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Daniel González Menéndez Presidente de la Cámara de Comercio de Avilés

"La eliminación de la barrera ferroviaria no será una realidad en esta década"

"El paro en la comarca, si sube, será de manera contenida; si los jóvenes se forman en las necesidades de nuestra industria, tendrán trabajo"

Daniel González con el palacio de Camposagrado al fondo. MARIA FUENTES

Daniel González Menéndez (Avilés, 1975) preside la Cámara de Comercio desde el pasado mes de junio. En la primera entrevista que concede desde que tomó posesión, analiza la situación de la industria en la comarca y su futuro, así como la apuesta por el turismo.

–Parece que se empieza a despejar el plan de vías. ¿Cuándo cree que será realidad la eliminación de la barrera ferroviaria?

–Se lleva hablando de esto más de 25 años, pero parece que las administraciones que tienen algo que decir se van poniendo. Tenemos que confiar en que se van a seguir dando los pasos adecuados para que el proyecto avance. Dicho esto, tenemos que tener claro que una obra de esta envergadura no será una realidad en esta década. Estamos hablando de una infraestructura que en el mejor de los casos estaría operativa a partir de 2030, si todos los pasos se dan adecuadamente y se consigue financiación cuando llegue el momento, porque hablamos de 200 millones de euros para dentro de equis años, y no sabemos cuál va a ser la disponibilidad que habrá. Habrá incertidumbre y vamos a hablar mucho del plan de vías de aquí a los próximos años. Se hablará en supuestos y no en realidades, pero mostramos total confianza en que plazos avancen.

–Es más cercano el plan para el suelo de las antiguas baterías de coque.

–Son actuaciones paralelas, y no se deben tapar una a la otra. Se va a generar un suelo industrial de vital importancia para la comarca, y si los plazos se cumplen, en 2026 podremos disponer de él.

–¿Qué tipo de industria quiere la Cámara para ese suelo?

–Una empresa tractora que ocupase la totalidad del suelo sería la mejor de las opciones, por el motor económico y el impacto que tendría en las empresas auxiliares de la comarca. Es cierto que eso sería muy difícil, pero pocos territorios disponen de un suelo industrial de esa envergadura, con conexión ferroviaria, a diez minutos del aeropuerto y con acceso al puerto. Esto no abunda en el mercado.

–Las Cámaras están implicadas en la búsqueda de inversores. ¿Lo están haciendo para el suelo de Baterías? ¿Han iniciado algún contacto?

–La Cámara está en permanente búsqueda a través de la Oficina de captación de inversiones. Se está hablando con diferentes inversores, otra cosa es que pueden salir adelante o no, porque hablamos de una actuación para 2026. Quien quiera implantarse ahora, no podrá ser. Por tanto, no habrá nada concreto hasta dentro de unos años. Pero cualquier industria que genere valor añadido, puestos de trabajo y riqueza será bienvenida.

–Avilés apuesta por la innovación. ¿Habrá que dejar suelo para ampliar el Centro Tecnológico?

–La prioridad es industrial, pero no cabe duda de que Avilés da pasos de gigante para convertirse en un área tecnológica de innovación. Ya tenemos ocho centros y obviamente debería haber cabida para nuevos proyectos. Quiero decir, que el suelo de Baterías no se vincula únicamente el suelo para industria.

–También está disponible el suelo de la quebrada Alu Ibérica, antigua Alcoa.

– Partiendo de lo que fue la nefasta noticia del cierre y despido de los trabajadores, lo que está ocurriendo ahora es una buena noticia, en el sentido de que hay varios inversores interesados en esos terrenos. Sin conocer los proyectos de Ignis y Trafigura, a Windar (del Grupo Daniel Alonso), como empresa de capital asturiano y referente en nuestra industria, le presuponemos a priori solvencia y credibilidad.

–Pero no hay ninguna oferta ni proyecto formalizado, tampoco de Windar. De momento solo ha dicho que podría estar interesada.

–En los próximos meses conoceremos si presentarán oferta. Y con independencia de lo que el administrador concursal diga, el Puerto será determinante. Así que será una negociación a dos bandas que esperemos que sea exitosa para todos.

