Color blanquiazul en Ciudad Real: así tiñeron los aficionados del Avilés las gradas ante el Manchego

Medio centenar de aficionados apoya al equipo en un momento delicado: "Siempre detrás de ellos"

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Entre cientos de aficionados del Manchego, camisetas del Reading inglés, del Atlético del Madrid, del Chelsea y gorras de los Boston Celtics, más de medio centenar de seguidores del Avilés se dejaron la garganta para animar a su equipo. Las más de seis horas de viaje, los más de seiscientos kilómetros de distancia entre la Villa del Adelantado y Ciudad Real, no fueron inconveniente para que los avilesinos se sintiesen lo más en casa posible. Muchos aprovecharon el viaje para hacer turismo por tierras manchegas, mientras que otros se animaron a hacer la aventura en el día, solo para poder apoyar a su equipo.

"A las tres de la mañana nos hemos levantado, solo para estar aquí". Los que hablan son Marina Almazán, Jesús María Serante y Cristina Almazán, familiares de Néstor Senra, futbolista del Avilés, que han viajado desde Cantabria para apoyarle y fueron los primeros blanquiazules en poblar las gradas del Rey Juan Carlos I. "Hemos estado en casi todos los partidos de casa, viajando hasta Avilés, y como es obvio estaremos en el del próximo domingo", apunta Cristina, que bromea que "ni un café hemos tomado, un ColaCao aquí al lado y gracias". "Un empate sería un gran resultado, que todo se decida en el Suárez Puerta", predijeron con acierto.

José Ramón Menéndez padre e hijo, junto a Josefina Gómez, también se animaron a acompañar al equipo a pesar de la distancia. En su caso decidieron venir el sábado, para hacer noche en Ciudad Real. "Así aprovechamos y hacemos turismo en familia, que siempre presta", apuntan. "Ya hemos ido a varios desplazamientos, estamos siempre detrás de ellos", bromea la familia, que se muestra encantada con la ciudad manchega: "Es preciosa, nos ha sorprendido mucho. No nos la esperábamos así para nada", afirman.

La que no podía faltar para animar al Avilés era Noa de los Ríos. La pequeña avilesina ya estuvo en Ganzábal apoyando al Avilés con su tambor y no quiso faltar a su cita en Castilla-La Mancha. "Tuvimos que venir en coche, porque en tren es imposible. Es para ricos", señala su padre, Alberto de los Ríos, que asegura que los billetes para los tres superaban los 450 euros. "Al final nos decidimos a venir igualmente, la ciudad nos está encantando", indica la familia.

Un partido muy importante

"Solemos ir a todos los desplazamientos y, aunque aquí eran muchos kilómetros, es un partido muy importante. Hay que estar en las buenas, pero, sobre todo, en las no tan buenas. Siempre con el Avilés", destaca Victoria Cereijo, que junto a Javier Feito también fueron de los primeros en llegar a las gradas castellano manchegas. "Llevamos aquí desde el viernes y nos ha sorprendido mucho la ciudad. Igual dentro de unos años acabamos volviendo", asegura la pareja. Al final, aunque los bombos de los aficionados del Manchego marcaron el ritmo del partido, las voces avilesinas se lo dejaron todo para no ser menos. Eso sí, en la vuelta, en el Suárez Puerta, prometen llevar al equipo en volandas para lograr la salvación.

Suscríbete para seguir leyendo