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Fallece Eulogio Palacios, el primer jefe de Cirugía y Digestivo del Hospital San Agustín

"Era buena persona, muy exigente consigo mismo y con los demás", aseguran los doctores que empezaron con él en el centro hospitalario

Eulogio Palacios.

Eulogio Palacios Fernández, el primer jefe del servicio de cirugía general y aparato digestivo del Hospital San Agustín, falleció ayer a los 94 años. Enamorado de la música, sobre todo de la ópera, quienes trabajaron durante décadas con él le describieron como una buena persona, pero "muy exigente consigo mismo y los demás en su trabajo".

El cirujano Siro Pérez, jubilado en 2013, y uno de los médicos pioneros en el Hospital San Agustín, trabajó más de dos décadas con Eulogio Palacios. "Era muy estricto, pero no le exigía a nadie nada que no se exigiera a sí mismo", aseguró ayer.

Eulogio Palacios se inició en el antiguo hospital Nuestra Señora de Covadonga, en Oviedo, que después pasó a ser el Hospital General. Ocupaba el cargo de adjunto y cuando se abrió el Hospital San Agustín se incorporó como jefe de sección. Después, se presentó al concurso oposición y consiguió la plaza de jefe de servicio.

"Era buen compañero, pero tenía unos principios sólidos y era muy estrictos en aplicarlos. Era tan exigente que ese carácter le provocó algún choque con otros compañeros, pero yo trabajé con él más de veinte años y nunca tuvimos un problema. Solo había que entenderlo", señaló Siro Pérez.

El primer jefe de Cirugía y Digestivo del Hospital San Agustín tampoco era amigo de aplicar técnicas innovadoras hasta que no estaban suficientemente implantadas y probadas. "Lo que más le importaba era que las cirugías que se hicieran salieran bien, asegurar que se hacía un buen trabajo. Y si alguien proponía una técnica nueva y no lo veía claro siempre decía lo mismo: ‘los experimentos, con gaseosa’", rememora el que fuera uno de sus compañeros.

"Era muy estricto incluso con los pacientes", afirma Siro Pérez, y entre las anécdotas que recuerda, relata que habían operado a un hombre "y de aquella, las enfermeras llevaban vestido, delantal y cofia. El enfermo estaba atado en la cama, pero entró una enfermera y atado y todo le tocó una pierna. La chica, que era jovencita, salió corriendo y explicó lo que había pasado. Cuando él se enteró, entró en la habitación y la bronca que le cayó al enfermo fue... enorme". Otra: "Un señor se recuperó muy bien de la operación y fue a regalarle un jamón. Se lo agradeció, pero lo rechazó. No le gustaban esas cosas, ni deber favores".

José Ignacio Jorge Barreiro fue otro de los médicos pioneros del Hospital San Agustín, compañero de Eulogio Palacios también durante décadas y quien le sustituyó en la jefatura de Cirugía y Digestivo cuando se jubiló. "Era muy buena persona, muy trabajador y defensor acérrimo de la sanidad pública. Era muy independiente y tenía mucho carácter, porque defendía sus principios no importaba delante de quién", remarcó.

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