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Cuando la energía fluye en tierra y mar

"Songs for an Ewan day" completa su programa con yoga, en el bosque Agüil de Salinas, y una clase de paddle-surf, en El Espartal, a cargo de la campeona Alazne Aurrekoetxea

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Así fue la última jornada del "Songs for an Ewan Day" de Salinas MARA VILLAMUZA

"Esta es la clase que más ilusión me hace", confesó Betty Ewan al inicio de la lección de yoga que impartió ayer en el bosque Agüil en el marco del festival de Salinas. "Songs for an Ewan day", llenó la zona forestal con una veintena de personas en mallas y ropa de deportiva decididas a experimentar la relajación física y mental a través de esta disciplina.

Arriba, la clase de yoga impartida por Betty Ewan en el festival «Songs for an Ewan day». Junto a estas líneas, la deportista Alazne Aurrekoetxea, con el grupo de paddle-surf. | Mara Villamuza

"Sigo a Betty en redes sociales así que me animé a probar. Por otra parte, el entorno es increíble", afirmó Rosana Menéndez, que viajó desde Noreña para acudir a la clase de yoga en el idílico ecosistema natural.

Pablo Rodríguez sobresalía entre los asistentes, era el más veterano –después de Betty– y el único hombre entre la multitud: "Llevo nueve años practicando yoga Iyengar, una modalidad muy física y militar] que me ayudó a reducir el estrés laboral". Para esta ocasión, decidió darle una oportunidad a la modalidad de yoga que Betty imparte en sus clases: el Vinyasa.

Vanesa Moya, de Avilés, fue otra de las participantes que también se animó con este deporte a raíz de la pandemia : "Llevo tres años practicando desde el confinamiento que fue cuando me picó el gusanillo, así que me inicié a través de vídeos en la red", aseguró. Lucía Valles, de 25 años, procedente de Pillarno, también se inició hace un tiempo a través de videoclases online y afirma que "gracias al yoga aprendí a estar más presente".

Dado que el acceso a esta clase fue a través de un sorteo, una de sus peculiaridades fue su sencillez y el nivel de iniciación impartido. "Hoy realizamos una clase multinivel abierta a todo tipo de público y de baja dificultad", apuntó la profesora. Por ello, entre el público diverso también se encontraba Cristina Franco, embarazada de cuatro meses y medio: "Llevo varios años practicando yoga y me está viniendo fenomenal para el embarazo, aunque no puedo hacer las mismas cosas que antes, por lo que el nivel de esta clase es perfecto para mí", aseguró ante su estado de gestación.

La finalización de la clase tuvo muy buenas reacciones y Ana Escobedo, Natalia Menéndez y Pepa Cabal así lo hicieron saber: "Ha sido fantástica. Estamos como renovadas", concluyeron las tres amigas avilesinas.

Tras la clase de yoga, dio comienzo la de paddle-surf a cargo de Alazne Aurrekoetxea, en la que se reunieron cerca de una decena de personas. "Espero que disfruten muchísimo ya que es algo único y cuya sensación es imposible de conocer hasta que no se prueba", aventuró la profesora de paddle-surf. Las primas madrileñas Carmen Noriega, de 25 y Bea Muñoz, de 18 años fueron de las más atrevidas por haber haberse lanzado a probar este deporte sin ninguna experiencia previa. Ambas tienen familia en Salinas por lo que años anteriores cuadraban las fechas para poder asistir a este festival: "Teníamos muchas ganas de estas clases y nos hace especial ilusión que esta sea nuestra primera vez juntas", concluyeron las chicas.

Otro afortunado en recibir esta lección en el agua fue Saúl Remis, quien lo hizo gracias de su novia, Silvia Bernardo, ganadora del sorteo y que, debido s un tratamiento estético, tuvo que cederle la plaza a su pareja. "Estoy encantado, ya llevo catorce años practicando surf y sumar otra experiencia más es siempre muy enriquecedor", aseguró Remis antes de darlo todo en el mar.

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