de compañía líder en Europa, Wamiz (grupo Nestlé), donde ejerce su labor como redactora jefe y social media manager para el mercado español.

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