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Las noticias de la historia

Misterio a la orden

Una despedida entre enigmas, secretos y negocios alrededor de la historia de Avilés

Los misterios más misteriosos que conviven, a la orden, con la historia de Avilés.

Los misterios más misteriosos que conviven, a la orden, con la historia de Avilés. / Infografía de Nicolás De la Madrid sobre postal de la colección de Claudio López Arias.

Juan Carlos De la Madrid

Juan Carlos De la Madrid

Soy devoto de la iglesia Francisfordcoppoliana por el rito vitocorleonesco, por eso estoy de acuerdo con El Padrino en lo de que no me importa aquello que una persona haga para ganarse la vida. No me importa, siempre se haga con honradez y sin perjudicar a otros semejantes. Digo esto para que nadie piense que estoy en contra de aquellos que hacen negocio con la historia de Avilés, siempre que no plagien.

A mí me tocó vivir una época en la que, por ejemplo, decir historia, arte o turismo y Avilés, en la misma frase, era cosa incompatible, perseguida por la Real Academia de la Intolerancia. Recuerdo como en las aulas de la Universidad de Oviedo defender el valor histórico de esta villa nuestra era algo que provocaba carcajadas. Y recuerdo más, cuando esas carcajadas las lanzaban en Avilés algunos que acabaron viviendo del turismo y de la historia de este pueblo.

Es cierto que, por entonces, era una villa de fachadas ennegrecidas, coches invasivos y hollín a troche y moche, con unos índices de contaminación que superaban con creces a los del cuidado de la salud y de los edificios históricos. Aunque lo peor es que la imagen negra de Avilés convencía a los avilesinos. Ellos tenían de su propio pueblo el retrato que les contaban los de afuera. Cosa idéntica a lo que le pasa a España con las patrañas de la "Leyenda Negra". Hubo muy poca autoestima general y los valores del urbanismo y la historia durmieron el sueño de los injustos durante muchos años. Esto era una gran fábrica, contaminada hasta las entretelas. "Un mundo luciferino de altos hornos y obreros con uniformes de amianto", dejó escrito, nada menos que Fernando García de Cortázar y, nada menos, que en 2018. Cuando hacía años que se habían ido los hornos. Vaya por Dios.

El cambio que ha experimentado Avilés es cosa que no deja de causarme satisfacción, algo así como la tranquilidad del deber cumplido a los que, en el siglo pasado, empezamos a escribir que Avilés y la Historia eran términos inseparables y que, tarde o temprano, el turismo, los turistas, llegarían aquí para verlo. Claro que eso entonces se fiaba muy tarde. Unos se preocupaban por la industria, por cualquier industria que no fuese la turística, otros por la contaminación, que existía y sigue existiendo, y otros muchos no se creían que nuestras viejas calles tuvieran alguna historia que contar.

Por fortuna ese tiempo pasó. Costó trabajo, mucha investigación y más divulgación. No hay más que pasear por la villa, especialmente en determinadas épocas del año, para ver cómo está plagada de forasteros y de terrazas que no levantan el campo ni a la lluvia ni al sereno. Los diarios se llenan de titulares que cuentan, un año sí y otro también, los récords de visitantes. Si es que alguien lo piensa, nadie se atreve ya a decir que la Historia no sea relevante en Avilés. Puede ser una fuente de ingresos, ahora que el turismo cachopero invade una Asturias que parece la reserva climática de España. Quién sabe por cuánto tiempo. Si hay problemas será más por exceso que por defecto, por el temor a que, algún día, las calles de Avilés no puedan encauzar la avalancha salida del AVE y que las casas del centro histórico hayan sido vendidas para alquileres turísticos, ahuyentando a los avilesinos del corazón de Avilés. Cosa que ya está empezado a pasar. En medio de todo esto, llegó la Inteligencia Artificial y, con ella, el primer misterio.

