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balcón al muelle

Celebración de identidades

El Día de Asturias en Corvera evidencia la potencia de sumar esfuerzos para superar problemas: "El que poco pide no merece nada"

Público en la actuación de Joaquín Pajarón en la celebración del Día de Asturias en Corvera. | María Fuentes

Corvera ha paseado este 8 de septiembre por toda la región y más allá de nuestras fronteras su gran atractivo paisajístico y su valioso patrimonio cultural. La sede de las celebraciones de Día de Asturias en el concejo ha traído a muchos a la memoria aquel otro 8 de septiembre, el de 1987, cuando Franco Battiato fue recibido por miles de personas en el prau de Los Campos. Ese otro Día de Asturias tuvo el carácter de una gran romería.

En el de este año ha tenido mucho que ver el carácter de su alcalde, Iván Fernández, un Géminis luchador y peleón, como él mismo se define, "corverano de Asturias" de la generación de 1978, ahora en la ejecutiva federal socialista como secretario del Pacto de Toledo e Inclusión Social, que siempre ha insistido en el lema: "Entre todos hacemos Corvera". Ese "hacer concejo" se ha traducido en una celebración extendida a todos los barrios y parroquias, con una oferta festiva para todos los gustos y edades.

Volver a repetir el fenómeno Battiato del año 87 (el mismo artista que tuvo en 2015 la mala fortuna de sufrir una mala caída en otra visita al Principado) se presentaba como tarea harto difícil, pero con el espíritu de comunidad de todos los corveranos se ha logrado. El propio regidor lo comentaba en una entrevista en este diario cuando hace pocos meses se abrió el debate de la fusión de concejos en la comarca. Fernández es partidario de "sumar esfuerzos para solucionar problemas comunes", pero desde la óptica de cada Ayuntamiento. Este Día de Asturias poco ha tenido que envidiar a aquel de 1987 cuando se formó un "guirigay" en Los Campos como corderos, circo, deporte rural y carbayones de postre para todos los comensales. Aquella fiesta costó 12 millones de las antiguas pesetas, 3 de ellos para el artista invitado, según declaró el entonces consejero de Cultura, Manuel Fernández de la Cera. La celebración perdió el carácter urbano y fue en un prau de "50 días de gües" según las crónicas de la época de LA NUEVA ESPAÑA. Fue un día de calor de los buenos. Como el de este año.

La comarca ha podido verse reflejada en la celebración más autóctona, pudiendo ensalzar así los valores de un concejo que, sin perder su peso rural, ha crecido al calor de la gran industria. Igual que para Avilés, la llegada de Ensidesa supuso un boom, y en Corvera propició un crecimiento inesperado que, con el paso del tiempo, se ha apoyado en su vocación residencial para seguir expandiéndose y convertirse en el lugar perfecto para vivir o perderse, para recorrerlo o disfrutarlo.

Las miles de personas que han disfrutado de las fiestas estos días han podido comprobar que ser un rey no significa tener más suerte que un niño sin piernas. La verdadera fortuna (o éxito) está al alcance de todos. Solo se trata de valorar la esencia y hacerla crecer en la dirección correcta. Y esa es la máxima a la que se han aferrado en el municipio. Como he podido escuchar por azar, "el que poco pide no merece nada", conviene replantearse en este momento si este altavoz comarcal del Día de Asturias servirá para defender las necesidades locales y que, como en la actuación de Battiato, el sonido sea perfecto para los oídos de todos.

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