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Análisis

Dos crisis y dos padres diferentes

Los trabajadores de Saint-Gobain salen a la calle para frenar los despidos en Avilés María Fuentes

La comarca de Avilés es el escenario. Por un lado está Alcoa y, por el otro, Saint-Gobain Cristalería. Dos multinacionales en crisis. Dos crisis con dos padres distintos. Dos conflictos graves en el mismo escenario y la misma reclamación de los trabajadores (futuro para la industria). Y fin. Hasta ahí llegan las similitudes entre las dos crisis.

La aluminera norteamericana devino en Alu Ibérica. Y así llegó el final de la actividad industrial: por una gestión de sus propietarios que investiga penalmente la Audiencia Nacional que los considera presuntos autores de estafa agravada, insolvencia punible, apropiación indebida, contra los derechos de los trabajadores y asociación criminal. Esto se resume en que la fábrica de aluminio de San Balandrán ahora se ha convertido en un solar.

En Saint-Gobain Cristalería los trabajadores están en huelga desde hace dos semanas y esta misma semana –el viernes– han decidido prolongarla todo el mes de julio. Lo hacen porque la empresa ha presentado un expediente de despidos de 93 personas (42 en Avilés). La empresa considera que lo hace porque su negocio de vidrio para automoción "se enfrenta en España a un escenario adverso, con un mercado drásticamente reducido, con precios bajos, de casi nulo valor añadido y la tendencia sostenida que indica un claro desgaste de demanda de vehículos nuevos, resultado de cambios generacionales de los patrones de conducta de los consumidores (movilidad sostenible, ‘carsharing’, transporte público, nuevos medios de transporte, etc.)".

La producción de automóviles en España cayó en el primer trimestre más de un 27 por ciento con respecto al mismo período de 2019. Y, sucediendo esto, la Ford no se va de Almussafes.

Los trabajadores en huelga consideran que los argumentos que presenta la empresa para justificar sus decisiones los ha ido cocinando la propia empresa desde hace años. Y aquí es donde sale a colación el complejo industrial de Kénitra, que está en Marruecos. Saint-Gobain sigue a Renault, pero Renault busca otros proveedores.

En Alcoa hay que echar la mirada muy atrás: al final de la tarifa eléctrica bonificada –2008– y también al final de la interrumpibilidad –2012–. Los reguladores de la competencia europeos impedían que los estados miembros rebajaran la tarifa de energía a las empresas, pero las empresas afectadas (en la comarca había tres de las cinco mayores consumidoras en España) empezaron a levantar la voz. Así no hay manera de seguir produciendo. Ahí es cuando comienzan las subastas de interrumpibilidad (dinero para desconectar ante una reclamación del Estado). El Ministro de Industria José Manuel Soria (PP) amortizó estas subastas. Y las empresas volvieron a elevar el tono de sus protestas. Cuando las voces se hicieron ensordecedoras comenzó el "asolamiento" de la fábrica de aluminio: la venta a Parter Capital, que resultó al final poco "serio y solvente" –lo dice el ponente de una sentencia de la Audiencia Nacional– y la reventa a los investigados por la despatrimonialización: Víctor Rubén Domenech –también responde como David Domenech– y Alexandra Camacho.

En Saint-Gobain Cristalería la empresa defiende que está siendo víctima de una crisis estructural (como la de la carga energética), pero sólo lo defiende ella. Los trabajadores son de la opinión de que las instalaciones están siendo "adelgazadas" para ahorrar dinero. Y echan, también, la vista atrás, a 2008, a cuando la empresa redujo el departamento de investigación de Avilés a casi nada. En 2010 la fábrica que cerró fue la de La Almunia de doña Godina. En 2014, la de Renedo de Piélagos. En 2020 cayó el negocio de Glass en la planta de Arbós, en Cataluña (el sector de la construcción estaba en crisis, dijeron). Y en 2021 le tocó el turno a Santa Iria, en Portugal.

La fábrica avilesina se convirtió en centro receptor de trabajadores: de Madrid, de Renedo, de Arbós, de La Almunia... Y también de sus producciones. Las últimas, las de Portugal: recambios. El futuro de la empresa en Avilés. El otro día, en estas mismas páginas, recordó el histórico sindicalista Alfredo Suárez "Mieres" –fue responsable de los sectores de vidrio y cerámica en España de su sindicato CC OO–: "Fabricar recambios siempre había sido para empresas de segunda fila". Los trabajadores, cuando supieron que la salvación de Avilés pasaba por los recambios se ataron los machos (porque eso, la producción de recambios había sido la sentencia de muerte de Santa Iria).

Esta primavera se empezó a calentar la situación que ya está bullendo en la entrada de la fábrica de La Maruca. La asesoría Syndex –que atiende a los representantes sindicales que participan en la Convención para el Diálogo Social– señaló que "el desarrollo en recambios implicará retos de reducción de coste, pero también una mayor flexibilización (los recambios representan las series más cortas y más variables)". Y advirtió de que Avilés "está expuesta a una ofensiva de AGC". AGC es la competencia más cercana de Saint-Gobain.

La estructura encendió la mecha que hizo explosionar la fabricación de aluminio en Asturias. Y el zambombazo fue tan gráfico como para haber sido precisa una investigación penal. En Saint-Gobain, sin embargo, no parece que ese sea el primer motor que mueve la crisis.

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