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Una colilla, posible origen del incendio en el sofá en el que murió una vecina de Luanco

La víctima, de 68 años, estaba impedida | Su marido, que intentó sofocar las llamas, ingresa en el San Agustín por inhalación de humo

El número 10 de la calle España de Luanco. A la derecha, el primer piso en el que se produjo el incendio.

El número 10 de la calle España de Luanco. A la derecha, el primer piso en el que se produjo el incendio. / Mara Villamuza

Amaya P. Gión

Amaya P. Gión

Luanco (Gozón)

La madrugada de este domingo acabó en tragedia en el primero A del número 10 de la calle España de Luanco (Gozón). Una mujer de 68 años y con movilidad reducida, cuya identidad responde a las iniciales E. M. G. B., perdió la vida en esta vivienda del centro de la localidad marinera al incendiarse el sofá en el que su esposo la había dejado descansando, como cualquier otro día. Todo apunta a que el origen del fuego fue una colilla, un cigarro que acabó desencadenando una muerte accidental, según fuentes de la investigación.

El incendio se produjo en torno a medianoche del sábado al domingo y solo afectó al sofá de la vivienda, en la que también se encontraba el marido de la víctima (A. P.). Fue el esposo quien dio la voz de alarma al Centro de Coordinación de Emergencias. Esa comunicación se produjo a las doce y media y A. P. indicó en esa llamada que el sofá, en el que estaba su mujer, estaba incendiado y que no podía sofocar las llamas porque "se le reavivaba". De inmediato se movilizó a los efectivos de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) con base en el parque de Avilés, que se trasladaron con la autobomba urbana y la autoescalera.

Poco pudieron hacer. Una vez que accedieron a la vivienda, comprobaron que el fuego solo afectaba al sofá, que prácticamente estaba sofocado (el marido de la víctima había conseguido apagarlo), y en él se encontraba una mujer fallecida. Según fuentes próximas a la investigación, la mujer tenía problemas de salud, requería de cuidados externos y su movilidad dependía de una silla de ruedas.

Cuando su marido se percató del incendio (se encontraba en otra habitación cuando se desató la tragedia), ya era demasiado tarde. El hombre consiguió sofocar el fuego, pero ya nada se pudo hacer por salvar la vida de su mujer.

Los bomberos se encontraron en el sofá a la mujer completamente quemada y al personal sanitario intentando salvar una vida que estaba ya prácticamente apagada, según las fuentes consultadas. Los intentos por reanimarla resultaron fallidos. E. M. G. B. murió en el sofá de su casa recién entrada la madrugada del domingo.

El matrimonio, natural de Oviedo, "veraneaba en Luanco de toda la vida", y hacía un tiempo que se había asentado en la localidad gozoniega. Su piso, en un edificio de segundas residencias, era el único que estaba ocupado este trágico fin de semana.

Según fuentes próximas a la investigación, A. P. dejó a su mujer descansando en el sofá, ante la televisión, y se fue a otra estancia de la vivienda que utiliza como estudio. La silla de ruedas quedó aparcada en una estancia anexa a la sala en la que se desencadenó la tragedia. Cuando el hombre se percató de que había humo en la vivienda y acudió a la sala en la que había dejado a su mujer, el sofá ya estaba prácticamente calcinado y el fuego se avivaba al intentar apagarlo. El incendio se focalizó en el sofá, ni siquiera afectó al resto de la estancia. Hasta el televisor ante el que presumiblemente se pudo haber quedado dormida E. M. G. B. permanecía encendido cuando sanitarios y bomberos llegaron a la vivienda.

Todo apunta a que ese fuego se desató por una colilla. E. M. G. B. era fumadora ("Fumaba muchísimo") y hace tiempo tuvo otro incidente por un cigarrillo. Siempre según fuentes próximas a la investigación, en una ocasión llegó a quemarse el jersey, pero entonces su marido se lo consiguió apagar a tiempo. Esta vez, el matrimonio no corrió la misma suerte.

Los servicios médicos tuvieron que atender por inhalación de humo al varón, que fue trasladado al Hospital San Agustín con las vías respiratorias afectadas por la gran humareda que respiró mientras apagaba el incendio. Mientras, los bomberos realizaron tareas de ventilación, además de comprobar con la cámara de imágenes térmicas que no quedasen puntos calientes en la vivienda.

Al número 10 de la calle España de Luanco se trasladó también la policía judicial de la Guardia Civil, a cargo de la investigación. El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal para efectuar la autopsia. Allí se concluyó que todo apunta a una muerte accidental.

El suceso causó conmoción en la villa marinera. "Vaya mala suerte, es una desgracia", lamentaba ante el edificio ayer por la mañana la luanquina Josefina Menéndez, unas palabras que compartían este domingo muchos vecinos en Luanco.

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