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Grandes reuniones sobre las tablas

El odeón local acogió al C-8, al Foro de Diplomacia Cultural del Aspen Institute y a la escuela de verano de la Academia de Artes Escénicas

Clausura, en 2009, del Foro de Diplomacia Cultural en el teatro./ | R.S.

En diciembre de 2007 todavía no había Centro Niemeyer, pero sus responsables (los de entonces) se movían como Flash para que pareciera vana la ausencia de la realidad del complejo cultural. Y es que, sin Niemeyer todavía, la fundación que lo administra (la misma de ahora) logró juntar en Avilés a los responsables de los centros culturales internacionales a los que quería asemejarse: al Barbican de Londres, a la Ópera de Sídney, a la Biblioteca de Alejandría, a la London School of Economics… Graham Sheffield, el director del primero de ellos, fue el que explicó, sobre las tablas del teatro Palacio Valdés, que, a su juicio, "la participación [en las actividades culturales] es el gran mantra político, pero en el mundo de la cultura puede ser un paso peligroso; no se puede dar al público todo el peso". Y añadió: "Es necesario poner el foco sobre la excelencia". Sheffield se iba a encargar del diseño de la programación cultural anexa a los Juegos Olímpicos de Londres y, cuatro años después, de la de Río de Janeiro. Presidía, en aquellos años, la Sociedad Internacional de las Artes Escénicas –de hecho, de entonces, fue el anuncio de que el Niemeyer se sumaba a esa asociación–. Nunca más se supo.

Sheffield fue ese fin de semana decembrino –entre el patio central del palacio de Camposagrado y el escenario del Palacio Valdés– un gran amigo de una fundación sin centro que administrar (aún no había ni primera piedra, ni nada) y muy lejos de instrucciones judiciales que devendrían con el tiempo en condenas penales y todo lo demás.

En aquel encuentro –lo llamaron C-8: el G-7 de los centros culturales mundiales– participaron el Ministro de Cultura de aquellos días, el escritor César Antonio Molina, y también el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. Fue una gran reunión que acogió el teatro Palacio Valdés en su segunda vida restaurada, la que inició treinta años atrás, cuando "El imposible mayor, en amor le vence Amor".

Pero no fue la única.

Unos años después –a mediados de septiembre de 2009–, se desarrolló en el teatro Palacio Valdés el Foro de la Diplomacia Cultural. El Niemeyer fue el anfitrión (y también el Ayuntamiento de Avilés, que puso el teatro Palacio Valdés) del cantante Yossou N’Dour; del guionista y productor de "Ley y orden: Unidad de Víctimas Especiales", el norteamericano Neal Baer; de Jean-Pierre Jouanny, que entonces estaba a punto de jubilarse como capitán de la Interpol experto en crímenes relacionados con el patrimonio. Habló también Robert Wittman, que acababa de abandonar el FBI después de años vigilando los delitos artísticos (fue uno de los que recuperaron "El columpio", el cuadro de Goya que le robaron a Esther Koplowitz hace más de veinte años). La cultura y el delito se dieron la mano con la palabra.

Aquel Foro de Diplomacia Cultural que promovió el Aspen Institute colocó a Avilés en una lista que incluye ciudades tan dispares como París, en Francia (2008); Washington, en Estados Unidos (2010) y Mascate, que está en Omán (2012). Y eso que, en aquellos días, no había ni Niemeyer, n pleito subsiguiente, ni nada.

Porque lo que sí que había eran aplausos. Muchos aplausos.

La Academia de las Artes Escénicas de España acogió en Avilés su Escuela de Verano en septiembre de 2021. Aquella fue la tercera gran reunión del Palacio Valdés en sus treinta años de puertas abiertas de par en par. Tenía que haberse desarrollado en 2020, en el año del primer centenario de la apertura del odeón de Manuel del Busto, pero la muerte y la destrucción asociadas a aquel año terrible lo impidieron. La concejala de Cultura avilesina de aquel tiempo, Yolanda Alonso, explicó: "La Academia ha convertido Avilés en la capital española del teatro". Jesús Cimarro, el presidente de la Academia –ahora lo es Cayetana Guillén Cuervo– señaló: "Estamos del lado de las instituciones que apoyan a las artes escénicas y el Ayuntamiento es una de ellas: así se explica que sea la capital del teatro". La directora de escena Magüi Mira abundó: "Este teatro es un referente en todo el país". Así que de esta manera echó a andar la semana principal de actos formativos que patrocina una institución como la Academia de Artes Escénicas de España que "es la única que agrupa a todos los oficios vinculados a las tablas". Hubo hasta un estreno nacional: "Whitechapel", con dirección de Jorge Moreno y Sonia Vázquez.

Las grandes reuniones se completaron también con las pequeñas que, paradójicamente, con el tiempo, se convirtieron en enormes. Yossou N’Dour, por ejemplo, conversando con Manolo Díaz; Juan José Millás, hablando con Magdalena Cueto y José Ángel Lázaro, en julio del año pasado y para la Cátedra de Cine; Jesús Quintero y Paulo Coelho. Y, cuando se cumplieron los primeros veinticinco años de esta fiesta de reapertura del odeón local: Mario Gas y José María Pou; Carlos Hipólito y Ana Jelín y, al final del todo, Ernesto Caballero y Juan Mayorga.

Las pequeñas conversaciones fueron capaces de convivir con las grandes funciones. Todo en el mismo teatro de las afueras de las afueras que ha logrado celebrar sus primeras tres décadas de pleno fulgor sobre las tablas.

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