Roban, de nuevo, todos los canalones de la iglesia de Solís

«Los ladrones han venido al supermercado del cobre», denuncia el párroco, Tino Bada

Marián Martínez

Marián Martínez

La iglesia de Solís es un gran atractivo y no solo religioso o turístico, sino mucho peor. Es la segunda vez que roban en dos semanas. Y no retablos, ni figuras, ni el cepillo de las dádivas de los feligreses. Se han llevado los canalones, que son de cobre, desde el atrio porticado hasta el final del edificio donde se encuentra la sacristía, según ha denunciado el párroco, Tino Bada.

El primer robo ya se produjo cuando el sacerdote se hizo cargo de la parroquia. «Hace cinco años ya habían robado los de la parte de arriba y los de un lateral, y hubo que reponerlos», relata el sacerdote. El 6 de mayo habían robado una parte y después de poner la denuncia en la Guardia Civil vi que habían robado todo».

«Los ladrones han venido al supermercado del cobre y se han llevado todos los canalones sabiendo que somos una parroquia pobre y que nos cuesta mucho reponerlos», se lamentó el párroco, que rogará para que la Guardia Civil encuentre pronto a los ladrones, «que es más el destrozo de lo que hacen que lo que van a conseguir por este metal».

Tino Bada aseguró que también ha habido robos en el cementerio de Trasona, aunque no lo denunció en su momento, porque «estaría todo el día denunciando». Pero ahora ya quiere hacer pública la desprotección que dice sentir para que se ponga fin al expolio. Esto es una vergüenza».

La parroquia de Solís celebra cada mes de septiembre sus tradicionales fiestas y la procesión de los «santos niños», que es como también se conoce a San Justo y Pastor, sus patronos, cuyas imágenes los vecinos portan a hombros hasta la iglesia. Una vez allí, y según establece la tradición, tras los oficios religiosos, hay fieles que besan a los «santos niños» y otros encienden velas a modo de ofrenda.

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