Así se lo cuento, como en el rezo de un imposible rosario. Misterios Dolorosos, primer misterio: "La dificultad que tiene Avilés para borrar su negra imagen". Es una tarea complicada, a la que algunos nos hemos entregado desde hace décadas, pero parece que necesitará aún más tiempo. Digo esto por esa noticia que se conoció en junio de 2023. El todopoderoso ChatGPT elegía, tan inteligente él, a los pueblos más feos de España por comunidades autónomas. Destinos turísticos sobrevalorados en los que sería mejor no pararse. Y, en Asturias, la suerte le tocaba a Avilés. Cosa tan nueva y tan beneficiosa como la Inteligencia Artificial Generativa (IAG), se presentaba aliada con lo peor y lo más viejo de la historia reciente de Avilés. Todo tenía una explicación más que evidente: por muchos esfuerzos que se han hecho, por muchos visitantes que han llegado a Avilés y lo han contado fuera, más de medio siglo de imagen negra sigue pudiendo. No es una imagen inteligente, pero, desde luego, sí es artificial.

Eso está en la propia lógica de la IAG. Puede producir textos, imágenes, contenidos sonoros y audiovisuales a demanda del usuario, a partir del procesamiento de múltiples fuentes. Pero ni la ley que ya la regula conseguirá impedir lo malo para Avilés, y es que la información para las respuestas la obtiene de toda clase de textos publicados en internet, no es tan inteligente como se dice porque, pese a su asombrosa capacidad para asociar información y el dominio de unos cien idiomas, aún no tiene la capacidad de discriminar qué información es cierta y cuál no. No entiende lo que dice, simplemente reproduce frases que ya tiene aprendidas de otras obras para generar textos con coherencia, a través de aquellas palabras que tienen más probabilidades de aparecer junto a otras. Si uno le pregunta si Avilés merece la pena, responderá echando mano de esa imagen que hace sesenta años corre por ahí y que, a lo que parece, sigue muy viva y es mayoría en los textos de internet. Lo más nuevo nos responde con los tópicos más viejos. Un edificio inteligente, pero que no tiene portero automático sino la portera de 13 Rue del Percebe (Dios salve a Ibáñez).

Si seguimos adelante con nuestro rezo ahora tendríamos que entrar en los Misterios Misteriosos, misterio único: "Los misterios de Avilés". Mucho misterio, ciertamente, pero es que no se puede enunciar de otro modo porque me estoy refiriendo a las rutas que, este último año, se han organizado en nuestra villa. Tienen de bueno que, aunque no son una ruta turística, y eso se deja claro en su publicidad, este tipo de ofertas aparecen en lugares donde el turismo tiene una masa crítica suficiente como para salirse de las ofertas tradicionales, de las rutas generalistas. Y, como en Avilés ya ha habido todo tipo de itinerarios, de género y de número, ahora llega el de misterios.

Esto es cosa que se inicia al caer el sol, no la busquen antes. Un recorrido donde, se dice, irán por "aquellos lugares donde se están manifestando fenómenos inexplicables". Ojo, que según esto se siguen manifestando, por lo que tengan cuidado por si un día, al comprar el pan, se ven abducidos por una fuerza siniestra o atraviesan por error una puerta hacia una nueva dimensión. Se refieren, los de la ruta, a las "inquietantes apariciones" del fantasma del palacio de Balsera, al que algunos le dieron profesión (aviador) y bautismo por lo civil (Walter). Hablan también de otros fantasmas en El Arbolón, asociados a los sucesos del campo de concentración. Convierten en "escalofriante crimen ritual" el sórdido asesinato perpetrado por el destripador de L’Arabuya, del que sabemos tantas cosas que es de todo menos misterioso. Prometen revelar los secretos de la fuente de los Caños de San Francisco, tal vez la razón por la que no eche agua; los cultos paganos de los Caballeros Templarios y, de la misma manera, los misterios de la iglesia de Sabugo y de la Quinta Pedregal mezclados con leyendas marineras. Pack completo.

"Misterio a la orden", que es el título, en español neutro, con el que las peripecias de Scooby Doo comenzaron a conocerse en nuestro país. Todo muy peliculero. Y, entre tanta fantasmada, ya que comenzamos con El Padrino, cerremos con él. Estas cosas que han surgido en torno al redescubrimiento de la historia de Avilés, no son la historia de Avilés, son otra cosa sobre la que se puede discutir o matizar, pero, en todo caso, no es personal, son negocios.

Lo que sí es personal es mi larga historia de casi treinta años con los lectores de este periódico, que ha tenido muchos formatos, pero el más duradero es esta serie "Las noticias de la historia", que hoy vuelve a concluir. Desaparece entre tanto misterio, pero, como siempre, puede manifestarse en cualquier lugar y adoptando cualquier forma para asustar a los mercachifles del pasado y a los censores del talento. Sigan atentos, nunca se sabe.

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