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El desacuerdo entre trabajadores y Saint-Gobain se enquista

La compañía defiende los despidos de los 43 de Avilés | Los árbitros no logran parar la huelga que va a alargar el conflicto

Una barricada ardiendo en el décimo octavo día de huelga en Saint-Gobain.

La negociación de los despidos en Saint-Gobain Cristalería está encastillada. Las posiciones de la dirección y la de los representantes de los comités de empresa que tiene la multinacional en España (Avilés y Arbós, en la provincia de Tarragona) distan mucho de llegar a un punto de acuerdo.

La compañía sigue considerando que es "necesario reducir la estructura de costes actual", o sea, despedir, y los trabajadores buscan, por el contrario, que la compañía se avenga a negociar "la reorganización" que defiende sin desenfundar la espada de Damocles del expediente de regulación de empleo (ERE).

La empresa considera que la negociación está "en punto muerto" a pesar de que haya presentado "un plan con 14 millones de inversión que despeja las dudas sobre el futuro", señalan. Los trabajadores, alabando este plan industrial, insisten en que es preciso retirar el plan de despidos y vuelven a preguntar por qué se enrocan en esta política de destrucción de empleo, por qué señalan a 93 personas...

La negociación se alargará hasta este viernes, que es cuando se cierra el período de consultas. Luego, si hay acuerdo, se aplicaría de manera automática –dado el camino emprendido hasta el momento, esta opción parece inviable–. Si no hay acuerdo, el expediente se pasa a la dirección general de Trabajo del Ministerio de Trabajo (por estar el conflicto en dos provincias distintas). A partir de ahí es cuando se activaría: la aplicación de la regulación de empleo no precisa autorización administrativa.

El conflicto, mientras tanto, tuvo ayer dos escenarios. Por un lado la mesa de negociación de los despidos, por la tarde, y en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA), por la mañana. Lo que se discutió a primera hora era si había o no acercamiento entre las partes para prolongar la huelga –fijada hasta el día 9 en principio– durante todo el mes de julio. El resultado de este encuentro fue el esperado: no avenencia. La huelga va a seguir. Los sindicatos quieren la retirada de los despidos y la empresa defiende lo contrario.

La discusión llevada a cabo en la jornada de ayer –que se alargó hasta primera hora de la noche– estuvo el plan industrial presentado por la compañía. La empresa defendió el martes que ha hecho todo cuanto le han pedido los trabajadores: presentar el proyecto de futuro, el plan de despidos pactados (con indemnización de una anualidad; esta opción ya está activa: también para los trabajadores de Glass), 66 traslados dentro del grupo (no en el departamento de Glass donde, según señala la empresa, no hay vacantes), prejubilaciones para los mayores de 60 años.

La empresa señala que existen vacantes en Santander y en Zaragoza Los trabajadores sintetizan la posición de la compañía como "despido o destierro".

Los puestos que están en juego, según señalaron fuentes sindicales, son en Avilés: 31 personas de producción directa y cinco indirecta. Además, uno de calidad, otro de servicios generales, dos electrónicos y un auditor. Además, señalan que la lista de afectados por la extinción de los contratos ya no es 93 porque la compañía va a recolocar a 10 en el almacén que quiere abrir en Arbós, o sea, que ahora son 43 puestos los que están colgando en Avilés y 41 en Cataluña. Estos números, para los sindicatos, "están sobredimensionados".

Mientras en Madrid no se mueven las posiciones, en la puerta de la fábrica se mantiene el conflicto. Si el martes el piquete informativo se puso de espaldas y en silencio a la caravana de los coches de los cuadros y empleados de oficina, en la mañana de ayer, los trabajadores decidieron encender una pequeña barricada a primera hora de la mañana.

Los policías nacionales que acuden cada mañana a vigilar la entrada se vieron reforzados por agentes de la Unidad de Intervención que se llegó a La Maruca en varios furgones. También fue necesaria la presencia de los Bomberos que apagaron la barricada. El conflicto no pasó de varias identificaciones.

La agenda de la negociación ahora pasa por la aceptación del plan industrial que defiende la compañía. Los trabajadores entienden que la empresa debe detallar su desarrollo. La parte social no entiende que condicione la inversión a la lista de despidos. Y no lo entienden porque una situación semejante se vivió recientemente en Asturiana de Zinc. Anunció una gran inversión (ampliación de producción) que requería la rebaja de la masa salarial. Explicó la empresa que la inversión era imprescindible así como la reducción de empleo. Se negoció y, al final, la mayoría sindical dijo que sí.

La crisis de la multinacional, en el Congreso y en Bruselas

La diputada de IU Sira Rego registró una pregunta sobre los despidos en las factorías de Saint-Gobain en Avilés y Arbós en el parlamento de Bruselas. Asegura en su iniciativa que la situación abierta por la multinacional pone en cuestión el futuro industrial español y europeo al inscribirse en una estrategia que pasa por trasladar la producción de parabrisas a sus instalaciones en Kénitra, en Marruecos.

Rego, que pregunta sobre las ayudas que haya podido recibir el grupo en sus plantas españolas o para proyectos estratégicos que en caso de cierre o despidos deba devolver, reclama a la Comisión Europea que explique qué medidas piensa poner en marcha con Saint-Gobain para mediar ante sus planes de cierre y destrucción de empleo. En esta misma línea se manifiesta la diputada asturiana Sofía Castañón –también de Unidas Podemos–.

El interés de la secretaria general de Podemos en Asturias radica en el supuesto papel de mediador del Ministerio de Industria en el conflicto. Reclama al Gobierno las medidas que va a aplicar para "reconducir" la crisis abierta con el anuncio de los 42 despidos en Avilés y los 51 de la planta de Arbós, en Tarragona.

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