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La gestación de un espacio estable para exhibir arte local

La muestra de avilesinos del Bellas Artes reaviva la idea de una pinacoteca municipal

El Ayuntamiento piensa en el palacio de Balsera como futuro espacio expositivo a sumar a los existentes en la Casa de Cultura y el CMAE

Palacio de Josefina Balsera, el actual conservatorio. Irma Collín

La exposición de artistas avilesinos que están cocinando el Ayuntamiento de Avilés y el museo de Bellas Artes para el próximo año tiene mucho de puzle. De ahí que, pese a que las dos instituciones hubieran comenzado las negociaciones en abril del pasado año, todavía no se hayan desvelado los detalles principales de la muestra que está llamada a ser el germen de una futura pinacoteca municipal, un deseo de larga de duración que se formuló en los años anteriores a la II República y que revitalizó el exconcejal de Cultura, Román Antonio Álvarez, con los ojos puestos en el palacio de Josefina Balsera que ahora acoge el Conservatorio de Avilés.

El puzle que están tratando de montar las dos instituciones partidarias de la exposición de avilesinos tiene piezas que hay que mover en Oviedo –ciudad que acoge el museo de Bellas Artes de Asturias– y también en Avilés. En la capital del Principado están pendientes de la segunda fase de su ampliación: de que eche a andar. Están prometidos 5,9 millones de euros que tienen que llegar al Principado de los fondos del Xacobeo. La transferencia estaba prevista para este pasado octubre. Lo único cierto es que esta segunda fase tiene un plazo de conclusión: el 31 de octubre de 2025.

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La obra de artistas avilesinos en el Museo de Bellas Artes de Asturias Museo BB AA Asturias

Otra pieza de este puzle cultural guarda relación con la futura sede del Conservatorio de Avilés. El Ayuntamiento está rehabilitando la antigua sede de Correos, en la calle de Ferrería, con la idea de que el próximo curso 2023-24 acoja las enseñanzas musicales del concejo. Esto quiere decir, por lo tanto, que la actual sede –la Julia de la Riva– quedaría vacía. ¿Se reactivará como sede de esa pinacoteca municipal? Esa posibilidad está sobre la mesa. ¿Se podrá hacer?

La respuesta a estas preguntas se encuentra, de nuevo, en Oviedo. El retraso en la llegada de los fondos del Xacobeo conlleva un nuevo retraso: el del inicio de las obras en la institución cultural asturiana. El Bellas Artes tendrá que cerrar durante el desarrollo de los trabajos. Esta circunstancia es la óptima para la exposición que Alfonso Palacio, el director del Bellas Artes, desveló hace unos días en Avilés, coincidiendo con la presentación de la nueva reedición de «Avilés, una historia de mil años», de Juan Carlos de la Madrid.

Lo trámites administrativos paralelos a los fondos previstos para la segunda fase del museo hacen difícil que el comienzo de los trabajos de la ampliación sean antes del próximo otoño, es decir, el de 2023. El puzle no encaja todavía, pero existen dos posibles variantes al palacio de de Balsera: la sala de exposiciones de la Casa de Cultura. O el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE). La primera sala es la más tradicional: abrió en 1989. Sin embargo, la del Arbolón es la mayor en superficie. La sala de exposiciones del Centro Niemeyer está gestionada por su fundación correspondiente, no por el Ayuntamiento.

Los artistas avilesinos coleccionados por el museo de Bellas Artes son veintiocho. Destacan: Nicolás Soria, Ignacio Bernardo, Ramón Rodríguez y Juan Carreño de Miranda. Y, asimismo, Alfredo Aguado, Chechu Álava, Diana Álvarez, Octavio Bellmunt, Ramón Caso de los Cobos y de las Alas Pumariño, Charo Cimas, Soledad Córdoba, Carlos Coronas, Trinidad Fernández y Benjamín Menéndez. Esta lista se completa con avilesinos de adopción: Vicente Pastor, Ricardo Mojardín, Paco Fernández y José Ferrero.

Historia de la pintura

Ramón Rodríguez, uno de los más veteranos artistas avilesinos, también es su principal divulgador. Explica que la pintura de los avilesinos empieza por todo lo alto: con Juan Carreño de Miranda, el Pintor de la Corte del rey Carlos II. Sucede, sin embargo, que existe un vacío en la historia entre este y los hermanos Soria, que empiezan a trabajar a finales del siglo XIX. El Bellas Artes cuenta con obra tanto del primero como de la primera saga de hermanos artistas avilesinos.

La ebullición de creadores se produce en los años veinte y la fomenta el crítico de arte José Francés, secretario perpetuo de la Real Academia de San Fernando y veraneante en la ciudad. Fue el comisario de las exposiciones de artistas asturianos que se desarrollaron entre 1921 y 1934. De allí salieron Alfredo Aguado, los hermanos Juan y Gonzalo Espolita y Luis Bayón. «Marcharon a Madrid becados por el Ayuntamiento y por suscripción popular», señaló Rodríguez, que comenzó su carrera profesional en 1962 empujado por uno de sus profesores –Calixto Fernández, que terminó su carrera al frente del Barjola–. El propio Rodríguez, en su época al frente del área de plástica del Ayuntamiento, contribuyó al enriquecimiento del arte avilesino más moderno. Ese fruto también está en el Bellas Artes.

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