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balcón al muelle

La historia por contar

Bisila Bokoko, una de las españolas más influyentes en los negocios en Norteamérica, revela en Avilés el potencial de las personas "vitamina"

Bisila Bokoko, en primer término, durante su intervención en Avilés.

Bisila Bokoko, en primer término, durante su intervención en Avilés. / M. Villamuza

C. Jiménez

Avilés

La empresaria y filántropa hispano-estadounidense Bisila Bokoko, un cóctel de cosmopolitismo, mujer todoterreno y autora del libro "Todos tenemos una historia que contar", recaló esta semana en Avilés evidenciando su carácter de persona "vitamina", como define la psicóloga Marián Rojas Estapé a quienes apoyan, inspiran, animan a otros, les transmiten confianza, y logran sacar lo mejor de esas personas.

Bokoko, hija de inmigrantes africanos en la España de los años 70, se formó desde Valencia y se empeñó en el sueño de vivir en Nueva York y trabajar en comercio exterior. Eso la llevó a la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos, que dirigió durante siete años. Hoy es una de las españolas más influyentes en el mundo de los negocios en Norteamérica, donde lleva más de dos décadas. Tras su etapa en la Cámara de Comercio de España en EE UU, creó una agencia de desarrollo empresarial en Nueva York que representa, promueve y comercializa marcas de mercados internacionales. Su camino no ha sido fácil, asume. Su padre le dejó bien claro siendo niña: "Tienes dos problemas: eres negra y mujer, y con eso vas a tener que lidiar". Y bien que lo ha logrado. En "Todos tenemos una historia que contar" Bokoko explica que todos tenemos una personita interna que nos habla y nos dice que no servimos o que no somos suficiente, pero en el libro cuenta cómo ella mismo ha podido darle la vuelta a esas creencias limitantes que le estaban frenando para vivir la vida que quería vivir.

Los "vitamina", que como afirma Rojas Estapé son aquellos individuos que pueden hacer que los demás brillen y se sientan mejor, podemos ser todos. Con nuestra historia que contar. Como Bisila Bokoko, o el padre Olarán que esta semana también visitó la ciudad, o los emprendedores que a diario luchan por hacer emerger en un mar de ideas el mejor de los talentos. Ser capaces cada día de escribir nuestra propia historia y aportar un aspecto positivo a la de los demás debería formar parte de nuestra filosofía vital.

"Ser positivo no significa que seas un iluminado ni que seas Antoñita la Fantástica", decía Bokoko en una de sus últimas intervenciones públicas. "Aprendemos a través de las historias de nuestros abuelos o de nuestros padres", abunda la autora y empresaria pero también "aprendemos muchísimo más rápido a través de las historias".

Otra de las historias de esta semana llegó de la mano de la obra "Adán desde tus ojos y cuarenta artículos poéticos", de Carmen Nuevo –o Verso Fuster–, dedicado al joven Adán Álvarez, que falleció a los 18 años víctima de un cáncer fulminante. Su madre Lurdes González es hoy un ejemplo para los que afrontan el difícil trance de superar –o aprender a vivir– ante un duelo tan desgarrador. El profesor Lennart Koch, que es el presidente de la Asociación Galbán, a la que va destinada una parte de la recaudación del nuevo libro de Verso Fuster, también vivió la pérdida de un hijo, Sanuel, de 17 años, por un tipo de cáncer raro. "Hay que luchar, esa es la tarea que nos dejan nuestros hijos", defiende el profesor Koch. Y en esa tarea su familia sigue empeñada, por ejemplo, en las celebraciones de la vida de Samuel Koch y de la valentía demostrada ante la enfermedad que le venció. Fue su padre quien emplazó a los amigos del chico al que hubiera sido el 18.º cumpleaños de Samuel, y lo festejaron en la discoteca Tribeca de Oviedo, en un concierto del que se recaudaron 9.000 euros, que fueron directos a la investigación del cáncer infantil. Otra historia vitamina en las que el agradecimiento a la vida se impone a la muerte. De nuevo, el positivismo de Bokoko.

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