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San Telmo cuida de sus fieles marineros

La intensa lluvia cesó en La Arena para que decenas de personas participaran en la procesión y ofrenda a los náufragos

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EN IMÁGENES: Así fue la procesión de San Telmo en San Juan de La Arena Mara Villamuza

San Telmo, patrono de los marineros, cuidó ayer de sus fieles, y pese al enorme chaparrón caído justo antes del mediodía, el sol lució para que La Arena pudiera sacar en procesión su imagen y la de la Virgen del Carmen, y realizar la tradicional ofrenda de las coronas de flores a la mar, en honor a los marineros fallecidos. El párroco, José María Menéndez, dedicó la homilía a realizar un llamamiento a la paz, "en unos momentos muy difíciles de guerras en el mundo, y ya sabéis cómo nos afecta la de Ucrania". Y remarcó la necesidad de "rezar mucho para que el corazón del hombre encuentre la paz", y recomendó a los feligreses que llenaban la iglesia de La Arena que disfruten de la vida. "Hay que tener esperanza, reír y escuchar a Dios para encontrar la paz", afirmó.

Tras la misa, hombres, mujeres de todas las edades, también los más pequeños, ataviados con sus trajes de pescadores y pescaderas, se colocaron tras la banda de gaitas de Corvera e iniciaron la extensión de la red –ayer hasta los 70 metros de longitud–, símbolo de la unión de los pueblos pesqueros. Esta enorme malla no se pudo extender el año pasado porque no se podía garantizar la distancia de seguridad que exigían las medidas anticovid. Así que en esta edición había especial interés en saber si se podría recuperar.

Bajo el arco de gala que formaron cuatro niños con los remos de las embarcaciones de la asociación de Remeros del Nalón, aparecieron cuatro porteadores que llevaron la imagen de la Virgen del Carmen, y detrás, otros cuatro con la de San Telmo. Estos ocho hombres, según la tradición, deben ser siempre los mismos y si alguno tiene que ser sustituido, debe serlo por otro de su familia.

Multitud de personas siguieron la procesión, tanto desfilando tras las imágenes como a lo largo del recorrido hasta el puerto, donde se realizó la ofrenda floral en recuerdo de los náufragos y de todos los marineros fallecidos. Todo ello en un respetuoso silencio que solo rompían el continuo repicar de las campanas de la iglesia y la sirena de la rula de La Arena.

El retorno a la iglesia se realizó en el mismo orden, y la procesión finalizó con la recogida de los santos y el himno de Asturias. Fue entonces cuando cayeron unas gotas y parecía comenzar una leve lluvia.

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