Los pescadores urgen aclaraciones sobre las áreas marinas donde pueden faenar

Las cofradías asturianas lamentan que el Estado desatienda su demanda de condicionar los desarrollos eólicos en el mar a la actividad pesquera

Barcos de pesca en la mar al amanecer. | Ángel González

Barcos de pesca en la mar al amanecer. | Ángel González / Francisco L. JiménezF. L. J.

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

Ya sea por imperativos ambientales (reservas marinas, zonas acotadas...), por tener que compartir el espacio con los usos energéticos en vías de desarrollo (parque eólicos marinos) o porque no todas las aguas son susceptibles de aprovechamiento pesquero en función de las artes empleadas, lo cierto es que los pescadores asturianos –y por extensión todos los del Cantábrico– se sienten expulsados del mar o, cuando menos, cada vez más limitados en el aprovechamiento que pueden hacer del mismo.

Este malestar se puso de manifiesto en la última reunión de la Interfederativa de Cofradías del Cantábrico-Noroeste, celebrada en Ribadeo (Lugo) y de la que salió el acuerdo de exigir a la Administración más "sensibilidad" con el sector pesquero y la clarificación del "mapa de la mar", donde se podrá faenar y dónde estará prohibido o restringido. "Si nos quieren expulsar del mar, que lo digan ya. Pero lo que no puede ser es ir a pescar y no tener donde echar la red", exponen los pescadores.

Los responsables de las cofradías del Cantábrico, entre los que se encuentra el asturiano Adolfo García Méndez, se posicionaron en la Interfederativa sobre temas tan candentes como el despliegue de la eólica marina y la próxima revisión de los cierres en los Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV). Los representantes de las federaciones de cofradías de Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria, Asturias, Lugo, La Coruña y Pontevedra acordaron pedir a la Secretaría General de Pesca que explique la situación en la que se encuentra el desarrollo de los informes de impacto de la eólica marina por parte del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Al mismo tiempo, harán extensible esa petición tanto a las administraciones estatales como al conjunto de las nacionales, con el fin de conocer su posición sobre la pretendida instalación de molinos en el mar. Con relación a la anunciada revisión de los cierres a la pesca en los Ecosistemas Marinos Vulnerables, cuya propuesta científica afecta negativamente al Cantábrico-Noroeste, las cofradías demandan conocer el informe que refleja las batimetrías corregidas de los polígonos afectados.

El asturiano García Méndez lamenta que el Estado siga dando la espalda a la demanda de condicionar los desarrollos eólicos en el mar a la actividad pesquera y respecto a la declaración por parte de la UE de 78 Ecosistemas Marinos Vulnerables reseña que la flota asturiana está directamente perjudicada por el veto a la pesca de fondo (con anzuelo) en el polígono 23 (un área de caladeros ubicada entre el litoral de Tapia y el de Ribadeo). "No obstante, aún es peor el hecho de que un informe científico abre la puerta a prohibir la actividad pesquera en otros polígonos tomando como base argumental unas batimetrías mal hechas", asegura el presidente de las cofradías de pescadores asturianas.

Los asistentes a la Interfederativa de Cofradías del Cantábrico-Noroeste acordaron demandar al Gobierno que el plan de reestructuración de la flota que plantea llevar a cabo la UE para racionalizar su tamaño se haga "por comunidades autónoma"; esto es, atendiendo a las peculiaridades de cada territorio. A la representación asturiana le pareció bien esta fórmula, si bien se remarca que será necesario conocer de antemano "cuáles son los criterios para determinar la situación de equilibrio o desequilibrio de un determinado segmento de flota".

Discrepancia en la gestión del atún rojo

En lo que no se pusieron de acuerdo los pescadores del Norte fue en demandar la fijación de cupos de captura de atún rojo dada la cada vez mayor proliferación de esta especie en aguas cantábricas. Asturias y Galicia apoyan los cupos, no así Cantabria y el País Vasco. La cuestión quedó aplazada para el próximo año.

Todos los temas tratados en la Interfederativa componen un decálogo de temas que preocupan a los pescadores, la mayoría arrastrados de muchos años atrás y otros enquistados por falta de desarrollo práctico de directivas europeas. Es el caso, por ejemplo, del reglamento de control que obliga a poner cámaras de vídeo a bordo de los barcos; los pescadores trasladan preguntas al Gobierno: ¿cuándo se publicará el régimen sancionador y qué previsiones existen para la instalación de las cámaras? La persecución –por motivos ambientales– de aquellos barcos cuyos motores despliegan más potencia de la declarada suscitó también preguntas: ¿cuál es la hoja de ruta del Gobierno y la verdadera dimensión del problema?

Demasiados nubarrones en el horizonte, en definitiva, como para esperar que la travesía pesquera de 2024 sea tranquila.

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El sector pesquero extractivo nunca ha visto con buenos ojos el desarrollo de productos alternativos o sucedáneos del pescado, algunos ya muy asentados en el mercado como el llamado "surimi" o las "gulas". También merecen críticas las importaciones de pescados provenientes de otros mares, como la panga, que se suele vender en estas latitudes en formato congelado o semi elaborado.

A lo que se enfrentan ahora los pescadores del Cantábrico, y así lo denuncian públicamente, es a un presunto fraude alimentario consistente en hacer pasar especies como la albacora o la chova por otras de más valor como el bonito o la anchoa.

La Interfederativa de Cofradías del Cantábrico-Noroeste, a la que pertenece Asturias, pregunta al Gobierno por la existencia de normativa reguladora de la denominación de las especie y, en su defecto, por cuándo se va a publicar. "Es inadmisible que al consumidor se le dé gato por liebre plagiando las especies", protestan los pescadores.

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