Un depredador sexual juzgado en Avilés acepta 3 años de cárcel por su sexto ataque a una mujer: así fueron los hechos

El hombre engatusó a su víctima en Oviedo, le pegó en Tabaza y le tocó los genitales en Antromero, donde huyó al ver venir a un vecino

Una estampa carcelaria.

Una estampa carcelaria. / IRMA COLLIN

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

Un agresor sexual reincidente ha aceptado una condena de 3 años de prisión y 5 de libertad vigilada por un nuevo delito cometido cuando se encontraba en tercer grado penitenciario sometido a control telemático. La vista oral, que no se llegó a celebrar al alcanzarse un acuerdo, estaba fijada ayer en el Penal N.º 2 de Avilés.

Este depredador sexual, de 54 años, entró sobre las 22.00 horas del día 23 de octubre de 2020 en un bar de la calle Augusto Junquera de Oviedo, donde se hallaba la que sería su víctima junto a su amiga y regente del establecimiento. El acusado entró en el local y, tras entablar conversación con ambas mujeres, ganarse su confianza y abonar las consumiciones en metálico, abandonó el establecimiento junto a una de ellas, con el objetivo de dirigirse a otro local próximo, lugar donde esperarían a que su amiga cerrase el bar y se reuniera con ellos.

A pesar de que la intención de la mujer era ir caminando, ante la insistencia del acusado, accedió a subir a su coche. Durante el trayecto, la mujer se percató de que el vehículo accedía a la autovía, por lo que advirtió al acusado de que el itinerario no era el correcto, preguntándole a dónde se dirigían, a lo que el acusado contestó: "Si quieres que todo vaya bien, lo mejor es que estés callada". Ante el temor que esto le produjo, la víctima llamó a las 23.09 desde su teléfono móvil al 112, simulando estar hablando con su madre e indicando el lugar por el que circulaban.

Sobre las 23.13 horas, el acusado detuvo el vehículo en un callejón del polígono de Tabaza, se apeó y, tras sacar a la pasajera del coche, la introdujo en el asiento trasero conminándola a bajar el pantalón. La mujer se negó, mientras trataba de acceder a su teléfono en el asiento delantero. Tras percatarse de ello el acusado la sacó violentamente del vehículo. La mujer comenzó entonces a correr, aunque fue alcanzada por el acusado, que le propinó fuertes golpes en la boca y en la nariz, y la arrastró por el suelo. Entonces, le arrancó la peluca que llevaba y la agarró fuertemente de su pelo para introducirla de nuevo en el vehículo.

Acto seguido, el acusado se subió nuevamente al coche y circuló a gran velocidad hasta llegar a la localidad de Antromero, donde estacionó en un camino oscuro y en pendiente. Una vez allí, sacó de nuevo a la pasajera del vehículo, agarrándola nuevamente del pelo. La mujer consiguió zafarse y huir unos metros, aunque el hombre la atrapó nuevamente. El acusado le tapó entonces la boca con la mano mientras le decía: "Si gritas aquí, te mato".

La mujer pidió entonces permiso al acusado para poder orinar, a lo que él accedió, pero sin soltarla. Cuando ella estaba subiéndose el pantalón, el acusado le metió con contundencia su mano en los genitales, tocándoselos, sin llegar a introducir sus dedos en la cavidad vaginal. La mujer consiguió empujarlo y salir huyendo hacia una casa anexa, pidiendo auxilio. No obstante, el acusado logró alcanzarla nuevamente, aunque se dio finalmente a la fuga en su vehículo al advertir la presencia de un vecino.

Como consecuencia de estos hechos, la mujer sufrió varias lesiones. Tardó en curar siete días y le quedaron secuelas; asimismo precisó tratamiento psicológico. El acusado había sido condenado anteriormente por cinco delitos de agresión sexual que totalizaban una condena de 54 años. La Audiencia Provincial estimó la aplicación del artículo 76.2 del Código Penal y procedió a la acumulación de condenas, fijando como límite máximo el triple de la pena más grave, 36 años, con el límite de 20. Practicada liquidación de condena, se determinó que la dejaría extinguida el 12 de abril de 2022. En el momento de comisión de estos nuevos hechos, el acusado se encontraba en tercer grado penitenciario y sometido a control telemático.

Suscríbete para seguir leyendo