Una delineante reconvertida en artista

Ana Vallespín imparte desde hace 9 años talleres de manualidades en Avilés que inician el curso en octubre

Lorena Landázuri

Lorena Landázuri

Terapia en forma de cuadros, casas de muñecas y paragüeros personalizados. Es así como define Ana Vallespín una afición que empezó tras divorciarse y que acabó siendo casi una ocupación a tiempo completo. Natural de Oviedo, pero residente en Noreña, no imagina su rutina sin sus talleres de manualidades, clases que lleva impartiendo ya 9 años. En esas reuniones en las que aprender a pintar, hacer vidrieras incluso dar una segunda vida a objetos que en apariencia parecen haber cumplido ya su función y que empiezan curso en octubre en el centro social Marcos del Torniello y en el centro social El Nodo, en Avilés.

De trabajar durante 4 años como delineante en el proyecto de la autopista del valle del Huerna a exponer sus creaciones en el Café Español de Oviedo. La suya es una vida entregada a la creatividad. "Siempre me ha gustado todo lo creativo, por eso empecé a asistir a cursos en centros sociales en Oviedo", cuenta Vallespín, quien recuerda las primeras falsas vidrieras que realizó y que le llevaron dos años.

Sus obras decoran toda su casa, una especie de museo presidido por una casa de muñecas que ocupa gran parte del pasillo de la vivienda de Vallespín y que es uno de sus grandes orgullos. "Es una casa asturiana con corredor. Mi exmarido y yo tardamos 2 años en hacerla", presume la delineante. La pieza, digna de haber sido expuesta en el Café Español de Oviedo, está enteramente diseñada por sus creadores. "La estructura la hizo un carpintero, luego compramos los muebles pero los tratábamos como si fueran de verdad. Tocó llevarla en un camión y fue toda una odisea. Ya no va salir más de casa", ríe.

Y si tuviera que elegir una pieza, la tarea se complica. "He regalado algunas, pero me cuenta mucho darlas porque son como hijos. Además, si intentas repetirlo no te sale igual, así que es imposible elegir una sola. Todas tienen su historia", explica Vallespín mientras se fija en uno de los cuadros que decoran su casa, fechado en 1989, año en el que empezó a pintar de manera amateur.

El apoyo y orgullo familiar son parte del motor que impulsa a la ovetense, quien pasó de ser alumna a profesora en centros sociales en los que comparte sus conocimientos sobre manualidades. "Mis hijos están encantados", cuenta Vallespín que ahora ultima los detalles de los cursos que empezará a impartir el 3 de octubre en el centro social de El Nodo, en horario de 17.00 a 19.00 horas los martes y en el del Marcos del Torniello los viernes de 17.30 a 19.30 horas, previa inscripción de 25 euros de los miembros de la asociación. Unos talleres en los que los protagonistas son los alumnos. "Son clases de manualidades y de pintura que se adaptan a la gente que asiste al curso. Al final, aquí se viene a desconectar y a pasar un rato agradable", subraya Vallespín, cuyos talleres están dirigidos a niños y adultos.

"La gente es la que me anima a seguir. Para mí dar clases de manualidades fue todo un descubrimiento y puede decirse que me cambió la vida", asegura, y es que a sus 70 años sigue incombustible "seguiremos hasta que el cuerpo aguante. Es una aportación impagable entre profesora y alumnos", añade.

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