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La industria auxiliar, bajo mínimos, reclama a Sánchez los 500 millones que prometió a Arcelor

La mayoría de los trabajadores está en ERTE y ni siquiera tienen el consuelo de la carga extra de trabajo asociada a tareas de mantenimiento

Pedro Sánchez, en el atril, contemplado por el presidente asturiano Adrián Barbón en julio de 2021. Juan Plaza

En mayo de este año el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se vio con el primer ejecutivo de Arcelor, Lakhsmi Mittal, en Davos, en Suiza. De aquella reunión salió la promesa de movilizar 500 millones de euros en ayudas públicas e instrumentos financieros para el proyecto de ampliación de la factoría de Veriña, en Gijón. Pero esa promesa no se ha concretado. Y, al tiempo que la industria afectada aguarda, aguarda todavía más la auxiliar. Dos millares de trabajadores del sector de las subcontratas están afectados por distintas regulaciones temporales de empleo porque la actividad prevista sigue, mayormente, en los despachos de las empresas y no en los talleres de la gran siderúrgica. Y esta situación empieza a inquietar.

La temporada invernal suele ser propicia para realizar paradas temporales en las instalaciones fabriles de Arcelor. "Pero todo está parado", se lamentan los trabajadores. Todo está pendiente de que se materialice la promesa gubernamental a cuenta de la descarbonización. Las paradas programadas de otros años iban acompañadas de contrataciones de eventuales para reforzar las plantillas. Esto no se puede repetir este año porque las empresas del sector de la industria auxiliar tienen aprobados sus respectivos expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE); es decir, tienen activos los permisos correspondientes para reducir horas de los contratos de sus empleados –no todos y no todo el tiempo–. En todo caso, los eventuales de otras temporadas tienen más difícil encontrar tarea, según ha podido saber este periódico.

Toda esta situación en la que se encuentra el sector se agrava, aseguran, con las consecuencias derivadas de la decisión de parar uno de sus dos hornos altos –el "A", concretamente– que tomó la compañía este pasado mes de septiembre. Esta parada de una de las principales instalaciones productivas de la compañía supone la reducción efectiva y a la mitad de la producción de las instalaciones fabriles de la gran siderúrgica y, derivado de ello, la reducción de la actividad de parte de las compañías auxiliares, muchas de ellas, todavía aterrizando en los centros de trabajo. Y es que muchas de ellas son nuevas en el Principado.

La compañía principal justificó la reducción de producción por "la situación del mercado y las previsiones para los próximos meses", La multinacional explicó a este respecto en una nota oficial: "La decisión se adopta en un momento de incertidumbre económica en el que la confianza de los consumidores de acero ha disminuido; situación a la que se unen las elevadas importaciones de productores extracomunitarios que no se ven afectadas por los crecientes costes derivados del sistema europeo de asignación de derechos de emisión de CO2, impactando en la posición competitiva de los fabricantes europeos".

Sánchez prometió la movilización de 500 millones públicos porque la compañía planeaba una inversión del doble. La idea era, precisamente, sustituir uno de los dos hornos altos de Gijón por una planta de reducción directa de mineral de hierro (sistema DRI) mediante hidrógeno verde y una horno híbrido de arco eléctrico. Para abastecer de hidrógeno verde a la factoría, Arcelor participa en la alianza HyDeal España que prevé una inversión de más de 7.000 millones de euros para producir el combustible verde en Castilla y León y Aragón a partir de energía solar y conducirlo hasta Asturias. De este proyecto también hablaron Mittal y Sánchez, que fueron más allá y, según fuentes del Gobierno de España, también abordaron la intención de extender la descarbonización a la factoría siderúrgica de Avilés.

O sea, todo estos proyectos adelantados en el verano de 2021 y revitalizados en el Foro de Davos creó unas expectativas en el sector de la industria auxiliar que, a fecha de hoy, no se ha materializado. En julio del año pasado el presidente Sánchez estuvo en Gijón y allí dijo: "Nos comprometemos con la industria del acero en Asturias, con la recuperación y modernización de la industria y la economía asturiana. Que es lo mismo que comprometerse con la recuperación y modernización de la industria y la economía española".

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