Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los avilesinos del Bellas Artes celebran la próxima retrospectiva

"Espero poder contemplar el diálogo que establecen las obras con el lugar en que fueron creadas", señala Carlos Suárez

«Dactilograma I», de Carlos Suárez. José Ferrero

La exposición de avilesinos que preparan el Ayuntamiento de Avilés y el museo de Bellas Artes de Asturias despierta la expectación de varios de los artistas coleccionados en el centro de arte del Principado. La expectación y las preguntas. Y eso es así porque "está bien poder contemplar el diálogo que establecen las obras con el lugar en que fueron creadas", dice Carlos Suárez. Y también porque los afectados quisieran conocer el lugar que va a acoger la retrospectiva –a falta de pinacoteca municipal–, a su comisario y también los criterios que va a seguir en la organización de la muestra. Todo eso, todavía no se sabe del todo. Sólo anda suelta, de momento, la temporada para la exhibición: el próximo verano.

Respecto a lo del diálogo, Carlos Suárez (Avilés, 1969) pone un ejemplo: el Bellas Artes le adquirió la obra "Dactilogramas I", una pieza que había incluido en la exposición "El vaciado de la huella belga" que estuvo colgada en Oviedo en 2016 y que ingresó en el Bellas Artes al año siguiente. "Esta obra está hecha a partir de fichas de los trabajadores de la Real Compañía, fichas que están en el archivo de Arnao", añade el artista. Una obra con alma en la comarca que podría volver a la comarca en pleno esplendor.

La fotógrafa Soledad Córdoba (Avilés, 1977) es de la misma opinión: "Las obras tienen que moverse porque el cambio de escenario también trae una nueva forma de diálogo y todo, al final, contribuye a su reinvención", establece la creadora de "Ingrávida", una pieza que el Bellas Artes había adquirido a la Galería Vértice. "No puedo dejar pasar el gran número de artistas avilesinos que estamos allí: es muy interesante", añade.

Ana del Puente (Avilés, 1956) subraya esto mismo: lo interesante que será una muestra con artistas plásticos avilesinos en Avilés. "Voy a estar allí la primera", promete la creadora de "Antorcha por la paz", una pieza de papel que pintó en 1991 y que en 1995 entró a formar parte del catálogo del Bellas Artes, circunstancia de la que se enteró por LA NUEVA ESPAÑA. "No tenía ni idea de que estaba allí", asegura.

"Antorcha por la paz" es una pintura que formó parte de un proyecto en el que participaron también Úrculo, Antonio Suárez, Sanjurjo, Lombardía y Linares. "Fue con motivo de la Primera Guerra del Golfo", subraya la artista. La idea era que donásemos las obras a la Cruz Roja para que las vendiera. Las compró la Junta General del Principado. Cada una de ellas, por doscientas mil pesetas. "Pero no sabía que habían acabado en el Bellas Artes. Fue una sorpresa", apostilla.

La primera exposición individual de Ramón Rodríguez fue en 1962, o sea, que lleva sesenta años pintando de manera profesional. En 1983 pintó "Smoke", una tabla en acrílico que adquirió el museo asturiano al año siguiente. Pero no es la única de sus piezas coleccionadas en el Bellas Artes. Suyas son "Gran sur azul" (1996), "Burano" (1999), "Transbordador en sarawak con Emilio Salgari" (2005).

Rodríguez, aparte de creador, es uno de los principales expertos en la pintura avilesina del siglo XX. Precisamente, el Bellas Artes le encargó la exposición "Pintores de Avilés en el Museo de Bellas Artes" en los meses de enero y febrero de 1998. Seleccionó a Ángel Pérez, Policarpo Soria, María Galán Carvajal, Jesús Soria, Nicolás Soria, Florentino Soria, Luis Bayón, José Espolita, Gonzalo Espolita y Alfredo Aguado.

Se da la circunstancia de que Ángel Pérez, entonces, era el enlace entre los hermanos Soria y Juan Carreño Miranda –entre medias de ellos no se habían localizado ningún otro pintor avilesino–. Pérez, que tuvo relación con Jovellanos, sin embargo no es avilesino, según los estudios últimos al respecto.

El museo Bellas Artes acoge la obra de 28 autores avilesinos. "Somos unos cuantos, pero no más que los de otros orígenes", subraya. "En todo caso", apostilla, "hay que celebrar que se pueda conocer la obra de los avilesinos en su propio lugar de procedencia o de trabajo, porque ser avilesino, para mí, es algo más que haber nacido aquí", recuerda el artista y divulgador avilesino.

Compartir el artículo

stats