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El tenis playa da juego a Luanco: "Es lo mejor del verano"

La recuperación del torneo de La Ribera tras nueve años devuelve el verano "de toda la vida"

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EN IMÁGENES: Así fue el regreso del torneo de tenis playa de Luanco MARÍA FUENTES

Han tenido que pasar nueve años (y hasta una pandemia) para que la arena de la playa de la Ribera, en Luanco, vuelva a ser escenario para el tenis: el torneo Herrero Brigantina "Memorial Manolo Galé", el único de su estilo en el mundo; una competición que patrocina LA NUEVA ESPAÑA. "Estamos muy ilusionados", sentenció Nica García, avilesino residente en Luanco. Y eso, la ilusión, fue la característica más señalada por todos los que querían que volviera el tenis por sus fueros.

"Es lo mejor del verano de Luanco", apunta Francisco Suárez, del bar Defran, a un paso del acceso a la playa. Su ilusión era mayor si cabe porque la de antes de anoche fue su primera jornada de competición estival detrás de la barra. Los espectadores nuevos también fueron unos cuantos. Un grupo de chavales saltaba delante de la fotógrafa confesando que sí, que "era la primera vez" en ver la movida montada para hacer realidad el torneo que dirige José Manuel Fernández. Por su edad no les había dado tiempo a ver ninguna otra.

En todo caso, la espera mereció la pena. El martes, el alcalde Gozón, Jorge Suárez, en la cola de acceso a las gradas de la pista montada en la playa no ocultaba su felicidad: "He estado esperando años un momento como este", dijo enfundado en un chubasquero y es que antes de anoche orbayaba, pero apenas nada.

El tenis playa da juego a Luanco

Lo importante era volver a la normalidad (a la vieja, a la buena) y hacerlo viendo cómo los tenistas se movían sobre la arena de La Ribera. Los primeros fueron el lituano Edas Butvilas y el español Marc López. Ganó el primero, pero eso, a última hora de la tarde del martes todavía nadie lo sabía. Lo que sí se sabía era que la espera había terminado. "Este evento es único y tenía que volver", terminó de decir el Regidor gozoniego mientras se iba moviendo la cola hacia las escaleras.

El sitio por donde accede a la playa del Cristo cuando toca La Venia estaba a reventar. De luanquinos, de forasteros, de todo el mundo. Arena mojada para este Roland Garros "a la asturiana". Allí, precisamente, estaban Pilar Fernández, su hija y su yerno cuando les paró el periodista. "Venía mucho porque a mi marido le gustaba. Aquí pude ver a Feliciano López, a Tommy Robredo, a Moyá...", contó cuando el público ya aplaudía la entrada en formación de los recogepelotas (gorra roja, jersey verde), la de los jueces... La organización mueve a sesenta personas para que los juegos sean puntos enteros. "Gracias por acompañarnos en este día tan especial", se escuchó al "speaker".

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