Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"Es una pena cerrar el mirador", lamentan los visitantes de La Peñona

El geólogo Julio López achaca las fracturas en la roca del mirador a la acción marina y a la humana

Manuel Acebal y Arón Fernández, al inicio del paseo hacia la rampa que lleva al mirador, clausurado. | Mara Villamuza

El cierre del mirador de La Peñona por el riesgo de colapso está cogiendo por sorpresa a las decenas de visitantes que recibe este entorno turístico durante estos días. La mayoría de ellos desconocían que no podrían acceder, y lo lamentaron porque coincidieron en que "esto es precioso", pero también mostraron su acuerdo en que "la seguridad es lo primero".

El mirador previo a la roca donde se encuentra el busto de Philippe Cousteau "es una buena alternativa, aunque no sea lo mismo", afirmaron.

David Jiménez e Isabel Llorente, junto a la valla que impide el paso. | M. V.

David Jiménez e Isabel Llorente llegaron desde Toledo a pasar el puente festivo en Asturias y ayer se acercaron al Museo de Anclas porque "nos lo recomendaron". Pero se encontraron con el mirador cerrado. "Es una pena. Porque esto es precioso", aseguraron. "Subiremos al otro que está más arriba", señalaron.

Manuel Acebal y Arón Fernández acudieron ayer por primera vez al Museo de las Anclas, y aunque lamentaron no poder acceder al mirador, mostraron su apoyo al cierre. "Han hecho bien, porque cuidado, según pega aquí la mar, y con la marejada que hay, es lógico", coincidieron en señalar.

José María Medina es vecino de Avilés y un asiduo del Museo de Anclas y del mirador de La Peñona. "Esto es una pena. No sé si tendrá arreglo, aunque por lo que he oído, lo cierran ya para siempre y lo van a desmontar. Es una lástima. Soy un habitual de esta zona, y no veo aquí alternativa. Está el otro mirador de arriba, pero no es lo mismo. Viene muchísima gente a lo largo del año, porque esto es una maravilla". También añadió que "por aquí no veo alternativa a este mirador. Está el otro, aunque no es lo mismo".

Isabel López y Jesús De Miguel durante su paseo hacia el mirador. | M. V.

Isabel López y su esposo, Jesús De Miguel, residen en el vecino municipio de Corvera, y son paseantes asiduos de Salinas y del Museo de Anclas. "Venimos mucho por aquí. Cuando hubo temporal estos días atrás se cerró a la entrada del museo, como es lógico, y no habíamos llegado hasta aquí. No me puedo creer que tengan que cerrar el mirador definitivamente. Es una pena, porque es un sitio al que venimos continuamente y viene muchísima gente, y es precioso", aseguró Isabel López.

Jesús De Miguel, ingeniero jubilado, señaló que "es correcto que esté cerrado si existe riesgo", pero demandó un mayor cuidado y mantenimiento de las instalaciones. "Todo lo que se hace está muy bien, pero lo hay que mantener en buenas condiciones. Los mástiles de las banderas, casi todos tienen en su base una mella producida por la oscilación. Cuando sopla el aire, esas columnas se ponen en resonancia y es impresionante, porque el sonido parece el que produce la cuerda de un violín tocando. Eso provoca en la unión con las cartelas (piezas triangulares que se colocan en las bases para sujetarlas) que se forme una grieta", explicó.

José María Medina se retira hacia el Museo de Anclas. | M. V.

De Miguel dirigió hace meses una carta a la alcaldesa, Yasmina Triguero, trasladando estas incidencias. Este ingeniero jubilado asegura que no obtuvo respuesta, pero se cambiaron las banderas y se repararon algunas cosas. Pero no del todo. De hecho, se ven las grietas en el suelo junto a los mástiles.

La acción humana

El doctor en Geología Julio López Peláez, profesor jubilado del Colegio San Fernando, ha publicado varios libros y es un estudioso de la costa asturiana, especialmente de las playas de la comarca. En su análisis, con la información que se conoce hasta el momento, no se muestra sorprendido de los resultados del informe preliminar de la Demarcación de Costas, en el que se concluye que el pliegue del macizo rocoso sobre el que se asienta el mirador presenta "un riesgo significativo de rotura planar en el talud oeste".

López Peláez aseveró que "en los últimos 50 años se ha producido una enorme pérdida de arena, y eso provoca una pérdida del soporte, a lo que se ha sumado el peso de las masas de hormigón instalados tanto en La Peñona como en el propio mirador, que también actúa sobre los sedimentos".

El geólogo avilesino explicó que "la acción del mar sobre el acantilado provoca su erosión y hace que vaya retrocediendo. A la pérdida de arena se suma la subida del nivel del mar, que tiene mayor superficie de ataque".

Al proceso erosivo de retroceso del acantilado se suma la acción humana, tanto por la construcción en un terreno considerado blanco, como por el continuo tránsito de decenas de personas a diario.

"Retirar la instalación sería una obra enorme de ingeniería y con enorme riesgo. Supongo que Costas desmontará el puente, la pasarela, pero seguramente tendrá que dejar el mirador, porque sería de una enorme complejidad actuar en ese extremo de la roca", aseveró Julio López Peláez.

Compartir el artículo

stats