Los científicos avalan la pesca de más kilos de peces de aguas profundas como la merluza

Los incrementos propuestos rondan el 15% y también benefician al pixín y los gallos, si bien para el lenguado la recomendación es de recorte

Los científicos avalan la pesca de más kilos de peces de aguas profundas como la merluza

Los científicos avalan la pesca de más kilos de peces de aguas profundas como la merluza / Ricardo Solís

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

La comunidad científica que evalúa el estado de los recursos pesqueros en el mar Cantábrico ha elaborado este año un informe alentador sobre las posibilidades pesqueras para 2024 en el apartado referido a los peces de aguas profundas, como la merluza, una especie del máximo interés para la flota asturiana.

En concreto, según la opinión de los biólogos marinos se podría abrir la mano con los cupos (topes máximos de captura) para la merluza (la recomendación es un incremento del 15,15 por ciento), para el rape, en Asturias conocido como pixín, (15 por ciento) y para los gallos (16,16 por ciento). En contraste con estos aumentos, la recomendación científica para el lenguado es de recorte de las posibilidades pesqueras, en concreto una disminución del cupo del 23 por ciento.

Según se expuso en una jornada de trabajo celebrada en Bilbao, una gran parte de las poblaciones de merluza, rape, gallo y bacaladilla presentan "estabilidad", mientras que para la caballa (xarda) se recomiendan "ciertos ajustes", según los resultados de las evaluaciones científicas que ha presentado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Así mismo, los científicos del ICES adelantaron que la situación en la que se encuentra la caballa –un pez de aguas superficiales– aconseja que las capturas no superen las 739.386 toneladas. Esto supondría un 7 por ciento menos.

La Secretaría General de Pesca organizó las jornadas para dar a conocer el informe científico al sector pesquero, las comunidades autónomas y las organizaciones no gubernamentales ambientalistas. Estas recomendaciones con las que orientan todos los años las negociaciones políticas que el próximo diciembre determinarán los límites de capturas pesqueras para 2024.

Responsables del MAPA destacaron en Bilbao que "se ha podido comprobar la estabilidad en el ámbito del objetivo del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) fijado por la Política Pesquera Común (PPC) para gran parte de las poblaciones de merluzas, rapes, gallos y bacaladilla, entre otras especies de interés comercial, gracias a los esfuerzos realizados y la gestión pesquera sostenible".

La Secretaría General de Pesca resaltó que "este ejercicio anual de acercamiento y transparencia contribuye, además, a una mejor comprensión del proceso de evaluación y la situación de las diferentes pesquerías desde el punto de vista biológico".

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Los cambios migratorios hacia los polos y las alteraciones en los ritmos estacionales son estrategias habituales de adaptación al aumento de la temperatura de los océanos entre los peces. Comúnmente se han analizado como procesos independientes; sin embargo, una nueva investigación llevada a cabo por el centro tecnológico vasco Azti propone combinar ambos factores para explorar en profundidad cómo está impactando el calentamiento del agua en los principales recursos pesqueros.

En concreto, los especialistas del centro tecnológico han investigado las estrategias de adaptación del jurel (chicharro) y la caballa (xarda) durante su puesta, estadio crítico en su ciclo de vida. Para ello, analizaron los datos recopilados durante las campañas oceanográficas de huevos de estas especies en aguas del Atlántico noreste desde 1992.

«Hemos detectado que, para adaptarse a ese aumento de temperatura, por cada grado de calentamiento del mar, la caballa desplaza su distribución en el momento del desove trasladándose hacia el norte 370 kilómetros, mientras que el jurel adelanta la fecha estacional de su puesta reproductiva en torno a 12 días», explica Guillem Chust, coordinador del área de Cambio Climático de Azti. Los resultados del análisis de las muestras respaldan, según el investigador, que la aclimatación biológica de los peces al calentamiento puede combinar o excluir el momento y la posición latitudinal dependiendo de las características biológicas de la especie.

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