–¿Cuál es el estado de ánimo de los empresarios de la comarca?

–Palpamos incertidumbre sobre lo que puede pasar en los próximos años, y es cierto también que dependiendo de los sectores, hay diferentes opiniones. No es lo mismo el que tiene una importancia relevante como es el dedicado a las energías renovables, con importante carga de trabajo de aquí a los próximos años, que otras empresas más vinculadas a otros sectores que sí se están viendo afectadas por la falta de materias primas y de componentes.

–Una de las grandes preocupaciones del empresariado es la carencia de personal cualificado, y la necesidad de renovar la FP.

–De nada sirve mirar al pasado. Tenemos que ser conscientes de que Avilés debe disponer cuanto antes de las plazas y los ciclos formativos adecuados a lo que el mercado demande en cada momento. La formación del futuro debe adaptarse muy rápido a los cambios. La mayoría de las profesiones que va a haber dentro de 20 o 30 años, aún no existen. En la comarca de Avilés, si sube el paro, será de manera contenida por la carga de trabajo que va a tener nuestra industria tractora, más allá de este momento coyuntural. Nuestra industria va a demandar trabajadores. Si nuestros jóvenes se forma en las necesidades que tiene, habrá trabajo.

–El turismo y el sector servicios están en auge.

–Es el que tiene mayor potencial de crecimiento para la próxima década. A raíz del plan de vías, vinculamos la supresión de la barrera ferroviaria al impacto que pueda suponer en el turismo y en las políticas del reto demográfico. Cuanto más atractiva sea la ciudad y se una a su ría, más posibilidades tenemos de recibir turistas que se conviertan en embajadores de nuestra ciudad. Por otro lado, tenemos muchas personas que trabajan pero no viven en Avilés, y cuanto más atractiva sea nuestra ciudad y nuestra comarca, más posibilidades tenemos de retenerlos. Para eso hay que ofrecerles una ciudad ideal para residir, de tamaño medio, con todos los servicios, buenas conexiones y que recibe a los nuevos vecinos con los brazos abiertos.

–En el entorno de la ría falta sacar el tráfico pesado de la ciudad. ¿La Cámara tienen preferencia por algún trazado para la Ronda Norte?

–Tendrá que discurrir por donde los técnicos consideren que es lo más adecuado sin que se generen disputas entre concejos. Abogamos por el consenso entre administraciones. Las disputas solo conllevan más retrasos.

–Hablaba antes de la captación de turismo. El gran reto es la desestacionalización.

–La Oficina de congresos, financiada por el Ayuntamiento de Avilés y gestionada por la Cámara, es uno de los claros exponentes de que la colaboración público-privada tiene un retorno importante. Con poco dinero se puede conseguir mucho y es determinante el impulso que queremos dar al turismo de congresos, en colaboración con el Club de Empresas. Es muy importante que todas las semanas pase algo en la comarca. Para retener a los ciudadanos y atraer visitantes, hay que ofrecer actividades: conciertos, ferias, eventos culturales y deportivos de primer nivel. Eso es importante en los meses valle de otoño e invierto.

–¿La Mancomunidad de Turismo está demasiado centrada en la época estival?

–La Mancomunidad la entendemos como una herramienta útil para promocionar el turismo en la comarca de Avilés. A partir de ahí, está muy ligada a la disponibilidad de fondos para ejecutar acciones. Pero sin ir más lejos, la actividad de paseo en barco por la ría de Avilés fue todo un éxito. Con no demasiada inversión se logró un gran impacto, repercusión y notoriedad entre los visitantes.

–Las últimas ferias y salones organizados por la Cámara han sido un éxito. ¿Se quedará pequeño el pabellón de La Magdalena?

–Las últimas ferias han tenido un crecimiento exponencial. Expocamp, Salenor y Norterenovables todo parece indicar que seguirán creciendo. Es cierto que el pabellón de La Magdalena se nos quede pequeño para algunas actividades y tenemos que buscar soluciones. Pero es cierto que hay pocas instalaciones municipales con tanto uso como ese recinto, por el que pasan más de 300.000 personas al año.

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