Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El triente hallado en el castillo de Gauzón ya está en el Arqueológico

La pieza se expondrá en el centro museístico dentro de un mes, en una vitrina dedicada al Alto Medievo y la dinastía visigoda

El triente hallado en el castillo de Gauzón ya está en el Arqueológico

El triente de Recaredo encontrado en las excavaciones del Castillo de Gauzón en 2013 podrá verse en unas semanas en el Museo Arqueológico de Asturias, según avanzó ayer la directora del espacio museístico, María Antonia Pedregal, que recogió la pieza de oro de gran calidad y de 1,45 gramos que durante los últimos nueve años ha permanecido custodiada en el Ayuntamiento de Castrillón.

Pedregal avanzó que el triente será en los próximos días objeto de catalogación, y aproximadamente en el plazo de un mes podrá contemplarse dentro de la colección del Arqueológico. Dentro del discurso cronológico que guarda la colección del museo ovetense, su lugar estará en una vitrina correspondiente a la época del Alto Medievo y la dinastía visigoda, y se mostrará junto a otro triente que ya forma parte de la colección del Arqueológico, en este caso del rey Suintila, hijo de Recaredo, y acuñada unos 30 años más tarde.

Aunque en hallazgo de este tipo de monedas visigodas es algo más frecuente en las excavaciones arqueológicas de la meseta, en el norte no es nada habitual. Recaredo I fue, tras su padre Leovigildo, el segundo rey que acuñó moneda propia después de la caída del Imperio Romano (cuyas monedas continuaron siendo utilizadas durante mucho tiempo más).

En el caso del triente cedido al Museo Arqueológico de Asturias, fue encontrado en un estrato del siglo XI de las excavaciones del Castillo de Gauzón, lo que corrobora que la moneda, probablemente utilizada como colgante por el agujero que se le realizó, continuaba siendo un símbolo de prestigio mucho después de su uso comercial.

Con el triente entregado ayer, son cuatro las piezas encontradas en el Castillo de Gauzón que podrán verse en el Arqueológico. También forman parte de la colección de este museo un hueso, un fragmento de acicate de hierro y una punta de cuadrillo para saeta de ballesta.

Hasta el año 2019, los equipos de los arqueólogos Alejandro García e Iván Muñiz han rescatado más de 100.000 piezas de todo calibre en el Castillo: casi mil años de ocupación real del peñón dieron para caballeros de Santiago, para soldados armados con ballestas, para caballeros bebiendo en copas de cristal de Mesopotamia e, incluso, para montar un casino primitivo: con un dado de hueso en mano y tablero (de barro cerámico) del tres en raya. Las piezas ayudan a comprender la historia de un castillo por el que pasaron visigodos, asturianos reales, los rebeldes de Gonzalo Peláez... En lo alto del peñón se diseñó y se forjó la Cruz de la Victoria, que es de 908... y es que el castillo lo empezó a ser entre los siglos VI y VII, es decir, cuando en Europa nadie había pensado en Carlomagno o cuando Mahoma sólo había nacido.

Compartir el artículo

stats